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Especial Halloween 2016: Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de desvelaros el primer capítulo de mi nueva historia en este Halloween, "Tras la sombra de la calabaza". Espero que este capítulo lo disfrutéis como un caramelo, porque yo lo he disfrutado un montón al escribirlo. Un capítulo que comienza un tanto misterioso y que al final descubriréis grandes momentos que hará que paséis un rato divertido.

No os olvidéis que este primer capítulo viene enlazado con otro que vendrá para la noche más terrorífica de todas como es Halloween, el día 31 de Octubre a la misma hora que hoy, a las 22:00 h., veréis como va trascurriendo toda la historia, pero por ahora es el momento de descubrir este.


Y yo os planteo la siguiente cuestión, ¿vosotros sois capaces de seguir a alguien misterioso con una calabaza iluminada en mitad de un bosque en la noche más temible?

Disfruten de este capítulo... donde "No todo es lo que parece".

¡Disfruten!

Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.

  • Sipnosis: Trata de la histora de una chica y un chico, ambos son primos. Como todos los niños por estas fiestas se disfrazan de Halloween hasta que llegan a un lugar de la ciudad donde se encuentra un frondoso bosque. Miguel le pica la curiosidad y sigue a una extraña sombra que lleva en su mano una pequeña calabaza iluminada. Pero lo que no saben estos primos es que en el interior de este bosque no todo es lo que parece y que solamente liberándote de los miedos pueden ocurrir cosas maravillosas.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.


Nos encontramos en la noche más mágica y tenebrosa a la vez, la noche de Halloween. Una noche en las que miles de niños y no tan niños se disfrazan y recorren las calles de su ciudad en busca de chucherías para llenar sus pequeñas bolsas.

En esta ocasión nos vamos a centrar en dos primos, una chica y un chico, ellos se llaman Eva y Miguel. Como todos los niños están muy nerviosos y con muchas ganas de salir a la calle a pedir esas golosinas que tanto anhelan tener y ver los disfraces de todos los demás.

En este momento nos encontramos en la habitación de Miguel que está decorado con diferentes utensilios de Halloween, y con una lámpara de calabaza que se balanceaba en determinados minutos. De repente una chica de melena pelirroja con ojos verdosos y vestida de bruja de color púrpura con brillantitos azulados, muy nerviosa entro estrepitosamente a su habitación.

Eva: ¡Miguel! ¡Date prisa! ¡Se nos va a echar la noche encima! ¡Y aún no te has puesto la túnica de mago!

Miguel, un chico con pecas en la cara con pelo rizado castaño se disponía a colocarse la túnica hasta que el susto que le dio su prima Eva le hizo caer encima de la cama.

Miguel: ¡Jolines! ¡Eva! ¿Dónde vas dando sustos?

Eva: ¡Exagerado! ¿Ya tienes el corazón sensible? Pues entonces vete preparándote, ¡esta noche va a ser LEGENDARIA!

Miguel: No gracias, no hace falta que me prepare. Como podrás observar estoy más que preparado. ¡Y como empieces te voy a dar con mi bastón de mago en toda esa cabezota que tienes!

Eva: Y yo con mi varita te convertiré en un pequeño sapo y te mandaré al estanque más cercano. ¿Entendido?

Miguel: ¡Oh, esa varita! ¿Te crees Hermione o qué?

Eva: ¿Y tú que te crees Albus Dumbledore?

Miguel: ¡Que ataque más gratuito! Si, ¿Y? ¡Y tú deja el Telegram! ¿Todavía sigues en el grupo de Mi Mundo de Animal Crossing?

Eva: ¡Sí! Estoy totalmente enganchada al grupo. Ya dejo aquí el móvil.  ¡Venga! ¡Date prisa!

Pasaron los minutos y los primos se despidieron de los padres de Miguel para disfrutar al fin de una noche muy esperada por ellos.

Los primos pudieron contemplar como todo el mundo estaban disfrazados desde bebés hasta algunos ancianos que iban disfrazados de zombis por las calles de la ciudad.

Eva: ¡Como molan los disfraces!

Miguel: La verdad es que muchos tienen disfraces muy bien logrados.

Los primos se dispusieron a pedir golosinas por cada una de las casas una a una. En una de ellas Eva se asustó porque un señor disfrazado de Drácula le asustó con un murciélago de juguete. Tan grande fue el susto que se cayó escaleras abajo del porche. El Drácula como disculpa le ofreció grandes chocolatinas, y los primos muy contentos la aceptaron.

Miguel: ¡Vaya caída más grande!

Eva: Mi culito…

Miguel: Mira por la parte positiva, al menos tenemos estas ricas chocolatinas.

Pasaron los minutos y los primos llegaron al linde de la ciudad donde se hallaba un frondoso bosque. Miguel observó en la penumbra del bosque como una pequeña calabaza iluminada se movía sujetada por una figura extraña.

Miguel: ¡Guau! Debemos de seguirla.

Eva: ¿Seguir a quién? ¡Miguel! ¡No podemos entrar al bosque! Tus padres no van a querer.

Miguel: No va a pasar nada. Y no tiene porqué enterarse, ¿verdad?

Miguel tras guiñarle el ojo a su prima se dispuso a entrar al bosque, y le siguió una Eva muy enojada por no hacerle caso. Después de unos minutos en el bosque pudieron escuchar el aullido de un lobo.

Eva: No me simpatiza nada estar en este bosque en este momento.

Miguel: Debemos de seguir a esa persona. Seguro que va a una fiesta de Halloween, ¿te imaginas que nos podemos colar en la fiesta? ¡Como molaría!

Eva: Tu lo flipas mucho, ¿verdad?

Miguel: De las ilusiones vive uno.

Ambos pudieron observar como unos arbustos comenzaron a zarandearse. Eva se agarró a Miguel.

Eva: ¡Tiene que haber un bicho ahí!

En ese momento un gran lobo de piel grisácea se abalanzo hacía ellos con grandes dientes afilados. Ambos primos chillaron y comenzaron a correr como si no hubiera un mañana.

Miguel: ¡Corre Eva! ¡Corre! ¡Salgamos de aquí!

Eva: ¡Nos hemos perdido! ¡No sé dónde está la maldita salida!

Desde el interior del bosque un gran reno con una gran asta marrón y verdoso salió en su defensa y le metió con todos sus cuernos a la bestia peluda, pero este se revolvió y le dio un gran bocado en el costado.

Ambos primos pudieron contemplar el combate sangriento entre las dos bestias del bosque y el lobo muy asustado salió huyendo del combate y el reno muy mal herido cayó al suelo tras una nube de color verdosa. Tras esa nube se encontraba un duende con un traje de bufón cuyas puntas terminaban de color rojo. El duende con sus largas orejas acabó en el suelo muy mal herido y de él salió una pequeña calabaza que se rompió en montones de trocitos.

De esa calabaza salió disparado una llave dorada con una esmeralda en el centro. La llave comenzó a rodar y cayó en el fondo de un pequeño riachuelo.

Miguel: ¿Cómo? ¡No puedo creer lo que ven mis ojos!

Eva sin mediar palabras se quedó observando al duende y se quedó en su ayuda. Mientras que Miguel fue a buscar la llave del pequeño duende.

Miguel: La llave debe de estar en este pequeño río. ¡La veo!

Miguel se adentró al pequeño río y su túnica comenzó a empaparse de agua. Segundos más tarde cogió la llave.

Miguel: La tengo. ¡Mierda! No puedo moverme. ¿Qué me está ocurriendo?

El río comenzó a congelarse de manera precipitada. Acto seguido comenzó a congelarse los pies de Miguel y así todo el río. Los pequeños peces que inundaban en su interior también fueron congelados.

Eva comenzó a socorrer al pequeño duende que les había defendido del terrible lobo.

Eva: ¿Señor duende? ¿Estás bien? ¿Hablas mi idioma? ¿Hola?

Desde la copa del árbol que tenía arriba suya comenzó a caer pequeños montones de hilos de telas de araña, como si de lianas se tratase.

Eva: ¿Qué es esta telaraña?

Desde lo más alto del árbol una gran araña gigante se disponía a atraparla. Pero nuestra amiga no se lo pensó dos veces y comenzó a correr nuevamente. Pero antes de correr pudo ver como en el suelo se encontraba el móvil de su primo Miguel. Al momento de agacharse por el móvil la araña la adelantó y la pisó con sus grandes patas.

Eva: ¡Estúpida araña!

La araña como si fuera una locomotora comenzó a correr tras Eva hasta que ella se tropezó con una pequeña roca y cayó al suelo.

Eva: Mi tobillo. Como me duele.

La araña se abalanzó hacía ella y comenzó a rodearla con su esponjosa tela de araña. Eva no pudo hablar porque su boca se encontraba tapada por la dichosa tela de araña y cayó inconsciente.

Mientras tanto Miguel seguía atrapado por el hielo del río y observaba como poco a poco el hielo subía por su cuerpo.

Miguel: ¡Mi móvil! ¡No lo tengo en el bolsillo! ¡Socorro! ¡Eva! ¡Evaaa!

Alrededor de Miguel comenzaron a flotar montones de pequeños destellos brillantes. Se trataban de unas pequeñas hadas que estaban disfrazadas por Halloween. Algunas iban disfrazadas de esqueletos, otras de princesas, brujas, entre otros disfraces de los más variopintos.

Miguel dirigió la mirada hacía el río y observaba como las hadas con sus pequeñitas varitas lo habían convertido en rica mermelada de fresa.

Cogieron entre todas a Miguel y le ayudaron a sacar de allí. Con la ayuda de las hadas Miguel tocó tierra firme y las hadas se pusieron delante de él para indicarle el camino.

Cerca de aquel lugar se encontraba atrapada por la araña la pequeña Eva. En el interior Eva se encontraba llorando hasta que de repente detrás de su melena una pequeña hada disfrazada de caramelo le guiño un ojo y le ofreció una cajita de cerillas. Sorprendida por el hada y su regalo cogió la cajita de cerillas y encendió una. Todo comenzó a arder de manera violenta.

La araña muy asustada salió corriendo y desapareció. Eva muy contenta de haberse librado de aquel lugar. Poco a poco el fuego se fue apagando debido a la humedad de la noche.
Eva observó a su derecha que se encontraba el duende de antes muy sano, junto a montones de hadas. Las hadas le habían salvado.

Timbo: ¿Estás bien muchacha?

Eva muy cansada de todo lo que había ocurrido en esa noche sus ojos comenzaron a cerrarse de golpe y cayó al suelo.

Por otro lado Miguel y algunas hadas habían llegado a una pequeña cabaña. Contempló como los cristales de aquella cabaña estaban sucias y llenas de polvo. Llamó dos veces y nadie contestó. Cogió el pomo de la puerta y entró.

El interior de la cabaña estaba totalmente a oscuras. Pudo observar que encima de la mesa había una pequeña caja de cerillas y al lado un farolillo como si alguien hubiera estado hace muy poco dentro de la cabaña. Cogió una cerilla y encendió el farolillo. Una vez encendido pudo ver con claridad toda la vieja cabaña y vio a su prima Eva tumbada encima de una cama. Fue corriendo a donde se encontraba ella.

Miguel: ¿Eva? ¡Eva! ¡Despierta! ¡Que te ha pasado!

Eva tenía una parte de su traje de la bruja quemada debido al fuego de antes y se asustó al pensar que algo peligroso le hubiera ocurrido. Al escuchar las palabras de su primo se fue despertando poco a poco.

Eva: ¿Miguel? ¿Eres tú?

Eva se incorporó en la cama y su primo la abrazó fuertemente.

Miguel: ¡Qué locura lo que ha ocurrido!

Ambos se impresionaron al ver que estaban rodeados por pequeñas hadas y en ese momento escucharon dos pequeños golpes en la puerta de la vieja cabaña.

Timbo: Vaya, vaya. Veo que ya habéis despertado. Me alegro mucho que todo haya acabado bien.

Miguel se acercó al pequeño duende y le agradeció por haberle salvado de aquellos acontecimientos anteriores.

Eva: Estamos muy bien gracias, señor…

Timbo: Timbo. Me llamo Timbo Triskiliti Pomposo.

Miguel: Gracias señor, Triskiliti. Yo me llamo Miguel, y ella es Eva. Es mi prima.

Timbo: Timbo, llamarme Timbo. Os será más fácil. Y encantado. Es un placer.

Miguel: ¿Cómo es que hemos acabado aquí?

Timbo: Eso os pregunto yo a vosotros, ¿qué hacéis en este bosque en Halloween? Es bastante peligroso. Pero no preocuparos, todo tiene su explicación gracias a la llave que tienes en el bolsillo.

Miguel se sacó del bolsillo la pequeña llave dorada y se la devolvió a Timbo.

Timbo: Gracias pequeño joven.

Eva: ¿Pequeño?

Todos rieron.

Timbo: Esta llave es para abrir una puerta hacía un hermoso lugar. Un lugar que se encuentra debajo de la cama donde se encuentra ella.

Señaló a Eva y se levantó poco a poco de la cama. Los primos con extrañeza en sus rostros y con ayuda de las hadas movieron la cama, pero debajo de la cama no había ninguna puerta.

Eva: No hay ninguna puerta.

Timbo: Os equivocáis.

Timbo hizo una señal a las hadas y comenzó a levantar la cama hacía arriba y le dio la vuelta a la cama. El colchón y las sábanas se cayeron. En el lado contrario de la cama se encontraba una pequeña puerta con una cerradura de color anaranjado en forma de calabaza que ponía con pequeñas letras doradas. “No todo es lo que parece”.

Timbo se acercó y metió la llave dentro de la cerradura y poco a poco la puerta se fue abriéndose ante la mirada de dos primos embobados y que no daba crédito a todo aquello que estaba pasando.

Timbo: Para entrar en este hermoso lugar deberéis de… ¡soltar vuestros miedos! Porque… no todo es lo que parece.

Eva cerró los ojos por un momento y atravesó la puerta, pero Miguel no pudo entrar.

Timbo: Miguel, cierra los ojos y concéntrate. ¡Date prisa!

La puerta se estaba cerrando poco a poco.

Miguel: No me puedo concentrar estoy demasiado nervioso.

Eva: Miguel. Recuerda todos aquellos buenos momentos que hemos pasado junto de pequeños. Esos momentos dulces.

Gracias a las palabras de su prima, Miguel pudo entrar en el último momento.

Una vez que todos atravesaron la puerta llegaron a un hermoso lugar con diferentes seres mágicos disfrazados que se dirigía a un gran árbol. Todos esos seres llevaban cargados una pequeña calabaza como la que llevaba Timbo. El cielo era de color purpura con grandes destellos blancos como si fueran pequeñas luciérnagas.

Timbo: ¡Bienvenidos a Klapitola! El reino que despierta solamente en la noche de Halloween.

Todos los seres se dirigían a un gran árbol cuyos pies del misterioso árbol se encontraba una enorme calabaza de Halloween con barbas. Esas barbas eran de color verde como si fueran lechugas pegadas en su boca.

Halloban: ¡Gua! ¡Gua! ¡Gua! ¡Bienvenidos amigos míos! Comienza la noche más mágica del año. ¡La noche de HALLOWEEN!

Al soltar esa última palabra en voz alta, todos pararon en su camino hacía el gran árbol y comenzaron a brincar y aplaudir con enorme emoción. Hasta Timbo muy contento saltó de alegría.

En otro lugar del reino de Klapitola y no muy lejos del gran árbol se encontraba una temible bruja y un lobo que se convirtió acto seguido en un semi humano y se arrodilló ante ella.

Lobo: Perdona, mi señora. No he podido conseguir la dichosa llave. No me esperaba para nada esos humanos.

Biky: ¡Eres un torpe lobo humano! ¡No sé porque te encargué ese trabajo! ¡No sabes hacer nada bien! ¡Imbécil!

La bruja tenía una túnica y sombrero de color verde oscuro. Sus ojos eran de color verdes y tenía una melena oculta tras el sombrero. Se encontraba sentada en un sillón de madera en un lugar con muy poca luz acariciando a una pequeña gata negra. La única luz de aquel lugar era una pequeña chimenea.

Lobo: Lo siento mi señora.

El Lobo apretó su cabeza contra el suelo. Su señora estaba muy disgustada con él.

Biky: ¡Necesito esa llave! ¡Quiero salir de este reino estúpido! ¡Me vengaré!

El grupo de Timbo se acercaron a Halloban y todos se inclinaron ante él. Halloban le hizo una señal a Timbo para que se acercara y le susurró al oído.

Halloban: Veo que estás bien. Gracias por traerles. Hiciste bien a venir a nuestro reino, Timbo.

Timbo le guiño un ojo.

Timbo: Gracias.

Halloban con gran entusiasmo se dirigió a todos los presentes de aquel lugar que estaban reunidos al fin junto a los pies de ese gran árbol.

Halloban: ¡FELIZ HALLOWEEN! ¡GUA, GUA, GUA!

Continuará…

Nos vemos en la próxima actualización. Ser felices.

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