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Comenzando una nueva década con ilusiones.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de despedirme de la década de los veintetantos, aunque no lo parezca ya he alcanzado la cifra de los 30 tacos, ¡soy un viejuno!

Desde los 20 años hasta esta edad he tenido montones de ilusiones convertidas en gotas que con cariño, valentía y sobre todo con esfuerzos he podido alcanzar verdaderos sueños. Uno de esos sueños era el poder graduarme en la carrera de magisterio junto a unos estupendos compañeros, y a los que actualmente añoro. Otro de los sueños ha sido el de poder ver en Madrid uno de esos musicales que tanto amo, el Rey León en Madrid, y disfrutar de esa tierra que para mí es totalmente mágica, ¡buenos recuerdos en tan sólo tres días! Ni me quiero imaginar cuando vaya para más tiempo, ojalá.

A parte de esos sueños, he tenido también tiempos malos. Esos tiempos en los que prefieres borrarlos de tu cabeza pero que sabes que no puedes debido a que forma parte de tu vida y así el destino ha querido que fuera, como fue la muerte de mi padre. Ha sido un golpe muy duro para todos nosotros, y más para mí que aunque mi afinidad con mi padre no es la misma que yo tengo con mi madre, soy más madrero, aún así añoro esas regañinas que me echaba en el ordenador por llevarme tanto tiempo o en el campo cuando no hacía algo bien. Lo bueno que siempre mantendré serán los buenos momentos, aunque sé que no nos han dejado porque siento que su esencia sigue vigente en la casa. Sé que está aquí cuidando de todos nosotros. A tí papá, gracias por esos treinta años que me has regalado y que no sé como poder devolvertelos pero seguro que con el esfuerzo y llegando a ser un buen hijo será suficiente para ti. Cuando me levante mañana por la mañana escucharé en mi corazón ese "felicidades" con tu taza de café en la mano y yo con cara de poco amigos diciéndote... de nada, jejeje. ¡Eres el mejor! Tú, tú y nada más que tú.

Paro a otra cosa que ya estoy con el sentimentalismo a flor de piel.

Llegamos al final de este post, y debo de agradecer a todas esas personas que me han acompañado a lo largo de todos estos 30 años. A mis compañeros de clases de todos los lugares de enseñanza en los que he estado, a mis amigos y en especial a toda mi familia. Nunca olvidaré los consejos que me proponéis cada día cuando este chico que a veces se comporta como un tontorrón aprende cada día gracias a vuestros consejos. Eso es algo admirable de cada uno de vosotros.

También a esas personas que se han cruzado alguna vez en estos años y que al menos hemos dirigido algunas palabras, a esas personas también les estoy agradecido.

No exagero, para mí todos y cada una de las personas que me han rodeado alguna vez se merece ser dignos de tener una vida feliz.

Ahora es el momento de poner el cronometro desde una posición más alta. El momento de conocer a nuevas personas, a nuevos amigos y dar un paso más adelante a nivel profesional. Es el momento. El momento de recoger nuevas gotas de ilusiones que las iré acumulando en un hueco de mi corazón para luego recordar que ellos también formaron parte de mí alguna vez.

El ciclo de la vida. El ciclo de la vida en el que todo partimos en un lugar y gira y gira y terminamos en donde el destino nos diga. Por eso me encanta tanto el Rey León desde chiquitito. Ojalá el ciclo de la vida me ofrezca la posibilidad de conocerte a ti un poco más.

Con cariño,

Vuestro amigo... Curro.



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