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Última carta a mi padre.

¡Hola Papá!

Ha pasado un mes desde que partiste a un nuevo lugar y totalmente desconocido para ti. No sabes lo que te echamos de menos aquellas personas que tanto te queremos, especialmente toda tu familia, desde el más pequeño hasta esa mujer que ha estado contigo hasta en los momentos más difíciles de tu vida. Una mujer que ha estado contigo desde que eráis dos pequeños niños, ¿te acuerdas cuando tu ibas detrás de ella con los juegos? ¡Quien te diría a ti que al final sería la mujer de tus sueños! No sabes lo que ella te ama y te echa de menos, cada mañana al levantarse hasta llegar la noche y ve que a su lado no te encuentras se pone muy triste pero siempre alguien le estará dando la mano para que ella no se ponga triste, y así de esta manera agarrarla y ser el motor para que se levante todas las veces que haga falta. Fíjate con todo lo pesimista que yo soy, y en estos momentos veo todo con mucho optimismo. Seguro que te alegraría por ello.

Tus hijos hemos sido muy valientes a lo largo de todo este mes, hemos aprendido a superar con valentía una gran pérdida pero todos sabemos que aún estás con nosotros y que desde un lugar nos lanzas esa fuerza que has tenido durante muchísimos años, esa fuerza que sin lugar a dudas ha sido el principal ingrediente para que con valentía alzar la vista hacía en frente y pisar fuerte para que nosotros no estemos tristes.
Hemos aprendido mucho de ti, papá.

Los más pequeños de la familia no sabes los revoltosos que se han puesto. Hace poco hubo un percance con un par de ellos pero has estado ahí para que ellos no sufrieran. Gracias por acompañarle en ese mal trago, ellos continúan sus vidas con muchísimas fuerzas y con grandes sonrisas como siempre han estado, y como siempre nos has enseñado con tus bromas que a muchos nos has sacado más de una sonrisa.

¿Te acuerdas de la panadera y la del cupón? Todas las mañanas me dan los buenos días con una gran sonrisa, ellas se acuerdan mucho de ti. No sabes lo triste que se puso la panadera al enterarse de lo tuyo. Pero ella como nosotros estamos muy bien, ¿sabes por qué? Porque un día le dije que tu nunca te habías ido y que siempre estás conmigo y con todos los demás en todo momento para darnos esos ánimos que tanto nos hace falta.

Cuando voy por el paseo marítimo siempre llevo los cascos puestos para escuchar música junto a Muffy, no veas lo que ladra cada vez que lo saco, sigue siendo la mascota con más cascarrabias de toda la barriada.
Cuando me acerco al paseo marítimo, levanto la mirada al sol y sé que allí en lo más alto estás con tus bromas y tus sonrisas. Gracias por darme esa calorcita de todas las mañanas, siempre me acuerdo de ti cuando estoy allí.

Sobre el campito no te debes de preocupar vamos todos los fines de semana, yo como siempre a cada dos semanas ahora en periodo de verano voy a cortar el césped, porque no veas como crece, ¿te acuerdas cuando tu me decías? "Curro, ve a cortar el césped, ¿vas a venir?" Pues cada vez que voy, siempre escucho esa frase tuya. También nos ayudan los titos, mi tía Luz y tu hermano Juan. Ambos han ayudado un montón y no sabes lo que se acuerda de ti. Tu pensando que no íbamos a ir nadie al campo, pero si vamos porque estamos muy bien allí. Hace poco también fue tía Antonia y tío Juan, tío Juan sigue diciéndonos que estamos todos muy gordos, y yo sonrío un montón porque lo que dice es verdad. Quiero mucho a mis tíos  como tu también les tienes a ellos. Por otro lado, también viene mucho al campo Guillermo el guarda del patio, no veas lo afectado que está por tu partida, pero no te debes de preocupar porque él es también muy fuerte como todos nosotros. Hay que quedarse con los bonitos recuerdos que nos dejaste.

¡Ay papá! No sabes lo que te extrañamos todos, al principio la calle me recordaba un montón a tí y muchas veces algunas lágrimas salían hacía abajo pasando por mi mejilla. Esos lugares en los que pasaba, como el chino (el restaurante de en frente) donde cogías esos pequeños sobrecitos de sacarina. ¿Sabes quien se echó el último sobrecito de sacarina? Margarita, ella ha tenido el placer de gastarlo. Ella ha estado muy afectada porque no era normal el cachondeo que te tenías con ella, eráis unos grandes amigos siempre con sonrisas y risas. Eso si que es ser grandes amigos.

Ya sabes papá la de gente que te extraña y te echamos de menos. Ojalá que haya alguna manera de que te puedan llevar o leerte esta carta, y para que te de a ti también muchas más fuerzas en el lugar que estés. 

Nadie se olvidará de ti, de tus bromas, de tus risas, de tus conversaciones, de tus abrazos, de tus besos.

Hoy ha pasado un mes, hoy he escrito esta última carta para ti pero que sepas que aunque sea la última carta, nunca...¡jamás me olvidaré de ti! Seguiré acordándome de ti todos los días.

Gracias por estar siempre ahí. Gracias por estar a nuestro lado. Gracias por ser su amigo, su hermano, su primo, su cuñado, su tío, su abuelo. Gracias por ser nuestro padre.

Tu hijo y familia nunca te olvidan.

Comentarios

  1. Es precioso todo lo que has escrito sobre tu padre. Siento mucho tu perdida, ya que era una gran persona. Yo lo conocí muy poco, de las veces que pasaba por tu casa o por el campo. Aún recuerdo cuando me enseñaba qué era cada planta que había en el huerto o como decía que había que hacer una u otra cosa allí. Espero como siempre he esperado y deseado que todo te sonría Curro, porque te lo mereces. Un abrazo enorme amigo y dale mis condolencias a tu familia, ya que no lo he podido hacer de otra manera.

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  2. lo siento mucho, mi niño. Es muy duro cuando pasan estas cosas, pero me gustaría pedirte una cosa: que no sea la última carta. En el título pones que es la última, pero yo creo, que cada vez que sientas que quieres contarle algo, o sientas que te apetece hacerlo, hazle otra carta. No te digo que tengas que subirlas aquí, ya que son algo muy personal. Pero mientras tu padre siga en tu corazón, seguro que te ayuda escribirle. No olvides nunca las cosas buenas. Besitos y ánimo

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