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Interconectados por la red. Capítulo 4: Sorpresas.

¡Hola!

Comenzamos una nueva etapa en la historia de nuestros protagonistas de esta historia que son, Javier y Sofía. Daremos un buen salto en el tiempo, concretamente unos doce años más tarde de lo sucedido en los capítulos anteriores. Ahora veremos a dos personajes muchísimo más maduro a lo que mentalidad se refiere y ven las cosas un poco más diferente, pero aún así ese amor que comenzó en internet parece ser que aún no ha muerto... existen muchas incógnitas que iremos resolviendo a lo largo de estos últimos capítulos de esta historia.

¡Disfruten!

Interconectados por la red.
Temporada 2: La verdad del amor por internet. Capítulo 4: Sorpresas.

  • Sinopsis: Han pasado doce años de lo sucedido con la relación que hubo entre Javier y Sofía. Ambas vidas después de todo este tiempo están por separadas pero el destino le tiene una sorpresa reservada para ambos. ¿De qué sorpresa se puede tratar? No te pierdas de este nuevo capítulo de Interconectados por la red.
  • Descarga: Pincha aquí para descargarte el cuarto capítulo en formato pdf.
Interconectados por la red.
Temporada 2: La verdad del amor por internet. Capítulo 4: Sorpresas.

Han pasado 12 años, ahora tengo 29 años. Me veo en frente del espejo de mi cuarto de baño. Me veo más viejo, parece mentira que los años corren en mí y no lo noto.

Mi casa, se encuentra en el centro de la ciudad. Una ciudad muy tranquila, pero hecho de menos esos caldos que me ponía mi madre para almorzar, pues ahora tengo que ser el cocinero, planchar y hacer todas las cosas que se hace en los hogares. Además ya es hora de que sepa manejarme por mí mismo. Ha sido un nuevo paso en mi vida el independizarme y vivir en el centro de la ciudad.

Me fui a los 25 años de mi casa y ahora tengo como sabéis unos 29 años, llevo cuatro años afuera de casa y pues lo manejo bien.

Ahora tengo un perro, es un Husky, y es mi mejor amigo. No tengo más nadie en mi hogar.

Este ordenador, que recuerdos tuve con él. Aún tengo guardada en una carpeta todas las conversaciones en las que yo conversaba con Sofía. Y no sé nada de ella desde que se fue corriendo en ese verano del 2007.

Debo de apagar el ordenador, cada vez que me pongo me dirijo directamente a esas conversaciones de ella y mi corazón siente una gran tristeza al ver cada frase de ella, porque cada frase que leo de ella, pues pinchazón en el corazón siento.

Los servicios de I Love Heart, habían cerrado desde hace seis años, por su poca popularidad y entonces para siempre perdí el contacto con Sofía.

Ahora me dispongo a dar un paseo con mi perro por la ciudad.

Suena el teléfono móvil de Javier.

¡RING RING!

Javier: ¿Sí?

Roberto: Ey Javier, escúchame que el jefe me ha dicho que debemos de reunirnos a una rueda de prensa que se va a celebrar a las una y media de la tarde en la Plaza Mina.

Javier: No me digas, que debo de ir a Cádiz. Pero si yo había pedido día libre.

Roberto: Pero tío, es que es urgente. Van a hablar sobre una rueda de prensa nunca dada sobre la Prehistoria. Te interesaría venir.

Javier: Bueno, ¿no será que no te gusta ir solo a la rueda de prensa?

Roberto: Jejeje, ¡me pillaste! Tío es que en el tema de ruedas de prensa tu sabes redactar las preguntas mucho mejor que yo, andaaa ven conmigo.

Javier: Venga, venga. Enseguida voy. Nos vemos en la Plaza España a las once y media, nos tomamos un cafelito y allí haremos las preguntas para la rueda de prensa.

Roberto: ¡Genial!,  muchas gracias Javier.

Javier: Hasta ahora.

Javier cuelga su teléfono.

Javier: Creo que tengo tiempo para sacar un ratito a mi perro. Como ya podéis deducir me dedico al periodismo y me encargo junto a mi compañero de trabajo Roberto, de buscar noticias para el periódico.
Cuando volví de la calle, mi perro saltó con saltos gigantescos y se metió en mi cama.

Javier: ¡Eyyy, Curxen! Baja de la cama que me lo vas a llenar todo.

Después de un buen rato, cogí el coche y llegué a Cádiz. Allí en la Plaza de España se encontraba muy desesperado y con nervios mi compañero de trabajo, Roberto. Nos tomamos nuestro café e hicimos las preguntas para la rueda de prensa.

Ya eran las una y media de la tarde y entramos en el recinto a donde se iba a celebrar. Había grandes pancartas de la prehistoria por todos lados.

Cogimos un buen sitio, nos sentamos de treintas filas que tenía el lugar en el tercer lugar. Los demás estaban preparando sus cámaras fotográficas, cámaras de televisión y sus apuntes para dar todas las preguntas.

Yo me encontraba anotando los últimos retoques a las preguntas que iba a lanzar en breves y en ese mismo momento se estaban sentando todas las personas de la rueda de prensa y justamente en el centro se sentó una bella persona.

Roberto: Que buenas fotografías estoy teniendo.

Javier: No…, no puede ser…

Ya había pasado unos cuarenta y cinco minutos desde que comenzó la rueda de prensa.

Roberto: ¡Ey! Compañero, ¿que te pasa? Te veo como congelado.

Me quité el sudor de la cara.

Javier: No nada.

Roberto: Bueno voy a seguir lanzando unas fotos más.

Javier: Roberto, dame esto un momento.

Arrebaté la cámara de fotos a Roberto pero no era para hacer fotos.

Roberto: Deberías de hacer algunas preguntas y venga dame la cámara, que dentro de un cuarto de hora terminará la rueda de prensa.

Javier: Espera un momento que quiero hacer una cosa.

Hice zoom con la cámara fotográfica y enfoque a la chica para verla más de cerca.

Javier: No podía ser, se trataba de esa chica de hace doce años. ¡SOFÍA!

No pude sujetarme en pie y me tuve que sentar y apoyé la mano en mi cabeza, parecía que mi corazón aceleraba por segundos.

Roberto: Javier que te pasa, ¿te encuentras bien?, ¿quieres que salgamos de aquí? Tienes la cara pálida.
Me levanté del sitio.

Javier: No compañero, hay que terminar el trabajo.

Levanté la mano para lanzar las primeras preguntas, aguanté el papel y mi pulso no me ayudaba a ver las letras del papel con claridad.

Roberto: Tío te veo muy mal, es mejor que salgamos de aquí.

Sujeté a Roberto para que se quedara quieto en su sitio.

Con grandes nervios, levanté el brazo y la chica del centro me dio la palabra.

Sofía: ¿Sí?

Mientras tanto hubo una pausa para que yo dijera las preguntas y ella se levantó de su sitio y fue a una mesa de al lado para coger un vaso de cristal con un poco de agua.

Javier: ¿Es cierto que nos podremos encontrar restos del Homo Sapiens escondidos en la Cueva de las Delicias aún por descubrir?

Sofía se iba a sentar y se acercó al filo del escenario para fijarse más en mí. Entonces ella se quedó de piedra al verme, no pudo reaccionar. Su cuerpo estaba tranquilo hasta que de repente su mano empezó a temblar.

En cámara lenta se podía ver como la mano de Sofía soltó el vaso de cristal lleno de agua y fue a parar afuera del escenario y romperse en miles de trozos.

¡PLAAAAASSSSSSSS!

Todos los asistentes se sobresaltaron y se levantaron de sus sitios para ver lo que ocurría. Sofía no podía moverse.

Aún no se lo creía que después de doce años, pudiera rencontrarse con su mejor amigo de internet. Al fin averiguaré las incógnitas a esas preguntas que no tienen respuestas. Quiero que me diga la verdad.

Continuará...

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