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Una amiga, unas promesas y un cariño especial.

¡Hola!

Vengo a escribiros este post para comentaros lo feliz que me siento al poder recuperar esa amiga que tanto anhelaba hace unos meses y que al fin he podido recuperar debido a unas buenas palabras y sin ninguna mala intención en ellas. Sólo con intención de recuperar una amistad que me hacía mucho bien y que me hacía muy feliz.

Hace unos meses escribí en este mismo blog una carta que iba dirigida a esta persona, el poder acercarme a ella e intentar hablar pero ambos hemos necesitado tener nuestro tiempo para poder dejar que las cosas se calmasen y todo vuelva a su cauce poco a poco. Una vez que ese río desbordado retomó su cauce, di un paso adelante y me puse en contacto por una única vía para poder intentar atraer unas palabras de ella. Fue gracias al servicio de mensajes privados de una conocida red social.

Pero muchos días atrás el destino nos dio esa oportunidad de reencontrarnos pero no como amigos sino como personas conocidas, unas personas que se observan mutuamente sin dar palabras sueltas a que se entrelazasen. Fue en este momento como ella se encontraba con otros amigos, y en mi corazón necesitaba de esas palabras nuevamente y retomar esas conversaciones que hacía sostener ese pilar que os comenté que era fundamental para mí. Un pilar que gracias a ella, ha sido reeconstruido con su ayuda y sus buenas palabras llenas de cariño y amor.

Como he comentado anteriormente, fue gracias a través de una red social como di el paso adelante para poder atraer algunas de sus palabras. Me intuía que quizás no quería saber nada de mí y de mis amigos, pero algo me decía que ella necesitaba escucharme, que necesitaba ver nuevas palabras mías. No me equivocaba, ella necesitaba de mis palabras, como yo necesitaba muchísimo más de sus palabras.

Aún no he tenido la oportunidad de poder entablar con ella una conversación en persona, ya que ella reside actualmente en Málaga por motivos de estudios, pero sé que cuando regrese muy prontito a estas tierras gaditanas podré compartir con ella esa tableta de turrón que le prometí de chocolate y el poder retomar esas palabras que fueron embotellándose una a una y que ahora entre los dos las iremos sacando poco a poco, olvidando lo pasado atrás.

Sé que el pasado es duro de olvidar, pero ella debe de saber que yo siempre estuve ahí para lo bueno y para lo malo y que jamás la pienso abandonar. Soy un hombre de promesa y lo pienso cumplir.

Pienso estar a su lado como amigo que soy. Porque ella me ayuda, y yo le ayudo. Porque ambos tenemos muchas más cosas que compartir.

Gracias. Gracias por volver entrelazar nuestras palabras.

Gracias, Rocío.

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