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Interconectados por la red. Capítulo 3: Despedida.

¡Hola!

Llegamos al final de esta primera temporada, con un capítulo donde podréis ver como se encuentra Javier después del incidente con aquel individuo. Disfrutar de este capítulo lleno de sentimientos, palabras y verdades ocultas. Veremos como los sentimientos poco a poco van floreciendo. Pero no tendrán muy buenos resultados ese reencuentro entre Sofía y Javier.

Poco a poco descubriréis nuevos obstáculos que se interponen en la relación de ambos. Llega el momento de la verdad. ¿Es amor lo que siente ambos por partes iguales?

Sin más dilación os dejo con este último capítulo de la temporada o final de la primera parte de la historia.

¡Disfruten!

Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 3: Despedida.

  • Sinopsis: En este último capítulo de la primera parte de la historia, veremos como Javier se va recuperando poco a poco de ese incidente que tuvo con el bandido. Veremos por otro lado como nuevos obstáculos se interpone en la relación de ambos. No te pierdas un final a flor de piel, donde Javier está dispuesto a ser feliz con su amiga de internet cueste lo que cueste. ¿Pero cuáles son esos nuevos obstáculos? ¿Cómo terminará la relación de ambos? Llega el momento de saber si ambos sienten lo mismo.
  • Descarga: Pincha aquí para descargarte el tercer capítulo en formato pdf.
Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 3: Despedida.


Estoy andando en un lugar oscuro, apenas puedo andar. Todo a mi alrededor está oscuro. ¿Dónde estoy?, ¿qué es este lugar?, ¿Sofía?, ¿tio Nacho?

Me paró de repente al ver a una persona con una capucha puesta en su cabeza, no puedo verlo todo está totalmente oscuro, ¿se ríe?, ¿porqué se está riendo?

Me voy a acercar.

¿Qué es lo que tiene en la mano? ¡UNA NAVAJA! ¡NOOO, OTRA VEZ NOOOO!

¡AARRRGGGGGGG!

Mis ojos empezaron a abrirse.

Javier: ¡SOCORROOO! ¡AYUDARMEEEE!

Mamá de Javier: Javier, hijo tranquilo.

Me levanté bruscamente de la camilla.

Javier: ¿Dónde estoy? ¿Sofía?

Tio Nacho: Estás en el hospital, sobrino.

 Mi mano tocaba débilmente el estómago, sentía una gran punzada en él. Me dolía muchísimo.

Javier: ¡Ayyy…! ¿Dónde esta Sofía?

Mamá de Javier: Afuera, los médicos no quería a más personas que entrara en la habitación. Ahora le diré que entre.

Javier: Si, por favor. Gracias mamá.

Tio Nacho: ¿Estas mejorcillo?

Javier: Más o menos.

Tio Nacho: Pues los médicos han dicho que te tienes que quedar en las últimas semanas del verano, aquí.

Javier: Joder…

Mi madre salió afuera del hospital para avisar a Sofía. Sofía se encontraba junto a una farola, hablando por el móvil. No se permitía hablar con los móviles dentro del hospital.

Ella estaba muy preocupada y quiso acompañarme para ver si todo marchaba bien. Pero algo no marchaba bien, algo le preocupaba mucho más.

Pero a esto que salía mi madre, ella estaba con el móvil y llorando a rabiar. Se encontraba a las afueras del hospital y estaba hablando con su madre.

Sofía: ¡MAMAAAA! ¿PARA ESO ME LLAMAS…? ¡JODERRR! ¡PORQUE…!

Sus lágrimas apenas la dejaban hablar.

Mamá de Javier: ¿Sofi…?

Mi madre no pudo pronunciar su nombre, parecía ser que estaba totalmente afectada. Y Sofía con una voz muy seria levantó la mano y dejo caer el móvil al suelo. Sofía sin tener el móvil en la oreja, dijo las siguientes palabras en voz alta…

Sofía: No tengo ganas de hablar contigo, ahora mismo… mamá.

Y dejo caer el móvil al suelo desde lo más alto. Ella cayó de rodillas y se puso las manos en la cara.

Sofía: ¿Porqué? ¿Por qué todo me sale mal?

Mi madre se acercó a ella y le cogió de la mano.

Mamá de Javier: ¿Qué es lo que te pasa? Venga preciosidad, no tengas esa cara. Parece que no has tenido unas buenas palabras con tu madre.

Sofía: Señoraaaa…

Sofía llorando se abrazó a mi madre. Y dijo en voz alta…

Sofía: ¡Hacienda nos quita la casa a mi madre y a mí!

Mamá de Javier: ¿Os embargan? ¿Y tu padre?

Sofía: Mi padre murió cuando era pequeña.

Mamá de Javier: Lo siento.

Sofía: Y ahora tenemos que ir hacía a Asturias, a casa de mi abuela por parte de madre. Y allí no tengo las comodidades como aquí.

Mamá de Javier: Vaya…

Sofía se limpió las lágrimas con las mangas y entró al hospital.

Mi madre la agarró por la manga de la camisa.

Mamá de Javier: No vayas.

Sofía: ¿Cómo?

Mientras tanto yo estaba jugando a las cartas con mi tío Nacho.

Javier: ¡Bien! Ya están son las tres partidas que te he ganado al mentiroso.

Tío Nacho: Por poquito, jejeje.

Javier: Mi madre tarda mucho en avisar a Sofía, ¿no?

Tío Nacho: Me da la impresión que tú estás enamorado de ella, ¿cierto o me equivoco?

Me puse muy colorado.

Javier: No te equivocas, tío Nacho. Ella es hermosa, cuando la vi por primera vez en su casa y cuando supe que ella era mi amiga que conocí por internet, no sabes el hormigueo que entró por mi cuerpo. Es como si este verano me hubiera cambiado totalmente al estar junto a ella, todo se convirtió en colores al estar con ella.

Tío Nacho: ¡Guao! Que cosas dices, sobrino. Pues si que estas enamorado. ¡Pilliiin!

Mi tío me cogió del cachete y me dio un buen apretón con sus dedos.

Mientras tanto mi madre tenía que decirle una cosa muy importante a Sofía.

Mamá de Javier: Si vas a donde está mi hijo ahora, ¿no piensas que esta noticia le puede afectar un poco? ¿Por qué no esperas a que se mejore en estas semanas?

Sofía se puso muy pálida.

Sofía: Es verdad. Tienes razón, es mejor que me vaya a casa y ayude a mi madre con la mudanza. Por lo visto ya se encuentra en mi casa y no en el campo.

Mientras que mi madre y Sofía terminaban con su conversación a mí me entraba muchas ganas de ir al servicio.

Javier: ¡Ayyy! Titooo, tengo muchas ganas de ir al servicio.

Tío Nacho: Venga tenemos que ir a abajo, aquí en la habitación no hay. Agárrate a mí.

Javier: Venga, no puedo aguantar más.

Me monté en borricate encima de mi Tío Nacho y nos fuimos de la habitación para buscar un servicio.

Pero en ese momento, en las afueras del hospital, la conversación de mi madre con Sofía seguía.

Sofía: Lo siento por todo. Por mi culpa tu hijo se ha envuelto en todas estas tonterías del amor y no se centra en lo que se debe de centrar.

Mamá de Javier: Para nada, venga vámonos a tomarnos un cafelito y ya luego te acompaño a tu casa. Pero antes te despides de Javier, ¿no?

Sofía: ¡NO! Me quiero marchar. ¡YAAA!

Entonces Sofía con grandes lagrimones en su cara fue corriendo escaleras abajo, entrando en el hospital. De repente, Sofía pasó en frente mía.

Sofía: ¡JAVIER!

Javier: ¿Sofía? ¡HOLAAA! ¡Mira estoy un pelín mejor, jejejeje!

Sofía seguía llorando.

Me bajé de encima de mi tío, y me agarré al brazo de mi tío Nacho para ir hacía donde se encontraba Sofía. En ese trozo de pasillo hacía donde se encontraba ella, yo comencé a recorrerlo pero cojeando, aún no estaba bien recuperado. Tenía unas ganas enormes de abrazar a mi amiga Sofía, aquella persona que nunca me rechazó al verme. Mi mejor amiga del mundo del Internet.

Sofía: ¡NO TE ACERQUES!

Javier: ¿CÓMO?

Mi madre llegó corriendo en ese momento. Mi tío Nacho y mi madre estaban asombrados en mi rápida recuperación y que veían que yo podía andar.

Javier: ¿Por qué lloras? No debes de llorar, ¡NUNCA!.

Y entonces le di un gran abrazo a Sofía.

Sofía: Por favor…

Lloraba muchísimo más.

Sofía: Por favor…, te lo ruego…, no me abraces. Todo esto es por mi culpa y para el colmo…

Javier: ¡NOOO! NO TE QUIERO SOLTAR, ¡PORQUE…YO…!

Sofía: ¿Qué…?

Sofía estaba sorprendida porque sabía la respuesta que le iba a decir Javier en ese mismo momento.

Javier: ¡PORQUE YO TE AMO! ¡TE QUIERO SOFÍA!

Sofía no podía a dar crédito a lo que escuchaba. Unas palabras de amor que jamás se lo esperaba de su amigo.

Sofía le abrazó fuertemente y él a ella.

Sofía: Lo siento…, esto no puede seguir. Me marcho a Asturias y allí no tendré internet en la casa de mi abuela.

Javier: ¿Y teléfono?

Sofía: ¡NO!

Ni os podíais imaginar como me encontraba, lo que me dijo en ese mismo momento Sofía era peor que la navaja atravesando mi estómago. ¡No era cierto! Sofía, no podía irse lejos de mí. De Cádiz a Asturias hay muchos y muchos kilómetros.

Notaba que su cuerpo se despegaba de mí y lentamente dejaba mi mano. Y me dio un gran beso en los labios.

Sofía: Yo también te quiero muchísimo pero me debo ir. Ojalá algún día pudieras comprender la verdad.

Javier: ¿Qué verdad?

En silencio ella dejó mi mano lentamente y corrió hacia a las afueras del hospital y creo que esa fue la última vez que la vi, cuando yo era jovencito. En ese verano del 2007.

Mi cuerpo no podía aguantar y me apoyé en la pared del hospital, no podía dar crédito. Un amor que estaba a punto de conseguir y se me esfuma como el humo.

¿Eso quiere decir que jamás la volveré a ver?

Javier se encontraba apoyado en la pared y lentamente su cuerpo caía lentamente hacía el suelo, sus brazos taparon su cabeza. Comenzó a llorar… lágrimas de amor perdido.

Sofía bajando las escaleras escuchó como a lo lejos sollozaba Javier.

Sofía: No puedo seguir con todo esto. Ojalá algún día te pudiera contar la verdad… ¡Hasta siempre!

Final de la primera parte.

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