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Interconectados por la red. Capítulo 2: Valentía.

Hola.

Seguimos con la historia de "Interconectados por la red", y en esta ocasión os voy a poner el segundo capítulo. Podréis ver como es la reacción que ha tenido Javier al saber que la que estaba delante suya durante todo el verano era su amiga de internet, y además podremos ver otras sorpresas que os dejará un poco con el corazón en un puño, pero es mejor que lo leaís por vosotros mismos.

Sin más dilación os presento el segundo capítulo.

Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 2: Valentía.

  • Sinopsis: En este nuevo capítulo veremos cual será la reacción de Javier al ver que la que tiene en frente suya es la amiga que conoció en internet. A partir de ahora vienen los problemas para nuestra pareja, nuevos problemas se les vendrán encima y deberán de ser los bastantes valientes para salir de ello. Sólo la valentía les hará salir victoriosos. Disfruten de un nuevo capítulo de "Interconectados por la red".
  • Descarga: Pincha aquí para descargarte el segundo capítulo en formato pdf.
Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 2: Valentía.

Ella estuvo mirándome un buen rato y no se podía creer lo que veía delante suya, era la persona con que estuvo chateando por el messenger durante unos meses y ahora por fin y porque el destino ha querido nos hemos conocido.

Sofía: No, me lo puedo creer.

Sofía me dio un pellizco en el brazo pues no se lo creía que se encontraba al lado mía. Yo estaba súper colorado no me imaginaba que fuera ella, esa chica con esos ojos de color marrones, con ese pelo tan suave y que brillaba tanto.

Javier: Perdona.

Sofía: ¿Por qué te disculpas…?

Javier: Porque me has tenido que conocer en persona y yo no quería.

Sofía: ¿Por qué?

Javier: Como soy una persona gordita, pues siempre le mandaba fotos a todas las chicas que conocía en internet y todas me rechazaban.

Sentí una llamarada de furia en mi interior. Tuve el puño de mi mano muy cerrado y mi cabeza estaba mirando hacía el suelo. Sentía una enorme vergüenza.

Sofía: No temas, mi amigo.

Ella con su mano derecha me toco la barbilla y me la levantó para arriba. Ella observó mi cara colorada.

Javier: Pero…

Sofía: Tienes una cara muy linda.

Javier: Pero mírame, soy una persona gordita. Seguramente que a ti te gustan de otro estilo, yo…

Sofía soltó una risita y parece que en ese mismo momento me encontraba como en mi casa. Estaba muy cómodo con ella.

Sofía: No me conoces muy bien, al pesar de todos los días en los que estuvimos hablando meses atrás. No debes de preocuparte y no seas bobo, debes de quitarte esas ideas que tienes en tu cabezota.

Me dio unas palmadas en mi cabeza.

Sofía: Yo la verdad, es que tuve un rollito. Pero desde esa vez se me abrió los ojos, prefiero a personas de otro estilo.

Javier: ¿De otro estilo…?

Sofía se acercó a mi oído y me susurró unas palabras en las que yo me quedé helado.

Sofía: Estilos como tú, Javier. De buen corazón. Que sepa escuchar.

Javier: Pero… Me puso un dedo en los labios.

Sofía: Pero nada. He estado esperando por mucho tiempo, una persona amable, una persona sincera de corazón. Al pesar de ver como eres, eres idéntico como en Love Heart Messenger. Tienes tu misma esencia, no has cambiado.

Ella me cogió de los brazos y me levantó de la silla, los dos estábamos de pie en su cuarto. Mi corazón palpitaba como si fuera una locomotora. Sus labios se estaban acercando a los míos, hasta que de repente…, sonó mi móvil.

Javier: Vaya, lo siento.

Y ella tenía una sonrisa cálida y se sentó en su silla del escritorio nuevamente.

Javier: ¿Sí? ¡Ah! Vale enseguida, voy mamá.

Sofía: ¿Te marchas?

Javier: Si, era mi madre quiere que le haga unos mandados. Oye, ¿que te pasa en la cara?

Su cara estaba colorada y ahora la que miraba hacía el suelo, era ella.

Sofía: Perdóname por ser tan impulsiva, espero que no te haya molestado.

Javier: ¡Bah!, no ha pasado nada, ¿no…?. Oye muchas gracias por todo, tu chalet es preciosa.

Sofía: Gracias.

Me acompañó hasta la puerta y esa sonrisa cálida parecía que nunca se borraba y eso es lo que yo deseaba siempre, que jamás se borrase. Era muy cálida. A punto estaba que sus labios se acercaran a los míos, lástima que al final no me llegó a besar.

Sofía: Bueno… ¿nos veremos en otro momento verdad?

Javier: Claro que sí, me lo he pasado muy bien en tu casa.

Sofía salió afuera del chalet y contempló que ya había anochecido.

Sofía: Parece que acaba de anochecer, ten mucho cuidado. ¿Vale?

Javier: No te preocupes lo tendré.

Javier tocó con su mano su mejilla y le dio un beso en ella para despedirse.

Javier: Buenas noches.

Sofía: Buenas noches, Javier.

Yo ya había salido del chalet de Sofía. Jamás olvidaré esa tarde con Sofía. Tuve la idea de regresar la tarde siguiente, para dar un paseo por los carriles pero algo inesperado iba a pasar en esa misma noche, la cuál me iba a impedir estar con ella.

En el chalet de Sofía, Sofía observaba que mi móvil se encontraba en su escritorio.

Sofía: Vaya, a Javier se le ha olvidado el móvil. Se lo voy a llevar, a ver si le encuentro.

Sofía fue corriendo, y se encontraba en el carril a oscuras no podía ver lo que había por allí y vio que había una silueta.

Sofía: ¡Javieeer! Por fin te encontré.

Pero por desgracia no era yo, se trataba de un bandido con una cara muy oscura, cuyos ojos negros estaban como cansados. Ese inquilino miró con malas pintas a mi amiga Sofía.

Bandido: Vaya, Vaya…, mira que es lo que tenemos por aquí.

Sofía lo quiso esquivar, pero por la camisa que ella llevaba el bandido la agarró.

Bandido: Aún no he acabado contigo, preciosa.

Sofía: Por favor, suéltame. ¡Suéltame! ¡Socorrooooo!

Sofía, estaba llorando a lágrimas sueltas.

Sofía: ¡SOCORROOOO!

Nadie la pudo escuchar y en ese mismo momento el bandido se acercó a ella y le apuntó con una navaja en el cuello.

Bandido: Ya me puedes dar ese móvil que tienes en la mano, si no quieres morir como las ratas aquí en este carril.

Sofía: Por favor, este móvil no es mío. ¡SUÉLTAME!

¡PLOOOOM!

Un puñetazo le di a ese bastardo, tan fuerte fue el golpe que el bandido se cayó al suelo. La navaja se le resbaló de las manos. Al bandido le salía sangre por la nariz.

Bandido: ¡HIJO DE PUTA! ¿Cómo te atreves a darme un puñetazo?

Sofía se puso detrás a mis espaldas.

Sofía: Javier ten mucho cuidado. Toma aquí tienes el móvil.

Sofía me lo metió en un bolsillo de mi pantalón. Ella me observaba con cara de preocupación.

Sofía: Por favor Javier, vámonos tiene una navaja.

Javier: No te preocupes.

Bandido: Cabrón como eres capaz de romperme la nariz.

Este se acercó a la navaja y la volvió a coger de nuevo. Yo me puse a darle puñetazos por todas partes, no necesitaba ninguna navaja para poder luchar con él. Con reflejos me puse a esquivar su navaja.

Al rato de la pelea, el bandido se encontraba muy mal. Se encontraba tirado en el suelo del carril. Me di la vuelta al ver que todo había terminado.

Javier: Ya está no creo que se mueva, cogeré su navaja.

Me agaché para coger la navaja del bandido pero este me dio una patada en toda mi cara y aprovechó para coger su navaja y clavármela en todo el estómago.

Javier: ¡ARRRRRRGGGGG!

Bandido: Ahí tienes tu merecido, cabronazo.

El bandido se fue corriendo, solamente llevando su navaja en la mano. Sofía estaba muy asustada, cogió mi móvil y llamó a la primera persona que se encontró en la agenda, a mi tío.
Al rato apareció el coche de mi tío.

Mi Tío: ¿Javier…? ¿Qué le ha pasado a mi sobrino?

Javier: ¡Ho..la… T..i..to!

A penas podía hablar en ese mismo momento y no paraba de salirme sangre, había un gran charco de sangre a mí alrededor. La sangre no me hacía mucha gracia y no podía verla. Sentía como mi pulso iba disminuyendo a paso acelerado, mis manos no respondían a mis actos, no podía ver a las personas que se encontraban conmigo…, mis ojos se cerraron.

Sofía: ¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡JAVIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERR!

Continuará...

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