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Interconectados por la red. Capítulo 1: Coincidencias. {Estreno}

Hola.

Ha llegado el momento de estrenar esta nueva historia que os iré poniendo a lo largo de este año. Se titula, "Interconectados por la red". De momento os iré subiendo todos los capítulos correspondientes a esta primera temporada. Comentaros que es una historia un poco más diferente a los que ya estaís acostumbrado a ver en la Amanplesna. Sus capítulos no son tan extensos y además no tienen muchos capítulos por temporadas, así os será más apetecible a la hora de leerlo. Espero que os guste esta maravillosa historia de amor de unos amigos que en realidad no son tan desconocidos, y lo podréis ir averiguando en este primer capítulo.

Recordaros que también lo podréis descargar en formato "pdf", y verlos todos también a través de su correspondiente apartado arriba en el blog.

Disfruten, porque tal vez algún día esto mismo te pueda pasar a tí, ¿no?

Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 1: Coincidencias.

  • Sinopsis: En este primer capítulo podréis ver las vida de dos personas que se conocen a través de una página web de internet. A través del messenger de esa página web, ellos chatearán y se irán conociendo poco a poco. Pero lo que no sabe Javier, uno de los protagonistas de nuestra historia, es que realmente se está enamorando de esa chica que se llama Sofía. Conoce su linda historia de amor de dos personas desconocidas y que poco a poco descubriréis como irá transcurriendo esta misteriosa relación.
  • Descarga: Pincha aquí para descargarte este primer capítulo en formato pdf.
Interconectados por la red.
Temporada 1: Una historia de amor por internet. Capítulo 1: Coincidencias.

Era una tarde en la que yo estaba totalmente aburrido.

Encendí mi ordenador y aproveché para conectarme a internet. Estuve viendo algunas páginas web, pero me seguía aburriendo hasta que de pronto encontré una página web muy interesante.

Nunca pensé que una página web podría cambiar mi vida por completo. Se llamaba, “I Love Heart”, una web por la cuál te podías descargar su software y se trataba de un messenger.

Pues me dije, “ea, me lo voy a descargar”, ya que no ocupaba tanto espacio en el disco duro.

Me lo instalé y abrí el programa, pero claro…, no tenía a nadie agregado a mi nuevo messenger. Y había una opción que se llamaba “buscar usuarios”, le di al botón y me puse a buscar a personas que eran de Cádiz.

Encontré montones y montones de direcciones, pero había una dirección que me llamó realmente la atención, su dirección era, “princesainvisibledelaluna@loveheart.net”. Pues el porque me llamó la atención era debido a que mi correo era, “principeinvisibledelaluna@loveheart.net”.

Le di a agregar y no me lo podía creer ella estaba conectada en ese mismo momento. Ella se llamaba, Sofía.

Estuvimos hablando durante tres semanas sin conocernos en persona, y nunca pensé que una persona me llegaría tanto. Tenía miedo a enamorarme de ella, porque todas aquellas veces que me enamoré por internet, fracasaron, cuando yo les mandaba mi foto y veían de que yo no era una persona delgada.
Pues esta vez no iba a mandarle una foto mía, a mi nueva amiga de internet, ¿estaría bien las cosas así…? ¿Estaría bien esconder mi físico en esta ocasión?

Ella no tenía ninguna foto porque su ordenador era nuevo, antes tenía un ordenador portátil pero se le había estropeado.

Llegó el verano. Yo escuchaba a mis padres de que nos íbamos a ir durante el verano a mi campo en Chiclana de la Frontera. Pero antes de irme al campo a pasar todo el verano, le mandé un correo a mi amiga Sofía de que no iba a estar en internet durante todo el verano y que la echaría muchísimo de menos.

En el campo me lo pasaba muy bien, pero echaba mucho en falta a mi nueva amiga Sofía. No entendía este sentimiento de mi interior, ¿me estaba enamorando?

Un día, después de comer, fui a andar por los carriles de los alrededores del campo. Tenía muchas ganas de ver mi correo electrónico, por si tenía algún correo de ella, porque desde el principio del verano no sabía nada de ella. Me gustaría saber como se encontraba, como se lo estaba pasando en el verano, si había realizado algún viaje, o si… había conocido a otra persona…

A lo lejos vi a una chica que llevaba una bolsa de basura, pero antes de llegar al contenedor se le rompió en mitad de la calle. Yo le ayudé a recoger la basura para meterlo en el contenedor.

Chica: Muchas gracias, ¡oh no, tienes las manos sucias!

Javier: No pasa nada, no te preocupes.

Era hermosa tenía el pelo de color castaño claro que le llegaba hasta los hombros y tenía unos lindos ojos marrones que les brillaban como si fuera dos grandes estrellas de una noche de verano.

Chica: Por favor, ven a mi campo, está muy cerca de aquí. Te quiero agradecer por haberme ayudado.

Javier: No quisiera ser ninguna molestia y además mi campo también se encuentra cerca de aquí.

Chica: ¿En serio…? Pero es una invitación por las molestias, no te quitará mucho tiempo, por favor ven.

Javier: Acepto, su invitación.

Chica: Genial. Gracias.

Llegamos a su campo, era precioso y enorme. Estaba invadido de árboles de todo tipo. Manzanos, castaños, almendros y en mitad de ese pequeño bosquecillo de árboles se encontraba una gran fuente llena de peces de colores. Ella me comentó que cada uno de esos peces tenía un significado para ella muy especial. Su chalet tenía muchas habitaciones. Entré en su cuarto de baño, me lavé las manos y olía a una aroma que siempre me encantaba, olía a lavanda.

Fui a buscarla y ella se encontraba sentada en su escritorio y estaba ordenándolo. Vi al lado de la mesa del escritorio que había dos sillas. Me invitó a sentarme. Y luego me ofreció a una rica limonada.

Estuvimos hablando de nuestros gustos, daba la casualidad de que se parecía a una persona que conocí no hace mucho.

Chica: Y bueno estoy aquí en el campo, todo el verano.

Javier: Yo también.

Chica: ¿Sabes…? Me has caído genial.

Me puse rojo como si fuera un tomate.

Chica: Y como te dije antes, en septiembre vuelvo a mi casa.

Pasó todo el verano, y llegó el tiempo de volver a la ciudad y retomar por supuesto las labores de la rutina diaria del otoño. Hice muy buenas migas con ella, pero apenas nos veíamos y tampoco sabía su nombre. Nunca tuve la oportunidad de pedírselo, me daba mucho corte. Nuestras visitas eran fugaces como las lágrimas de San Lorenzo. Al final del verano me dio un papel para que le apuntara mi correo y así poder estar comunicados en la ciudad, le apunté mi email y nos pudimos intercambiar los correos.

Ella al ver el trozo de papel que yo le di con mi correo, se quedó mirándome fijamente y muy sorprendida.

Cuando yo vi mi trozo de papel que ella me había escrito su correo, no os podíais imaginar la gran sorpresa que me llevé.

¡ELLA ERA SOFIA!

Continuará...

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