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La Amanplesna. Capítulo 12: Las lágrimas de la esperanza.

Buenas tardes a todos/as.

Llega al fin el final de la segunda y última temporada de la Amanplesna. Ha sido mucho los momentos que esta nueva temporada nos ha traído y en el que todos los cabos sueltos de la temporada anterior que se habían atado han sido desatados. Han sido mucho los buenos momentos que he pasado con esta temporada a la hora de escribirla. He descubierto muchos sentimientos gracias a la escritura de esta historia. Nunca jamás hubiera pensado que el escribir hace que tus sentimientos se abran como si de unas margaritas se tratasen. Pero aquí no acaba la historia, no olvidaros que como toda historia este también os traerá el cierre clásico que es el epílogo. A través del epílogo descubriréis el cierre definitivo de esta historia. Como adelanto os diré que será una hermosa carta, diez años después de todos los acontecimientos a esta historia.

Os invito a que leaís este desenlace de temporada, en el que por primera vez en mi vida me he emocionado al escribir algo.

Disfrutarlo como siempre. Un consejo, que las esperanzas siempre brillen en vosotros. Luchar por lo que deseaís, ¡siempre!

La Amanplesna. La Luz de la Esperanza. Temporada 2. Capítulo 12: Las lágrimas de la esperanza.
  • Sinopsis: Llega el último capítulo de esta temporada y con ello el desenlace de esta historia. Averiguaremos como transcurrirá los últimos acontecimientos de nuestra valiente Juliana y un nuevo personaje que hace gran hincapié en este último capítulo. Con este nuevo personaje descubriréis muchas incógnitas que hasta este capítulo no he querido desvelaros y que ha llegado el momento que lo sepaís. Un capítulo repleto de muchos sentimientos a flor de piel, donde no faltará los principales ingredientes que han estado presente siempre a lo largo de estos doce capítulos. ¡Disfrutarlo!
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el duodécimo capítulo en formato pdf.
La Amanplesna. La Luz de la Esperanza. Temporada 2. Capítulo 12: Las lágrimas de la esperanza.

1424

Retrocedemos muy atrás en el tiempo y nos encontramos en mitad de un bosque, una hermosa mujer con un largo vestido rojo y con cabello largo se encontraba hablando con David, aquel caballero que sacrificó su vida para salvar a su compañera, a Solara.

Luisiana: David, gracias por haber atendido a mi llamada.

David: ¿Cómo conoces mi nombre?

Luisiana: No ha sido difícil averiguarlo, estos bosques son pequeños y por lo tanto las palabras corren mucho más.

David: ¿Qué quieres de mí?

Luisiana: Debes de estar atento a lo que ocurra dentro de tres noches. Tu mujer correrá un grave peligro. Una gran maldición cierne sobre ella y tú deberás de estar a su lado en todo momento. Deberás de sacrificar tu vida.

David: ¿Cómo dices?

Luisiana: Escúchame, atentamente. Dentro de tres días, vendrá una vieja anciana que necesitará de tu ayuda para conseguir la Amanplesna, y deberás de hacer lo que ella te diga. En ese momento deberás de estar de manera que es como si no hubieras escuchado nunca hablar de ella. Deberás de hacer caso a todo lo que te diga.

David: ¿Por qué esa maldición sobre Solara? ¿Por qué ella? ¿Y por qué debo de morir? ¿Qué es la Amanplesna?

Luisiana estaba desapareciendo poco a poco.

Luisiana: Todo a su debido tiempo. Pronto entenderás la maldición. Nos volveremos a ver cuando llegue el momento. Suerte.

Luisiana había desaparecido totalmente, y el príncipe con cara de preocupación se dirigió hacía donde se encontraba su cuartel general.

2025

Nos trasladamos en esta ocasión a unos años más adelante, concretamente en una pequeña habitación con montones de peluches por todos lados, es la habitación de un niño. Ese niño se encontraba acostado en su cama y tenía el cabello dorado. No paraba de moverse de un lado para otro. De manera mágica apareció a sus pies una chica muy hermosa con un largo cabello que se movía por el aire fresco que entraba por la ventana de la habitación. Se trataba nuevamente de Luisiana.

Luisiana: Stéfano, Stéfano.

Stéfano de un sobresalto se despertó y al ver a la misteriosa chica a los pies de su cama se echo para detrás apretando con todas sus fuerzas su pequeño peluche de un pingüino.

Stéfano: ¿Quién eres?

Luisiana: Me llamo Luisiana, pequeño. Vengo a que me eches una mano con una cosita.

Stéfano muy asustado comenzó a escuchar a la misteriosa mujer.

Luisiana: Vengo a prevenir la muerte de tu mamá. Tengo la solución para que ella no muera en el pasado. Porque si ella se muere en el pasado, ella desaparecerá y tú con ella.

Stéfano: ¿Cómo dices? Pero si estoy vivo. ¿No me ves? Mi mamá no se ha muerto.

Luisiana: Todo lo que ves es una ilusión de la maldición, a la que la maldición está sujeta. La verdad que tu debe de buscar está corriendo un grave peligro y tú eres el único que puedes salvarla.

Luisiana le comentó toda la historia de la Amanplesna, cuya planta se oculta en una gruta en el pasado. También le comentó que dicha planta provenía de un tiempo muy atrás. Debería de conseguirla para acabar de una vez por todas con la maldición que bien conocemos.

Stéfano: Entonces si consigo esa extraña planta, ¿mi madre podrá vivir para siempre?

Luisiana: Exactamente. Lo debes de hacer antes del eclipse de esa noche, porque si no lo llegase a conseguirlo a tiempo, tu madre correrá un gran peligro y con ello todo lo que te rodea. Todo se desboronará y tú desaparecerás para siempre.

Stéfano: ¿Cómo viajo al pasado?

Luisiana: Vístete. Ahora te lo comento.

Muy en silencioso, Stéfano se vistió y se acercó a Luisiana.

Luisiana: Veo que estás listo. Toma esta túnica marrón, te protegerá. Te mandaré a un lugar que deberás de salvar a una persona. Él se llama Mateo. Debes de hacerlo rápidamente, él se encuentra en un gran peligro.

Stéfano se puso la túnica y unos destellos azulados y violetas salieron de su cuerpo y este desapareció de su habitación.

Luisiana: Bien. Todo marcha lo planeado.

A partir de aquí ya conocéis la primera parada que hizo nuestro pequeño amigo. Luisiana le mandó a la guarida de los Revlis y fue allí el lugar indicado donde salvaría a Mateo con el propósito de que este no muriese en la explosión. Él escuchó detrás de la reja que aquel pequeño tubo de ensayo sería la única salvación para librar a su madre de la extraña enfermedad que tenía desde pequeña, el de no poder oler y el de sentirse mal.

Cuando ayudó a abrir la reja a Mateo para que saliera por los conductos de ventilación, su cuerpo comenzó a brillar unos destellos azulados y violetas y apareció a unos metros de un parque. Ese sería el parque donde Julia llevaría una conversación con Hilario y Solara. Al desaparecer la niebla este se escondió rápidamente en la copa de un pequeño árbol y vio alejarse a Julia, pero detrás suya observó que un hombre la seguía. Se trataba de Carmelo.

Stéfano: Abuelitos. Que guapos. Abuelita. ¡Que guapa eres!

Al día siguiente con gran sigilo, Stéfano se acercó a una de las caravanas que salían a la expedición de la Amanplesna y este se escondió en uno de los armarios de una de las caravanas y de allí no salió hasta no llegar al destino. Cuando llegaron al destino, salió del armario y pudo presenciar como su madre Juliana hizo aparecer un gran rayo de luz azulado y violeta en el cielo.
Todos estaban con la boca abierta, y él también lo estaba y mucho. Pensó que esa caravana ya no sería un buen lugar para esconderse y se adentró al bosque. Dentro del bosque pudo ver como había dos personas escondidas a unos metros de la gruta, pero con su túnica marrón pasó de desapercibido.

La noche anterior a que ocurriesen todos los acontecimientos en la gruta, pudo ver el lugar donde se encontraban Lunara y Pedro descansando alrededor de una pequeña fogata.

Al pequeño Stéfano se le ocurrió la idea de robarle la medicina de su madre, pero aprovechó a que ambas personas estuvieran profundamente dormidas.

Stéfano: Debe de tenerlo Lunara en un lugar escondido de su túnica.

Stéfano con cuidado se acercó a la horrible Lunara y comenzó a buscar el tubo de ensayo. Al tocar uno de sus bolsillos, el tubo de ensayo cayó a la hierba y este lo cogió. Pero por sorpresa del pequeño, Lunara le cogió de la mano.

Lunara: ¿Quién eres y qué haces?

Stéfano: ¡Déjame! ¡Vieja!

Lunara: ¿Cómo me has dicho?

Stéfano se acercó a la mano que le tenía atrapado y le dio un gran bocado. El pequeño salió corriendo por el bosque y tenía en su mano el tubo de ensayo. Su corazón latía a montones de pulsaciones.

Stéfano: ¡Ay! ¡Que me pillan!

Lunara y Pedro, salieron corriendo detrás del pequeño. Pedro cogió su pistola y comenzó a dispararle. Las balas rebotaron contra los árboles y otras balas rebotaron contra pequeños arbustos de aquel pequeño bosque.

Stéfano: ¡Luisiana! Sé que estás cerca de mí observándome. Por favor, ¡sácame de aquí! ¡Tengo miedo!

Stéfano escuchó una voz que le susurraba.

Luisiana: Cierra los ojos, mi pequeño valiente. Ve al lugar donde más deseas tu corazón.

Stéfano: Deseo irme a un lugar seguro, un lugar donde no haya nadie.

Lunara: ¡Dispara! ¡Dispara! Que se lleva la medicina. ¡Dispara!

Una bala se dirigía hacía el cuerpo de Stéfano pero el cuerpo entre destellos azulados y verdosos desapareció.

Lunara: ¿Cómo? ¿Dónde ha ido?

Stéfano había aparecido en un gran monte verde, y a su lado era total oscuridad.

Stéfano: ¿Dónde me encuentro?

Stéfano siguió andando, y bajó el monte y a uno de los lados del pie del monte se encontraba agarrada entre unas telas de arañas la malvada Noemí.

Noemí: ¡Ey! ¡Mocoso! ¡Ayúdame!

¿Os acordáis de Noemí? Ella tenía un traje muy estropeado, estaba casi destrozado. Se encontraba muy pálida. Llevaba muchos días sin probar bocado. Aquel lugar donde se encontraba Noemí estaba lleno de telas de arañas. Sin pensárselo Stéfano sacó de su túnica un pequeño cuchillo y la liberó.

Stéfano: Estás libre.

Noemí: Gracias, por tu ayuda.

Todo aquel lugar de las telas de arañas comenzó a temblar y Stéfano se dirigió corriendo al pequeño monte. Todo se estaba cayendo. Noemí iba corriendo detrás suya.

Noemí: ¡Ahhhh!

Fue tan fuerte el temblor que todo lo que rodeaba el monte se derrumbó y dio lugar a un gran precipicio totalmente a oscuras. Noemí con las pocas fuerzas que le quedaba se quedó enganchada con una mano a uno de los bordes del precipicio.

Noemí: ¡Ayúdame!

Stéfano intento agarrarla y subirla al monte, pero no podía, no tenía la suficiente fuerza para subirla para arriba.

Stéfano: Pesas mucho. ¡No puedo subirte!

Poco a poco Noemí se resbalaba de las manos de Stéfano, y finalmente cayó al vacío oscuro.

Stéfano: ¡Nooo!

Stéfano muy cansado se tiró llorando en la hierba verde.

Stéfano: No he sido capaz de salvarla.

Stéfano en ese momento desapareció y lo único que se quedó en el monte verde, eran sus lágrimas.

Minutos más tarde nuestro pequeño valiente apareció en el interior de la gruta y allí a sus pies se hallaba la Amanplesna. Se acercó a la orilla y había un hombre totalmente ensangrentado con un traje puesto.

Stéfano: ¿Estás vivo?

Con suavidad le quitó la escafandra de la cabeza y pudo presenciar que se trataba de aquel señor gordo que no paraba de dispararle en el bosque. Se trataba de Pedro.

Pasito a pasito se acercaba a un pequeño pedestal de piedra donde se encontraba la Amanplesna. Detrás suya apareció la hermosa joven, Luisiana.

Luisiana: Sólo aquel descendiente de los Lis. Podrá alcanzar la deseada Amanplesna. Sólo aquella persona con un corazón limpio podrá conseguirla.

Stéfano dirigió su cabeza al lugar donde se encontraba Luisiana pero esta había desaparecido. Stéfano se agachó para agarrar la Amanplesna, y la cogió. Al cogerla este desapareció de la gruta para siempre.

Mientras tanto en los vestuarios, Mateo desató los pies y las manos de la persona que estaba cautiva y quitó la toalla que llevaba en la cabeza. Todos en la gruta estaban despiertos.

Mateo: ¿Cómo?

Carmelo: Gracias, Mateo.

Mateo se quedó muy impresionado al ver que la persona capturada era Carmelo.

Mateo: ¿Qué te ha pasado?

Mateo ayudó a levantar a Carmelo.

Carmelo: Me dieron un golpe por detrás, pero estoy bien.

Mateo: ¿Entonces quién está dentro del traje?

Carmelo: ¿Cómo dices?

A las orillas del lugar donde se encontraba la Amanplesna, se hallaba el cuerpo sin vida de Pedro. Todo el traje estaba totalmente destruido y la escafandra estaba hecha en montones de añicos. Al lado suya se encontraba un pétalo, el pétalo de la Amanplesna. Parece ser que al final Pedro quiso seguir por el buen camino pero sacrificó su vida para que Carmelo siguiera con vida.

Dentro de aquel horrible y oscuro lugar aún se encontraba el cuerpo de Juliana transformado por un horrible monstruo, que era un gran pájaro de color rojo y que llevaba un enorme pico anaranjado. Esta transformación era debido a que Luisiana cogió el cuerpo de Juliana para hacer sus últimos planes. Juliana ahora mismo no se encontraba por ningún lado. El monstruoso pájaro se encontraba apoyado en lo alto del monte, que era el único lugar donde había luz en aquel oscuro lugar.

Hilario que se encontraba a los pies del monstruo, comenzó a escuchar como alguien se acercaba corriendo.

Hilario: ¿Quién eres?

Stéfano: ¡Sal del cuerpo de mi madre, Luisiana! ¡Traigo la Amanplesna!

Juliana: Veo que has traído la Amanplesna, pero es demasiado tarde. El eclipse ha terminado, y por lo tanto como bien te dije el plan no ha surtido efecto. Por lo tanto me quedo con el cuerpo de esta joven.

Stéfano se acercó a los pies del horrible monstruo al pesar de que sentía un miedo atroz. Pudo observar que a los lados del monstruo se encontraba cada una de las hermanas con una espada.

Stéfano: ¿Qué les has hecho a las hermanas? Ellas no son culpables de nada de lo que te haya pasado y ni mi madre tampoco.

Juliana: ¡Cállate insensato! Has llegado tarde y por lo tanto deberás de pagar las consecuencias del dolor por la pérdida de tu madre.

Stéfano: ¡Ni hablar! No perderé a mi madre. Porque si ella se muere, yo también moriré. ¡Desapareceré!

Juliana: Ese es tu problema, y no el mío.

Stéfano: Tampoco fue mi problema el ayudarte para deshacer la maldición que te tenía cautiva.

Juliana: ¡Cállate mocoso!

El gran pico del pájaro iba directamente hacía el cuerpo desmayado de Lunara pero Stéfano se puso por medio.

Stéfano: No le harás ningún daño. ¡Deberás de pasar por encima de mi cadáver!

El gran pájaro lanzó un gran graznido que hizo que las paredes de aquel lugar oscuro comenzará a resquebrajarse. El pájaro no se lo pensó dos veces y volvió a intentar el ataque de antes. Pero en esta ocasión el que se puso por delante era Solara y su espada apuntando al gran pico.

Solara: Deja a mi hermana.

Lunara que había escuchado a su hermana se levantó del suelo.

Stéfano que tenía en frente a Solara se alzó por delante y se dirigió hacía el pájaro.

Stéfano: Debes de dejarlas en paz, tienes que darle una oportunidad.

Juliana: ¡Cállate!

El pico iba directamente hacía el cuerpo de Stéfano pero alguien se puso por delante suya, se trataba de Lunara. El pájaro clavó su enorme pico en todo el estómago y luego lo retiro. Lunara sintió un enorme dolor y se puso de rodillas. Sonriendo se dirigió al pequeño Stéfano.

Lunara: ¿Estás bien?

Acto seguido Lunara cayó al suelo ensangrentada por el enorme agujero que le había hecho el monstruo en el estómago. Stéfano no daba crédito a lo que veía, Lunara la horrible persona que había escuchado por todos lados había hecho un gran gesto por su vida.

Juliana: ¡No puede ser! ¡Ah! ¡Ya entiendo! Al quitarle la maldición, su corazón vuelve a latir amor de verdad. Ya no siente la ira que la maldición le proporcionaba.

Stéfano se agachó y levantó el cuerpo de Lunara.

Stéfano: Lunara, ¿estás bien? ¡Respóndeme!

El cuerpo de Lunara comenzó a flotar y a brillar tan fuerte que hizo que la luz penetrase poco a poco por todo el lugar donde se encontraban. La espada se cayó a la hierba. Las paredes oscuras se rompían como si fueran grandes trozos de cristal. Todos los pedazos cayeron al suelo uno tras otro. El pájaro muy asustado miraba por todos lados.

Juliana: ¿Qué es esto?

Hilario: Solara, ¡ha llegado el momento!

Juliana: ¿Qué dices?

Hilario: Ahora debemos de acabar con todo esto. Hay una oportunidad. Y esa es la fuerza del amor.

Juliana: ¡Me has traicionado! ¡No! Yo quiero vivir. Quiero ser más fuerte que nadie.

Hilario: Tu poder te ha consumido. Debes de desaparecer con ella para siempre. Adelante, Solara.

Lunara se encontraba flotando y brillando como si fuera una gran estrella.

Solara: ¡Hermana! Esto lo hago por nuestro amor.

Solara muy decidida cogió su espada y la de su hermana, y se acercó a la Amanplesna.

Solara: ¡Todo por la esperanza! ¡VIVA EL AMOR! ¡VIVA LA AMISTAD! ¡VIVA LA BUENA VOLUNTAD!

Solara con gran decisión levantó las dos espadas y las clavó directamente a la Amanplesna. Al contacto de las dos espadas con la Amanplesna esta explotó dando una gran onda de luz que se amplió por toda la zona.

Juliana: ¡NOOOOOOOOOOOOO!

El gran pájaro levantó sus dos alas y se tapó con ella como si fuera un capullo de una mariposa. Acto seguida el monstruo brilló con tanta fuerza, que dio lugar a un cuerpo inconsciente de Juliana que aterrizaba al suelo. Juliana aterrizaba desnuda con dos grandes alas plateadas y estas desaparecieron para siempre al tocar sus pies contra la hierba.

Stéfano: ¡Mamá!

Stéfano corrió junto a su madre. Pero al mover la cabeza para detrás contemplaba como entre los brazos de Solara su hermana se despedía de ella para siempre.

Lunara: Hermanita, mi dulce hermanita.

Solara: Ahora lo entiendes, ¿verdad?

Lunara toco con las yemas de sus dedos los labios de su hermana.

Lunara: Lo comprendo. Sé que has estado ahí siempre para mí. Pronto nos rencontraremos y seguramente que en la otra vida nos volveremos a ver.

Solara comenzó a llorar como nunca había llorando antes. Hilario se acercó y le tocó el hombro.

Solara: Doy fe de ello. Te quiero, hermana.

Lunara: Yo también. Hasta siempre.

Lunara se despidió dando una gran sonrisa a su hermana. Todos pudieron ver como entre los brazos de Solara desaparecía poco a poco el cuerpo de Lunara. Se convirtió en destellos plateados que comenzaron a flotar. Solara siguió llorando la perdida de su hermana y se arropó entre los brazos de Hilario.

Todos menos Juliana que estaba inconsciente comenzaron a llorar, las lágrimas derramadas por todos comenzaron a flotar y se unieron a los destellos de Lunara rompiendo de este modo en miles de pedazos aquel siniestro lugar. Por arte de magia aparecieron en frente de la entrada de la gruta.

En ese momento la gruta comenzó a temblar. Todo se estaba cayendo en miles de pedazos. Estalactitas se caían contra el suelo. El pedestal que sujetaba en su momento la Amanplesna se cayó lentamente contra el suelo.

Todos salieron sanos y salvos. Se llevaron una gran sorpresa al ver que Juliana se encontraba sana y salva en los brazos de un niño. Mateo y Julia se acercaron y la arroparon con algo de ropa que ellos llevaban encima.

Mateo: ¡Juliana!

Al salir todos d la gruta pudieron contemplar como la gruta se caía en miles de pedazos. Hilario que se encontraba al lado de Solara observaba que ella estaba desapareciendo. Él comenzó a sonreír.

Hilario: Mi señora, ha llegado el momento.

Solara observa que su cuerpo y el de su acompañante estaban desapareciendo.

Solara: Debemos de partir.

Juliana abrió poco a poco los ojos y lo primero que pudo ver era como su madre era transparente. Estaba desapareciendo.

Juliana: ¡Madre!

Julia miró a Hilario y a Solara, y supo que había llegado el momento. Carmelo que se encontraba muy cerca de ellos se acercó a donde se encontraba Julia. La quiso abrazar pero no podía.

Carmelo: ¡No te marches! Por favor.

Julia: Cariño…

Carmelo: Sabía que este momento iba a llegar.

Julia: ¿Cómo?

Carmelo: Cuando te fuiste hacía el parque a hablar con Hilario, yo fui detrás tuya. Escuché toda la conversación.

Julia: Oh, no. Cariño.

Carmelo se arrodilló y comenzó a llorar a los pies de su esposa.

Carmelo: Por favor, Julia. No me abandones. Otra vez no. Te lo ruego.

Julia: Cariño, todo en esta vida debemos de ofrecer a algún intercambio para que otras personas puedan vivir.

Hilario se acercó a un sorprendido Carmelo.

Hilario: Cierto. Pero tu amor ha querido que se le de una nueva oportunidad a Juliana. El destino lo ha querido así.
Solara le quiso dar una nueva oportunidad.

Juliana: ¿Cómo que una nueva oportunidad?

Hilario: Justo antes de terminar nuestra conversación en el parque, Solara le ofreció la oportunidad de vivir nuevamente pero ella lo rechazó y quiso darte una nueva oportunidad a ti, Juliana.

Juliana: ¿Cómo?

Hilario: Lo que escuchas. Solara te ha protegido con un poder que ni la propia Luisiana conocía. El poder del amor. Renaciste de nuevo entre esas alas de ángel. De ahí ha nacido la nueva oportunidad que tu madre te ha dado.

Hilario miró a Stéfano.

Hilario: Tendrás un hijo maravilloso y muy valiente.

Juliana entre lágrimas observó al pequeño que tenía a su lado.

Stéfano: Se me olvidaba.

Stéfano sacó de su túnica un tubo de ensayo.

Stéfano: Bébetelo, mamá.

Hilario: Si, Juliana. Este será el hijo que tú y Mateo tendréis dentro de diez años. Bébete ese antídoto. Terminará con todos tus problemas de una vez por todas.

Juliana abrazó fuertemente al pequeño y cogió el tubo de ensayó. Le quitó el tapón y Mateo le ayudó a bebérsela.

Hilario: Bien.

Juliana quiso darse la vuelta para darle otro abrazo al pequeño pero este había desaparecido.

Juliana: ¿Dónde se encuentra Stéfano?

Hilario: Se ha marchado a su tiempo.

Mateo se agachó y cogió del suelo la túnica marrón que el pequeño llevaba todo el tiempo.

Hilario: Es hora de partir.

Pascual que también se encontraba en aquel lugar, no podía decir ninguna palabra. Estaba muy emocionado.

Carmelo seguía llorando a los pies de Julia.

Julia se agachó y le quiso tocar la mejilla a su marido pero no podía. Carmelo cerró los ojos y comenzó a pensar como sería esa acaricia que su mujer le estaba dando. Al abrir los ojos ella ya no se encontraba a su lado.

En ese momento un hermoso amanecer brillaba en el cielo. Todos la contemplaban en el cielo entre lágrimas. Todo ha terminado.

Juliana acompañado de Mateo se acercaron a un barranco que había a unos metros de allí y sus miradas se alzaron al sol que salía por el horizonte.

Juliana: Gracias mamá por todo.

Este capítulo termina con un abrazo por detrás de Mateo apoyando la cabeza sobre el cuello de Juliana y sus manos acariciando el vientre de ella.

Ambos sonreían al nuevo amanecer.

Esta historia terminará en el epílogo…


Vídeo: Esta canción me ha ayudado a desarrollar toda la trama correspondiente con el final de esta historia.  También la canción culpable de derrochar algunas lágrimas al escribir el desenlace. :)

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