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La Amanplesna. Capítulo 10: El resurgir de la luz.

Buenas tardes a todos.

Os traigo este nuevo capítulo de mi historia de la Amanplesna con un poco de retraso, desde aquí os pido disculpas pero es que no he podido subirlo antes al blog. Creo que la espera va a merecer la pena puesto a que en este capítulo vamos a ver como se van cerrando muchas más tramas y veremos la verdad que oculta Hilario y cuya protagonista será Julia, muchos de vosotros ya sabréis de que se puede tratar pero es mejor que os leáis este capítulo. También aparecerá ese personaje misterioso que me tengo bien reservado para estos últimos capítulos y que ayudará a nuestros amigos en más de un momento de apuros. Por otro lado el amuleto por fin alzará ese rayo que les indicará a todos nuestros valientes amigos el camino que les llevará hacía la gruta. Y la pregunta que muchos os estaréis haciendo, ¿habrá muerto Mateo en la explosión de la guarida de los Revlis? Todas esas incógnitas se desvelarán en este capítulo en el que no faltará de nada.

Llega el momento de disfrutar de este décimo capítulo. ¡Que lo disfrutéis!

La Amanplesna. La Luz de la Esperanza. Temporada 2. Capítulo 10: El resurgir de la luz.
  • Sinopsis: En este décimo capítulo veremos como al fín todas los fragmentos se unirán y aparecerá el rayo de luz que les indicará a nuestros amigos el camino que hay que seguir para llegar a la gruta que aguarda la misteriosa Amanplesna. Deberán de darse prisa antes de que llegue el próximo eclipse, o sino la Amanplesna desaparecerá y deberán de esperar mucho tiempo para poder conseguirla. Además veremos como ha afectado la explosión de la guarida de los Revlis a Mateo, ¿se salvará o morirá en el intento de conseguir todos los fragmentos del amuleto? No os perdáis de este capítulo que os traerá un nuevo personaje misterioso y además algunas verdades muy a tener en cuenta para la madre de nuestra protagonista Juliana. Llegan capítulos donde la fuerza y la valentía son los dos valores que más veremos. ¡Disfrutarlo!
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el décimo capítulo en formato pdf.
La Amanplesna. La Luz de la Esperanza. Temporada 2. Capítulo10: El resurgir de la luz.

Nos encontramos unos minutos después de la explosión que ha habido en la guarida de los Revlis. La familia de Juliana, se encontraba en su casa. Algunos estaban atentos al teléfono por si había alguna noticia de Mateo y de Pascual, y por otro lado la madre de Juliana se encontraba en la ducha.

En el salón se encontraba Hilario, Carmelo y su hija Juliana.

Carmelo: Es muy raro que aún no hayamos recibido noticias de estos dos. No sé como han sido capaces de irse y sin avisarnos. ¡Están locos! Mira que dejarnos una nota y que solamente pone: “Vamos a buscar el amuleto. No preocuparos.” ¡Locos! Locos que están.

Hilario: Cálmate, compañero. Seguramente que muy pronto recibamos alguna noticia de ellos dos.

Juliana: Espero que todo marche bien, no quiero que les pase nada malo.

Hilario: Si tienen suerte, allí encontrarán los fragmentos que le han robado. Tendremos al fin el amuleto al completo y podremos encontrar la dichosa planta.

Juliana: ¿Tendrán suerte?

Minutos antes de la explosión…

Todo estaba por los suelos en la base central de los Revlis. Allí se encontraba Lunara con Pedro tirados en el suelo. Mateo estaba muy nervioso le quedaba muy pocos minutos. Pensó que debía de irse rápidamente de aquel lugar antes de que todo explotase por los aires. De repente él escuchó el siseo de una persona.

Mateo: ¿Quién es?

Desvió la mirada a una rendija de aire acondicionado en una pared que tenía a su izquierda. Parecía que había alguien al otro extremo de la rendija.

Lunara se levantó y enseño a Mateo un misterioso tubo de ensayo.

Lunara: Este pequeño tubo contiene la medicina para que tu querida Juliana vuelva a disfrutar de una vida sin limitaciones y sin preocupaciones. ¿Lo deseas?

Mateo se quedó sorprendido al ver el deseado objeto que tanto el padre de Juliana estaba luchando. Ese famoso tubo de ensayo. Tenía que conseguirlo.
Mateo, veía a una Lunara totalmente desesperada en el suelo. Parecía que quería hacer un intercambio con nuestro valiente amigo.

Mateo: Dame esa medicina.

Lunara: Te lo cambio por el amuleto al completo.

Mateo: ¿Cómo?

Pedro comenzó a alertar.

Pedro: Mi señora, nos quedan escasos minutos.

Lunara: Mierda, ¡es verdad!

La bomba reflejaba el contador con un verde fluorescente e indicaba los pocos minutos que quedaban, solo faltaban dos minutos. Lunara se guardó el tubo de ensayo, se levantó alzando su mano que desprendía una especie de humo de color violeta, y entre ese humo le decía unas palabras muy importantes a Mateo.

Lunara: Os estaré vigilando muy de cerca. Pronto conseguiré la inmortalidad. Abrir esa gruta. ¡Allí estaré!

Pedro y Lunara habían desaparecido a través del humo violeta, y tras un suspiro Mateo se dirigió rápidamente al lugar donde le habían siseado anteriormente.

Personaje misterioso: Corre, corre. No pierdas más tiempo.

Desde adentro alguien dio una gran patada a la rendija y esta se retiro. Mateo entró adentro y no pudo ver con claridad a la persona que le estaba salvando, ¿de quién se puede tratar? Se preguntaba Mateo.

Mateo: ¿Quién eres?

Personaje misterioso: No hay más tiempo. Todo recto, y luego a la izquierda. Encontrarás una escotilla en el suelo y la abres. Allí deberás de zambullirte y a la derecha llegarás lo que es el lago subterráneo que se encuentra debajo de aquí.

Mateo: Gracias.

Mateo dio vuelta atrás para agradecérselo y el personaje misterioso había desaparecido. Llegó a la escotilla y entró rápidamente al agua.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. ¡PLUFFF!

Todo lo que tenía a sus espaldas voló por el interior del lago, y algunas cosas volaron por los aires. Pero por desgracia una puerta de metal fue directamente hacía la espalda de Mateo, fue tan fuerte el impacto recibido que este se quedó desmayado en el interior del agua y comenzó a flotar hacía arriba.

Pascual había contemplado toda la explosión desde la superficie. Estaba muy asustado y nervioso por lo que le podría haberle ocurrido a Mateo. Minutos más tarde este llegó a donde se encontraba la guarida de los Revlis pero no había rastros de nada y nadie. Todo había desaparecido.

Pascual: No puedo creer lo que estoy viendo. Todo ha desaparecido.

Pascual se dedicó entonces a llamar en voz alta a Mateo para saber si este le escuchaba, pero no obtenía respuesta por parte de él. Pascual se tenía lo peor. Derrotado por todo lo que había ocurrido cogió el coche y se dispuso camino hacía la casa de Carmelo y Juliana para contarle todo lo sucedido. Pero a esto que iba con el coche por el camino y pudo ver a su lado derecha un lago, y en la orilla un cuerpo flotando. Pascual pensó que podría ser Mateo, al ver que este llevaba la misma ropa pero algo rota por la explosión.
A toda velocidad se desvió de la carretera y se metió entre el bosque en dirección hacía la orilla del lago a salvar a Mateo. Al llegar pudo ver que estaba sangrando por la cabeza, y tuvo que llevarle enseguida a un hospital pronto.

Pascual: No te mueras Mateo, te salvarás.

Pascual notó algo en el bolsillo derecho del pantalón de Mateo. Abrió la cremallera del bolsillo que tenía el pantalón y de ahí salió los cuatros fragmentos del amuleto.

Pascual: ¡Lo ha conseguido!

Pascual con delicadeza subió al coche a Mateo y se dirigió rápidamente al hospital más cercano.

Pasaron los días, las semanas, y algunos meses, concretamente tres meses después de lo sucedido en la explotación. Mateo se encontraba en casa de Juliana tomando un rico batido helado de chocolate que Juliana le había preparado.

Juliana: ¿Quieres algo más mi paciente?

Mateo se encontraba muchísimo mejor en una cama de invitado que Juliana tenía en su habitación.

Mateo: Estoy muchísimo, pero muchísimo mejor al estar a tu lado.

Juliana se sonrojó y le tiró un cojín que tenía cercano a la cabeza.

Mateo: ¡Ahí! Que duele.

Ambos se rieron con total libertad.

Pero en estos tres meses habían ocurrido más cosas. A parte de la recuperación de Mateo. Carmelo tenía preparado a su equipo de investigación de la universidad para que le acompañase a la gruta. Por otro lado Hilario tenía todo los preparativos más que listos: grandes máquinas excavadoras por si había que utilizarlas, aviso al cuerpo de policía por lo que pudiera pasar al llegar a la gruta, y todo el equipo imprescindible para cuando llegasen a la gruta.

En el salón de la casa se encontraba sentados en los sofás, Hilario y Julia. Mientras que Carmelo se encontraba hablando por teléfono.

Carmelo: Bien. Os espero el próximo sábado en el pueblo que os he comentado antes. Llevar todos los equipos.

Carmelo colgó el teléfono.

Hilario: ¿Has terminado de hablar por teléfono con ellos?

Carmelo: Si. Todo está preparado. Hemos quedado con ellos el próximo sábado, muy cerca de los pirineos donde supuestamente se haya la gruta.

Hilario: Genial. Debemos de hacerlo en la noche del próximo eclipse que como bien nos habla los documentos antiguos que tenemos, la Amanplesna podría desaparecer. ¡Debemos de hacerlo de ese modo! Entonces todo está más que preparado, solo falta llegar al punto marcado en el mapa que vimos en el despacho de la universidad y juntar en dicha zona todos los fragmentos del amuleto.

Carmelo: Por supuesto, eso haremos. Por eso les he citado para el próximo sábado puesto que esa tarde del sábado es cuando ocurrirá el eclipse de sol.

Hilario: Si, y creo que ocurrirá antes de que se haga de noche. Es decir, unos minutos antes del atardecer.

Julia: Estoy muy feliz por todo el trabajo que estáis haciendo. Sois geniales.

Carmelo: Y tu más genial aún por haber aguantado todo el sufrimiento desde el nacimiento de nuestra hija.

Este se acercó y besó a su mujer.

Carmelo: Te quiero, Julia.

Julia: Yo muchísimo más.

Carmelo se marchó a la cocina a coger un refresco, e Hilario se acercó a Julia.

Hilario: Julia, ¿tienes un minuto esta tarde?

Julia: ¿Qué ocurre?

Hilario: No te asustes, no es nada importante. Sólo que me gustaría estar a solas contigo para contarte una cosa.

Julia: ¿Pero pasa algo en la investigación de la gruta?

Hilario: No para nada. Todo marcha sobre ruedas.

Julia: De acuerdo, ¿dónde?

Hilario: Mañana a las doce y media de la noche en el parque, junto al columpio. Allí estaré esperándote.

Julia: ¿Tan tarde?

Hilario: Es importante, Julia.

Julia: De acuerdo allí…

Por sorpresa apareció Carmelo con tres refrescos.

Carmelo: ¿Interrumpo algo?

Hilario: No nada. Solo estábamos hablando de lo bien que es disfrutar de una buena conversación entre amigos, ¿verdad?

Julia: Si, por supuesto.

Al día siguiente, todo había concurrido de una manera muy tranquila y llegó la noche donde Julia, la madre de Juliana tenía que quedar a escondidas con Hilario, ¿qué le querrá contar Hilario a Julia?

Esa noche hacía muchísimo frío. Julia había llegado al fin al lugar donde había quedado con Hilario pero no encontraba a nadie en los alrededores del parque. Todo estaba desierto a altas horas de la noche y ni siquiera Hilario que había quedado con ella.

Julia: ¿Dónde estará Hilario?

De repente Julia pisó el parque y una gran nube de color azulada comenzó a envolver la zona del parque.

Julia: ¿Qué está pasando?

De la espesa nube azulada salió Solara muy sonriente al ver a Julia.

Solara: Hola, Julia. ¿Cómo te encuentras?

Julia: ¿Quién eres?

Julia estaba muy asustada, y tenía apoyada sus dos manos sobre el banco. Solara estaba flotando con un hermoso traje celeste, pero al salir de la nube azulada tocó tierra. Detrás de Solara se encontraba Hilario.

Hilario: Gracias por venir, Julia.

Julia: ¿Qué es todo esto? Quiero una explicación. ¿Por qué me has traído aquí?

Hilario: Tranquila. Todo tiene una explicación.

Solara: Hilario, es mejor que se lo cuentes.

Hilario comenzó a contar a Julia quien era en realidad, y le contó que se trataba de un caballero de hace muchísimo tiempo y que su objetivo era salvar a su querida esposa que es Solara de la maldición de la Amanplesna. Y acto seguido le contó una verdad muy dolorosa.

Julia: Increíble.

Hilario: Este cuerpo lo estoy utilizando como contenedor. Pero volverá a tener su cuerpo cuando todo esto termine, y tú también…

Julia: ¿Qué te refieres?

Solara: Te lo cuento yo, Julia.

Julia: ¿Qué pasa?

Solara: Debes de saber que moriste por culpa de mi hermana en el hospital donde te encontrabas.

Julia: Cierto, pero me recuperé. Miradme.

Solara: Cierto estás bien porque le proporcioné a Hilario un poco de la magia que me proporciona esta maldición que tenemos por la Amanplesna.

Julia: ¿Cómo?

Solara: Yo ordené a Hilario a que fuera a la cámara frigorífica donde te encontrabas y te proporcionara un poco de mi poder, la vida eterna. Pero en cuanto la maldición se rompa con el próximo eclipse yo y mi amor desapareceremos de este mundo para siempre y así descansar.

Julia: Eso quiere decir…

Julia miraba para el suelo muy triste.

Hilario: Eso quiere decir que cuando todo haya acabado, vendrás con nosotros.

Los tres se quedaron un rato más hablando de todo lo que ha ocurrido, pero a unos minutos más tarde toda la nube había desaparecido y con la cabeza abajo Julia regresó a su casa.
Al llegar a la casa, allí sentado en el sofá del salón se encontraba Carmelo mirando la televisión junto a un Pascual bastante preocupado.

Pascual: ¿Dónde has estado?

Julia: En…, en ningún sitio. He querido dar un paseo. Ha sido mucho tiempo el estar encerrada en diferentes lugares. Necesitaba un respiro.

Pascual: Hiciste bien.

Carmelo no era tonto, sabía que Julia le pasaba algo pero no le quiso agobiar a preguntas y la dejó marcharse al dormitorio.

Después de una semana había llegado el momento en el que todos emprendiera el camino hacía la gruta y que unieran al fin los fragmentos del amuleto.
Fueron muchos kilómetros que toda la familia debían de recorrer hacía el lugar indicado. Juliana iba muy feliz cantando en el coche, apenas sentía esos desmayos que antes le daba y a su lado se encontraba Mateo que la estaba abrazando.

Mateo: Estás muy cantarina hoy.

Juliana: Si, tengo muchas ganas que todo acabe.

Mateo se precipitó y le dio un beso muy bien dado en la mejilla.

Carmelo: Uhhh!!! Que bonito es el amor.

Carmelo se encontraba conduciendo el coche, y Juliana se levantó y le dio un golpecillo a la cabeza de su padre.

Carmelo: ¡Que duele!

Todos rieron menos la que iba de copiloto que era Julia. Aún estaba pensativa por lo que había pasado hace unos días. Tenía miedo de contarle toda la verdad a su familia.

Detrás del coche de la familia, iba Pascual junto a Hilario y más detrás iba todos los coches de los integrantes de la investigación. Todos iban a una única dirección, a los pirineos.

Pasaron las horas y al fin todos llegaron al lugar indicado por el mapa.

Hilario: ¡Ha llegado el momento!

Carmelo: Cierto.

Todos se encontraban en una zona muy verde y lleno de árboles por los alrededores, al único que le sonaba el lugar era a Hilario que ya hace muchísimo tiempo había estado allí. Allí se encontraban todos los coches, excavadoras y camiones para ir en dirección a la gruta pero aún no sabían el lugar donde podría estar la gruta, ¿en qué dirección podría estar?

Carmelo: Juliana, ¿tienes los cuatro fragmentos?

Juliana: Si, los tengo.

Hilario: Adelante.

Juliana muy decidida comenzó a formar el amuleto en el suelo y se unían como si se tratara de un imán. De repente el amuleto comenzó a soltar chispas brillantes azuladas y violetas. Todas esas chispas salieron del amuleto y comenzó a girar alrededor de Juliana, ella pudo apreciar el dibujo que formaba el amuleto y que se trataba de la flor de lis, la Amanplesna.
Al levantarse y coger Juliana el amuleto una gran ráfaga de viento sopló por su alrededor y su pelo comenzó a volar por toda la cantidad de viento y energía que emitía el amuleto. Todos la contemplaban alucinados.

Carmelo: ¿Estás bien?

Juliana: No puedo aguantarlo. ¡Me arden las manos!

Todas las chispas azuladas y violetas pararon de girar alrededor de Juliana y se unieron en el cielo donde apareció un único rayo de luz donde les indicaría el lugar donde se encontraba la gruta escondida.

Juliana: Parece que ya ha calmado el dolor.

Carmelo: Bien hecho cariño. ¡Ha llegado el momento! Escucharme. ¡Sigamos al rayo de luz!

A algunos kilómetros más lejos donde se encontraban ellos se hallaba un pequeño poblado con muy pocos habitantes. Todos los habitantes salieron muy asustados de sus casas al ver ese misterioso rayo de luz azulado y violeta en el cielo.

Un niño pequeño con ropa de campesino con muchas fuerzas se agarró al cuerpo de su madre.

Niño: Tengo miedo, madre.

Madre: No debes de preocuparte, será un pequeño arco iris o un fenómeno de estos del cielo.

Todos contemplaban un gran rayo y veían como todos los pájaros volaban lo más lejos posible de aquel lugar. En este mismo poblado se encontraba Pedro que salía de un bar y a sus espaldas Lunara con su típica capucha y su traje negro.

Lunara: Me siento débil. Debe de ser el poder del amuleto. Ha llegado el momento de dirigirnos hacía ese rayo de luz, Pedro.

Pedro: Pronto conseguirás la inmortalidad, mi señora.

Lunara: Hermanita, sé que estás muy cerca de mí. Nos encontraremos pronto, y te arrepentirás por haberme abandonado. Búscame. Espérame. Pero ten por seguro que te mataré.

Continuará…

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