martes, 21 de junio de 2011

Detectando especies misteriosas. Animales raros y extraños.

¡Hola!

Son muchos los animales que aún desconocemos en nuestro planeta, algunos lo podemos considerar como unos animales que algunas veces hemos visto pero seguramente no de gran tamaño y otros como animales insólitos y extraños.

A través de esta entrada de mi blog os voy a acercar algunos de esos animales que son muy díficiles de ver u existen pero tenemos muy poca información de ellos.

Por ejemplo cabe destacar los siguientes animales:

1. Nombre: Axolotl
Descripción: Se le conoce también como "Ajolote", a simple vista es una especie de salamandra. Si nos fijamos con aún más en la fotografía podremos ver a una especie de animal de una serie de dibujos animados, muy feliz. Es originario del lago Texococo, en la México. Actualmente los científicos se encuentran muy interesados en esta especie debido a que este animal tiene la facultad de poder regenerar varias partes de su cuerpo con mucha facilidad y por lo tanto es objeto de estudio.

2. Nombre: El gato volador
Descripción: Muchos de vosotros os acordareís de la famosa canción de internet que se titulaba, "El Gato Volador". Pues bien, concretamente este gato volador es de la ciudad de china de Xianyang, y dicen que a este gato le salieron en el costado tras ser acosado por un grupo de gatas. Pero se ve desde lejos que todo esto puede ser erróneo o falsa, pero aún así sería un misterio que algún día podríamos resolver.

3.Nombre: El pulpo gigante
Descripción:
Se trata de un pulpo gigante, de unos 7 metros de largo aproximadamente, y fotografiado cerca de las islas Ogasawara (Tokyo). Tokyo, es un país muy famoso por sus pulpos de grandes tamaños en sus aguas. Cabe destacar que esta foto es realizada por el equipo del Museo Nacional de la Ciencia de Japón.


5. Nombre: Star nosed mole
Descripción:
Se trata de una especie de topo que se llama "star nosed mole", vive en los Estados Unidos y en Canadá, y se trata de un topo que habita en tierras muy húmedas. Su nariz es muy sensible, y tiene unos veintidós dedos muy fuertes que le ayudan a hacer túneles bajo tierra.


6. Nombre: Medusa gigante
Descripción:
Esta medusa de unos 150 kilos de peso fue encontrada en Echizen, en un pueblo de la costa de Japón. Otro ejemplo como el del pulpo anterior.


7. Nombre: Leones albinos
Descripción:
Se trata de unos leones que nacieron en un safari alemán, y debido a su color blanco no pueden camuflarse y por lo tanto no pueden criarse en cautividad.


8. Nombre: Montauk
Descripción:
Le llaman el monstruo de Montauk. Fue hallado en estado de descomposición en una playa de Nueva York. No se obtiene muchos datos de este animal.


9. Nombre: Un extraño animal, ¿canguro?
Descripción: Se trata de un animal, que a simple vista se puede ver que no tiene pelo, es de color blanco y además tiene la similitud de un canguro. Ha sido encontrado por unos cazadores de la provincia de Sichuan después de que los habitantes locales informaran de que un oso andaba suelto. Declaran los cazadores que el sonido de este animal es parecido a la de un gato.


10. Nombre: El caballo más pequeño del mundo
Descripción: Einstein, como así se llama este caballo en esta foto tiene un peso de unos 2,7 kilos y unos tres días. Mide unos 35 centímetros. El pequeño animal ha nadie en Barnstead, New Hampshire, en la Tiz Miniature Horse Farm. La dueña de este caballo, la doctora Rachel Wagner, espera que entre en el Libro Guinness de los Récords como el caballo más pequeño.


Nos vemos en la próxima actualización. Un abrazo.

Fuentes: Times Online, Telecinco y Ecoticias.

domingo, 12 de junio de 2011

La Amanplesna. Capítulo 6: El último latido. ¡Último capítulo de la temporada!

¡Hola!

Llegamos al último capítulo de mi historia la Amanplesna. Alcanzamos una parte de la historia que es totalmente definitiva para muchos personajes, en las que nos dará algunos buenos sabores de boca y otros no tan buenos sabores de boca. Conoceremos una parte que no conocíamos de la protagonista de nuestra historia, y además algunos que otras cosas que nos dejará sorprendidos. Al fín con este último capítulo doy por terminado mi primera tanda de capítulos. Aquí se despide una historia que nos dice un..., hasta luego.

Disfrutar mucho de este sexto y último capítulo.

Un saludo.

La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 6: El último latido.
  • Sinopsis: En este último capítulo vamos a disfrutar de la verdadera acción que se encontraba escondida hasta ahora. Conoceremos a una nueva Juliana que antes no habíamos conocido, y además nuevos personajes que nos dejará atónitos. Llega el momento decisivo para algunos personajes que marcarán un antes y un después en esta historia. ¡Disfrutarlo!
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el último capítulo en formato pdf.


La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 6: El último latido.

Todo se encontraba en una absoluta oscuridad. Juliana llevaba un largo vestido blanco, caminaba sobre un camino blanco. Sus pies al rato se pararon al llegar a un pequeño monte donde todo era verde, pero aún por los lados no veía nada, todo era oscuridad. Juliana alzó su mirada a la cima del pequeño monte y podía ver el cuerpo de un hombre flotando.

Juliana: ¿Dónde estoy? ¿Quién es ese hombre?

Juliana con pasos muy decisivos llegó a la cima del monte y allí se encontraba él, el caballero que pudo ver en un sueño no hace mucho.

Caballero: ¿Eres tú? ¡Ayúdame!

Juliana: ¿Quién eres? Tengo miedo.

Juliana se cruzó los brazos y se frotó el cuerpo pues no paraba de entrarle frío. Hacía mucho frío. La respiración que ella soltaba por la boca se evaporaba. Observaba que el cuerpo de aquel hombre se congelaba.

Caballero: Tienes dudas, en tu camino. Tú tienes un gran don. El poder andar y caminar por tus sueños. Además de viajar a través de ellos al pasado, presente y futuro.

El caballero empezó a toser de manera bruscamente, y empezó a desintegrarse poco a poco. A los segundos más tarde, Juliana podía observar como sus dedos se congelaban.

Juliana: ¿Dónde me encuentro?

Caballero: Te encuentras en la mente de una persona…

Debido a una tos, se interrumpió a sí mismo. El caballero no paraba de toser, y continuaba con su explicación.

Caballero: Ella es mala. Ten cuidado. Protégete. No quiero que sufras. ¡Busca a tu madre! ¡Búscala!

Una gran masa violeta le envolvió todo el cuerpo y se convirtió en esqueleto.

Juliana: ¡Ahhhhhhhhh!

Satsuka: ¿Juliana? ¿Te encuentras bien?

Juliana: He tenido una horrible pesadilla. Parecía todo muy real.

Satsuka: Tranquila, aquí estamos contigo.

Satsuka abrazó a su amiga. Mientras tanto Mengu seguía conduciendo. Ellos emprendían un nuevo rumbo, el rumbo definitivo para encontrar a una madre totalmente desconocida para Juliana. Sabía que dentro de muy pocas horas se iba a encontrar con la única persona en el que podía confiar realmente.

Pero por otro lado, vemos a un padre bastante preocupado en su despacho de la facultad, removiendo papeles y documentos sobre la Amanplesna, estaba muy nervioso, frustrado y preocupado. No podía estar parado sin hacer nada, a su lado en otra mesa en el mismo despacho estaba su compañero, Hilario.

Hilario: Mira este documento, hablan de unas luces que unos campesinos vieron en el cielo y se dirigían a este lugar de los pirineos.

Hilario señaló con un dedo un lugar de un texto viejo y arrugado.

Carmelo: No me había parado a leer este documento. ¿Qué es lo que se puede leer detrás del documento?

Carmelo dio la vuelta al documento y allí no aparecía nada, pero pudo ver a la luz del sol que algo se podía ver.

Carmelo: ¿Tinta invisible?

Carmelo se acercó a una vela y poco a poco acercó el papel arrugado, unos minutos más tarde se mostró antes los ojos de ambos el lugar donde se encontraba dicha gruta, y al lado se podía ver claramente un pueblo.

Hilario: ¿Crees que cerca de este pueblo se encuentra la gruta?

Carmelo: Tiene que ser así, pero sin el amuleto no podremos encontrarlo.

Hilario: Tienes toda la razón, al menos sabemos donde puede encontrarse la gruta.

Carmelo: Espero que Nuria se encuentre bien, y pueda encontrar sana y salva a mi hija.

Muy al sur del país se encontraba Nuria conduciendo y en el asiento del copiloto iba Cristina, ambas se encontraban muy nerviosas.

Cristina: Tengo mucho miedo de perderla, se está metiendo en la boca del lobo.

Nuria: No te preocupes, lo que tenemos que hacer es dirigirnos hacía ese hospital.

Juliana, Satsuka y Mengu, contemplaban el paisaje andaluz mientras iban viajando. Pasó unas horas y al fin habían llegado a Puerto Real (Cádiz). Ordenó a sus amigos que se quedaran en la entrada del hospital, los pasos de Juliana iban ligeros hacía la recepción.

Juliana: Disculpe, señorita.

Recepcionista: Dígame, ¿qué es lo que quieres?

Juliana: Me gustaría saber la habitación de una señora que se encuentra en este hospital.

Recepcionista: Muy bien, dígame, ¿cuál es su nombre?

Su voz estaba temblando, estaba muy nerviosa, nunca había visto a su madre y estaba a punto de reencontrarse con ella, ¿se acordará de ella? Juliana hizo memoria de los apellidos de su madre debido a la carta que leyó en su casa.

Juliana: Ya me acuerdo, se llama Julia Visuara de Lis.

Recepcionista: Haber que lo encuentre, la encontré. Pero lo siento, no puede tener visitas, está totalmente prohibida las visitas a esta habitación. Se encuentran restringidas.

Juliana: ¿Cómo?

Juliana muy descarada observó el monitor del ordenador de la recepcionista, y vio que la habitación era el número 457, y se marchó corriendo.

Recepcionista: ¿Qué haces? ¡SEGURIDAD! ¡SEGURIDAD!

Corrió como nunca había echo y encontró la habitación, se encontraba muy débil.

Juliana: ¡Oh, no! ¡Ahí viene el de seguridad!

Abrió la puerta de la habitación y vio como una mujer se encontraba sentada en un sillón de color marfil mirando el paisaje cálido del sur, pero no tuvo tiempo de hablar con ella y se escondió rápidamente debajo de la cama.
La señora de aquella habitación la miró de reojo y luego pudo ver como el guardia de seguridad entraba en la habitación.

Guarda de Seguridad: Disculpe señora, ¿alguien ha entrado en esta habitación?

La extraña señora sin mover su mirada hacía el paisaje le dio una negación con la cabeza y este se marchó cerrando la puerta detrás de él. Después de un rato Juliana salió de debajo de la cama.

Juliana: ¿Mamá? ¿Eres tú?

La señora puso los ojos como si fueran dos grandes platos, no daba crédito a lo que oía.

Julia: ¿Quién es?

Juliana: Mamá, eres tú.

Julia se levantó del sillón y esta la abrazó fuertemente.

Julia: ¿Eres tú? ¿Mi pequeña Juliana?

Juliana: Si mamá, soy yo. Al fín te he encontrado, después de tanto tiempo.

Julia cogió los dos brazos de Juliana y empezó a apretarla con muchas más fuerzas.

Juliana: Mamá, me estás haciendo mucho daño.

Juliana empezó a sonreír y reírse de manera muy exagerada.

Julia: ¡Eres una chica muy pero que muy mala!

Juliana: ¿Cómo?

Juliana por el reflejo del espejo, pudo ver como su verdadera madre se encontraba detrás del cristal, junto a la verdadera Noemí. Ambas se encontraban atadas contra una pared por una especie de tela de araña. Aquel lugar era todo oscuro, de color negro.

Julia: No creas que te saldrás con la tuya, niñata.

Juliana: ¿Qué le has hecho a mi madre?

Julia: Tu madre está ahí, ¿y sabes lo que le voy a hacer?

Juliana: ¿Quién eres? ¡Muéstrate!

La figura de la falsa madre de nuestra amiga desapareció, y apareció el rostro de la anciana detrás del espejo sin la apariencia que llevaba de Noemí. Le enseñó su verdadero rostro, pero oculto debajo de una larga capucha de color negra.

Juliana: ¡TÚ!

Anciana: Creo que te acuerdas de mí.

La anciana se quitó la capucha de la cabeza y enseñó un rostro totalmente horrible, a la de una bruja, grandes ojos y una nariz bastante alargada. Pero los ojos eran de color celestes.

Anciana: Debes de sentirte muy privilegiada, a ti solo te he mostrado mi rostro.

La malvada anciana se acercó al cuerpo de su madre y la tocó con unas manos muy finas y bastantes arrugadas.

Anciana: Tu madre solo ha sido un estorbo, y ahora ha llegado el momento de apagar ese estorbo para siempre.

Juliana se puso muy nerviosa, y empezó a darle puñetazos al espejo.

Juliana: ¡DEJA A MI MADRE!

Julia levantó la mirada y vio como su hija la quería salvar pero todo era en vano.

Juliana: ¡DEJA A MI MADRE! ¡NO TE HA HECHO NADA!

Anciana: ¿Qué no? ¿Quizás no lo sepas?

Juliana: ¿Cómo?

Anciana: ¿Tu padre no te lo ha dicho? Claro tu papito, no te ha dicho toda la verdad. Pobre ingenua, que tonta eres.

Mientras tanto en otro lado del país en la universidad donde trabaja Carmelo, el padre de Juliana. Carmelo aún se encontraba buscando más información en sus archivos.

Hilario: Pues como ya más o menos sabemos donde se encuentra la gruta, lo único que hace falta es el amuleto al completo, ¿no?

Carmelo: Si, tienes toda la razón. Sé que mi hermana tiene un fragmento, y mi hija otro fragmento. Pero los “Revlis" tienen uno también que me robaron.

Hilario: ¿Y dónde se encuentra el cuarto?

Carmelo: Lo tiene mi esposa, Julia.

Hilario: Oye, una pregunta Carmelo.

Carmelo: ¿Qué pasa?

Hilario: ¿Aún no le has dicho la verdad a tu hija?

Carmelo: ¿Sobre sus antepasados? No, aún no se lo he dicho. Se lo diré en su debido momento.

Hilario: Debe de ser emocionante pertenecer a una familia real antigua. Y además de poder viajar a través de los sueños.

Carmelo: Ese don que tiene mi hija no es nada bueno.

Hilario: ¿Has averiguado más sobre ese tema?

Carmelo: Si, la familia real de los “Lis”. Tienen el don de viajar por los sueños. Cuando esa persona está durmiendo se puede teletransportar a otro momento de nuestra historia. Y doy fe de ello.

Hilario: ¿Cómo dices? ¿Tu hija lo ha tenido?

Carmelo: Si, no hace mucho. Hace algunos días estuve en su habitación, y pude escuchar a ella que no paraba de hablar y provenía de su habitación.

Carmelo hizo memoria de aquel momento para explicárselo a su compañero Hilario, y entró en ese extraño recuerdo.

Juliana: ¡NO LA ESCUCHES! ¡NO LA ESCUCHES! ¡VETE DE AHÍ! ¡TE QUIERE MATAR!

Carmelo: ¿Hija?

Carmelo entró en la habitación de su hija.

Juliana: ¡NOOOOOOOOO! ¡NO LA METAS! ¡NO VAYAS TU VIDA CORRE PELIGRO!

Carmelo: ¿Qué te pasa?

Carmelo intentaba parar el cuerpo de Juliana que no paraba de moverse de un lado para otro, estaba teniendo una horrible pesadilla. Empezó a moverla para que se despertara.

Juliana: ¡NOOOOO...! ¡COGE EL AMULETO!

Pero al rato pudo ver que su hija se tranquilizaba y se marchó de allí, y pudo ver más tarde como su hija se levantaba y se dirigía al cajón donde tenía el fragmento del amuleto.

Carmelo le contó todo lo que había sucedido en aquella noche.

Hilario: ¡Fantástico!

Carmelo: También pude observar como ella se sujetaba el cuello, es como si alguien la estuviera ahogando.

Hilario: ¿Cómo? Pobrecita.

Carmelo: Lo pasó realmente mal.

Hilario: ¿Y a quién se dirigía ella?

Carmelo: Aún no tengo idea de quien podría ser.

El día se estaba poniendo muy nublado en el sur, concretamente por la provincia de Cádiz, donde se encontraban nuestros amigos.

Anciana: Entonces tu papito, no te ha contado nada. Pero que sepas que esta no es la primera vez que nos vemos.

Juliana: ¿Cómo?

Juliana hizo memoria, y fragmentos de lo sucedido con aquel extraño caballero en la gruta y en el misterioso monte verde se le venía a la mente.

Juliana: ¡TÚ! Tú mentiste a aquel caballero para que se metiera en esa gruta. Tú me estuviste ahogando.

Anciana: Pues más te tenía que haber hecho. Llegó el momento, que esto es muy aburrido y necesitamos algo más emocionante.

La anciana se acercó a la madre de Juliana que se encontraba sujeta por una gran tela de araña. Se sacó de la manga una larga daga afilada y Juliana empezó a chillar al otro lado del espejo.

Juliana: ¡NO LA MATES! ¡DÉJALA! ¡DÉJALA!

La anciana hizo un gesto con la muñeca y deshizo la tela de araña, hubo un gran resplandor de color morado y la verdadera Noemí que se encontraba sujeta por la otra tela de araña tuvo que cerrar los ojos. La anciana y Julia aparecieron en el centro de la habitación donde se encontraba Juliana y al fin ella pudo ver de cerca a su madre.

Juliana: ¡Mamá!

Julia: Mi pequeña, sé todo lo que ha sucedido. Sé porque estás aquí. Debes de ser fuerte. Ayuda a tu padre, por favor.

Anciana: Me aburrís las dos, sois unas dos cotorras.

La anciana levantó la daga y se lo clavó en todo el estómago a la madre de Juliana.

Juliana: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡MAMAAAA!

Juliana fue corriendo a sujetar a su madre, pero una gran barrera de protección mágica le impedía reunirse con ella.

Julia: ¡Hija…!

Julia estaba perdiendo mucha sangre.

Anciana: ¡JAJAJAJAJAJAJ! ¡JAJAJAJAJAJAJA!

La anciana empezó a reírse como nunca se había reído.

Anciana: Eso te pasa por meterte a donde no te llaman.

La barrera había desaparecido, y Juliana se agachó para recoger a su madre.

Juliana: ¡Mami! ¡Mamá! ¡NOOOO! ¡Mamá!

Juliana comenzó a llorar por la pérdida de su madre.

Julia: ¡Hija! Acércame tu oído.

Juliana, abrió los ojos de par en par al escuchar lo que su madre le estaba diciendo al oído.

Julia: ¡CORRE! ¡VETE!

Juliana: Pero…

Juliana se acercó a su madre y escuchaba los últimos latidos de su corazón. Al agacharse se pudo ver como ella llevaba un fragmento del amuleto.

Juliana: Mamá.

Julia: Sé fuerte. ¡Hasta siempre! ¡ARGGG!

Julia no pudo soportar tal dolor y cerró los ojos por última vez. La anciana se quedó sorprendida al ver que ella tenía colgada del cuello un trozo del amuleto.

Anciana: ¡A DONDE VÁS! ¡DAME ESE TROZO DEL AMULETO!

Juliana abrió la ventana de la habitación y empezó a bajar por la escalera de emergencia a toda velocidad.

La anciana se convirtió de nuevo en Noemí.

Noemí se acercó a la ventana y podía observar como Juliana había bajado todas las escaleras. Empezó a gritar a Pedro y a Mateo que estaban abajo con el coche, en vigilancia del coche de Mengu y Satsuka.

Noemí: ¡Ineptos! ¡Salir del coche! ¡Y a por ella!

Juliana se fue a un pequeño bosque que tenía aquel hospital a su lado y estaba buscando una cosa.

Juliana: ¿Dónde se encuentra los dos árboles que juntos forman un corazón?

Al fin encontró la zona donde se encontraba escondida la cajita pero Pedro y Mateo se estaban acercando. Desenterró la cajita a toda velocidad.

Juliana: Mamá, lo encontré.


Juliana averiguó la zona donde se encontraba la caja, debido a que en la noche anterior, la madre de Juliana, había bajado al bosque sin permiso de nadie y había enterrado en ese mismo lugar la pequeña cajita.

Ahora ella se encontraba en un gran peligro. Pedro estaba a punto de reencontrase con ella. Por detrás de ella un Mateo furioso la cogió del brazo y vio los ojos claros de Juliana y se le vino un recuerdo.

Hace unos años…

Mateo: ¡Ya! ¿Te gustan tus plantas, verdad?

Juliana: Las tengo mucho cariño, me gustan estas de color naranja. Hace un año las utilicé para una clase en mi escuela. Son narcisos.

Mateo: Son muy bonitas. ¿Me las dejas oler?

Juliana: Por supuesto, acércate.

Mateo: ¡Que rico huele!

Aunque le costaba lo suyo para recordar, Mateo estaba recordando aquellos buenísimos momentos junto a Juliana. Pero se echó las manos a la cabeza. Juliana se escapó y encontró el coche de sus compañeros.

Entró al coche, y Mengu sin pensárselo arrancó. Se fueron del hospital. Al salir de allí vieron como un coche entraba.

Cristina: Nuria, ¡para! ¿Ese no es el coche de Mengu?

Nuria: No lo sé, tú sabrás que has estado con ellos, ¿no?

Al pasar su coche justo al lado de ellos, pudieron observar que en los asiento de atrás se encontraban Satsuka y Juliana.

Cristina: Si, son ellos. ¡Corre!

Juliana abrió la caja, y se trataba del trozo del amuleto que tenía su madre escondida.

Satsuka: Ya tienes dos trozos del amuleto.

Juliana: Si, pero…

Juliana les contó a sus amigos lo sucedido.
Mengu: Es increíble la sangre fría que tiene esa anciana arrugada. Lo siento mucho por tu madre.

Satsuka la abrazó fuertemente, y le dio unas caricias en el brazo derecho de su amiga.

Satsuka: ¿A dónde vamos ahora?

Juliana miró a su izquierda y pudo leer un cartel que ponía: Caño Zurraque.

Mengu: Estamos llegando a una ciudad que se llama San Fernando. Aquí creo que estaremos seguros por el momento.

Satsuka: No creo, nos siguen.

Satsuka miró por detrás de ellos que venía un coche. Se trataba de Pedro y Mateo, y pudo ver que en el asiento de detrás se encontraba la malvada Noemí.

Juliana: Mengu, para ahí.

Mengu paró en una gasolinera muy cerca de la entrada de la ciudad y Juliana se fue corriendo.

Satsuka: ¡¡Para!! ¡Juliana! ¿A dónde vas?

Juliana se fue corriendo en dirección a un puente que se llamaba, el Puente Zuazo. A lo lejos podía ver un embarcadero en mitad de un paseo marítimo. Se dirigió hacia allí. Mengu paró el coche en el paseo marítimo. Él y Satsuka se acercaron al lugar donde se encontraba su amiga. Una amiga con la mirada muy fija al horizonte. Los tres pudieron observar que la marea del río se encontraba muy alta.

Mengu: Vamonos de aquí. Juliana, aquí no estás segura.

Satsuka: Juliana, Mengu tiene toda la razón. Vámonos.

Juliana tenía en sus manos los dos trozos del amuleto. En ese mismo momento llegó un coche que se trataba de Pedro, Mateo y Noemí.

Juliana: Si tiro esto al río, todo se terminará. Nadie encontrará estos dos trozos del amuleto.

Noemí: ¡No te atrevas! No las vayas a tirar al agua.

Juliana movió su cabeza a donde se encontraba Noemí, Mateo y Pedro. Comenzó a llorar como nunca había llorado.

Juliana: Si me atrevo, ¡tú eres una pedazo hija de puta! ¡Tanto daño! ¡TANTO DAÑO QUE HAS HECHO A MI FAMILIA! ¡ERES UNA HIJA DE PUTA!

En ese mismo momento había llegado otro coche que era conducido por Pascual, y a su lado estaba amarrado Carlos, el padre de Mateo.

Mateo: ¡PAPÁ! ¿Te han traído?

Noemí: Pascual, saca tu pistola. Y apúntalo a la cabeza de Carlos.

Pascual: ¿Cómo?

Mateo: Noemí deja a mi padre, él no tiene culpa de nada.

Noemí: ¡Te callas! Pascual tú me obedeces.

Pascual: Si.

Pascual lo dijo con un tono silencioso.

Noemí: Como ella tire esos dos fragmentos al río, tu padre morirá Mateo.

Mateo: ¡Hazle caso, chica! Dale esos dos fragmentos, por favor.

Pascual le guiñó un ojo a Carlos. Pascual sacó una navaja y desató a Carlos. Carlos se abalanzó sobre Noemí.

Noemí: ¡ARGG! ¡QUE HACEÍS!

Pascual: Juliana corre vete.

Juliana: ¡No!

Juliana cogió esos dos fragmentos y se los tragó.

Todos se quedaron asombrados al ver lo que hizo Juliana. Le costó un poco tragárselo, pero lo consiguió.

Noemí: ¡Que has hecho burra! ¡SOLTARME!

Noemí empujó a Carlos contra la barra que sujetaba el embarcadero, y cayó al suelo.

Mateo: ¡Padre!

Mateo fue a la ayuda de su padre. Pedro se encontraba estaba muy nervioso por todo lo que estaba sucediendo. Sacó de su chaqueta una pistola.

Pedro: ¡Imbécil niñata!

De repente empezó a llover de manera brusca por aquellos alrededores donde todos se encontraban. Pedro apuntaba directamente hacía Juliana. Estaba a punto de apretar el gatillo, pero antes de hacerlo otro coche había llegado. Se trataba de Nuria y Cristina.
Cristina salió corriendo hacía la ayuda de su amiga, bajó hacía el embarcadero. Pedro apretó el gatillo y Cristina se puso entre la bala y Juliana. Cristina cayó al agua empujando con ella a Juliana que le dio un golpe en todo el pecho. Ambas cayeron al río, y todos vieron como la bala penetró en el cuerpo de Cristina en cámara lenta. Nadie se creía la valentía de la chica.

Juliana tenía los ojos abiertos. Veía como el agua tapaba su cuerpo y el de su amiga que quedó totalmente inundada. Pudo ver como su cuerpo segundos más tarde se encontraba dentro del agua, no podía aguantar más la respiración. Antes de cerrar los ojos, pudo ver de manera borrosa una mano en el agua que le agarró y ayudándola de esta manera salir de allí.

Salió del agua y vio el rostro de la persona que le había sacado, se trataba de Mateo.

Después de la lluvia intensa, empezó a hacer viento. Sobre la cabeza de Mateo se le vino a la mente cuando se encontraba de pequeño agarrándose en una rama de un árbol, y podía ver esos ojos claros y esa larga melena rubia de Juliana en su casita del árbol.

Mateo: ¡ARRRGG! ¿Cómo? ¡NOOOOOOOO!

Juliana: ¿Ma…te…o? ¿Eres tú?

Ella al fin se dio cuenta de quien se trataba él. El dolor de Mateo, había terminado. Y pudo ver al fin con claridad el rostro de su amiga de la infancia.

Mateo: ¿Juliana? ¡PÉRDONAME!

Juliana: No…, te preocupes. ¡ARG!

Sentía un gran dolor en el pecho debido al golpe que ha recibido por parte de su amiga al empujarla. Pero no pudo aguantar más ese dolor y cayó inconsciente.

Mengu había entrado en el barro y luego en el agua para sacar a una Cristina muy mal herida.

Mateo: ¡JULIANA! ¡DESPIERTA!

Mateo se acercó a los labios de Juliana, y la besó.

Mateo: ¡Te he echado de menos! ¡Despierta, por favor!

Noemí: ¡PEDRO!

Pedro: ¡Dime señora!

Noemí: ¡VÁMONOS! ¡YA NO TENEMOS QUE HACER NADA AQUÍ, ESTO ES ABSURDO! ¡VÁMONOS!

Pedro se acercó a Noemí, toco su brazo y ambos desaparecieron de la escena. Deslumbró toda aquella zona con una luz morada, y debido a tal destello todos cerraron los ojos.

Mateo: ¡Me vengaré! ¡Maldita!

Carlos se acercó a su hijo y lo abrazó. Ambos poseían una gran impotencia que no paraba de entrar en sus cuerpos.

Esta escena termina con Cristina muy mal herida en brazos de Mengu junto una Satsuka llorando a su lado y Nuria muy asustada por todo lo ocurrido. Pascual levantó a su nieta con los dos brazos, pero ella aún no sabe que es su abuelo. Comenzó a llover nuevamente por todo el lugar, y apenas se pudo distinguir las lágrimas en los rostros de Mengu y Satsuka. Cuando todos salieron del embarcadero, seis coches de policías le rodearon y un par de ambulancias.

Satsuka: ¡Esto es una enorme locura!

Pascual que sujetaba a su nieta con los dos brazos, necesitó la ayuda de Mateo para meterla en la ambulancia.

Mientras tanto en la universidad. Carmelo se encontraba solo en su despacho, en su mano derecha sujetaba una taza de café y con la mano izquierda cogió el teléfono móvil que estaba sonando en ese preciso momento. Al escuchar lo que le decían, no tenía fuerzas para sujetar la taza de café y esta cayó al suelo.

Carmelo: ¡NO! ¡Mi hija!

Carmelo cayó al suelo llorando desesperadamente, y con tanta desesperación e impotencia tiro todos los documentos, los muebles y las sillas al suelo.

Carmelo: ¡JULIANA! ¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!

Final y cierre de la primera temporada de la Amanplesna.

viernes, 10 de junio de 2011

Una twitcam para celebrar el último capítulo de la Amanplesna, ¡y experimentos a tutiplén!

¡Hola!

Con conmemoración del último capítulo de la primera temporada de la Amanplesna, y además por haber hecho unos 3.000 tweets en Twitter, voy a llevar a cabo una twitcam.

La twitcam que voy a llevar a cabo se podrá ver en directo desde este blog, y desde mi twitter. Comenzaré explicando que es lo que más me ha gustado al escribir la Amanplesna y resolver algunas primicias que ya os contaré por la twitcam. Además y por si fuera poco os enseñaré algunos experimentos que aprendí en la clase de experimentación de mi universidad para todos vosotros.

Sobre el día y la hora, aún está por determinar. En un primer momento sería para este fín de semana, pero de momento no sé nada. Aún no sé con seguridad si se llevará a cabo en este fín de semana o en otra. De todos modos al lado a la izquierda he dejado un hueco donde os indicaré el día concreto en el que lo llevaré a cabo, os avisaré con unos días de antelación.

Nada más que añadir. Espero con muchas ganas vuestras visitas en la twitcam. Además habrá disponible un pequeño chat por si quereís hacer alguna pregunta.

Nos vemos en la próxima actualización. Un abrazo.

miércoles, 8 de junio de 2011

Buscado no buscado. Sentimiento Oculto.

Amor.

Encontrado. No encontrado.
Hayado. No hayado.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.
Tiempo utilizado, todo, todo, en vano.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.
Parejas enamoradas. Amor que toco solo por los bordes.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.
Abrazos ocultos. Sentimiento no encontrado.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.
Alzar la bandera blanca, cerrando los ojos.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.
¿Dónde andas que no te encuentro? No jueges conmigo, pues yo ya no te busco.
Buscado. No buscado. Sentimiento Oculto.

martes, 7 de junio de 2011

Google, dejará de funcionar para los antiguos navegadores de internet.

¡Hola!

Hace unos días estuve viendo una noticia que tal vez a vosotros os podría interesar, y se trata de lo siguiente:

A partir del 1 de Agosto de este mismo año, Google ha alcanzado la decisión de que en los navegadores más antiguos de internet dejarán de funcionar sus servicios. Esos navegadores son los siguientes: Internet Explorer, Mozilla Firefox y Safari. Las versiones en concreto que dejarán de funcionar en Google a partir del 1 de Agosto, serán: Internet Explorer 7, Mozilla Firefox 3.5 y Safari 3.

El motivo que han comentado es debido a que quieren propulsar con más vigor al HTML 5, dando así la apertura a nuevas funcionalidades para los nuevos exploradores. Comentaron lo siguiente: "Los navegadores más antiguos simplemente no tienen las bases para ofrece la misma experiencia de alta calidad", nos transmite a todos los usuarios a través de su blog oficial.

Aseguran que cada vez que liberen nuevas versiones de sus servicios de Google, como por ejemplo: Google Apps, Docs, Talks o Sites, desde Google empezarán a apoyar la actualización y dejarán de dar soporte a la tercera versión más antigua de los navegadores.
Dando hincapié a que estos navegadores si siguen utilizándose llegará en un momento que podría proporcionar algunos que otros problemas a los usuarios, a través de las funciones que Google les ofrece.

En conclusión nos no quedará más remedio de ir actualizando nuestros navegadores y así de este modo seguir disfrutando de sus servicios.

Nos vemos en la próxima actualización. Un abrazo.

Fuente: Informativos Telecinco.

lunes, 6 de junio de 2011

La Amanplesna. Capítulo 5: La huida.

¡Hola!

Llegamos al penúltimo capítulo de esta aventura de la Amanplesna en su primera temporada. En esta ocasión vamos a ver una huida interminable de nuestra protagonista Juliana en busca de su madre y de algunas respuestas que muy pronto serán contestadas. Por otro lado Cristina nos sorprenderá con algunas cosas que nos va a dejar con la boca abierta, conoceremos una nueva faceta de este personaje.

Disfrutar mucho de este quinto capítulo.

Un saludo.

La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 5: La huida.
  • Sinopsis: En este penúltimo capítulo vamos a ver como Juliana se marcha de su casa para afrontar a una búsqueda, la búsqueda de su madre. A raíz de ahí podremos ver una nueva faceta de la amiga íntima de nuestra protagonista, Cristina. ¿Qué planes está llevando a cabo? ¿Perjudicará a nuestra protagonista? Muchas más preguntas y sus contestaciones en este nuevo capítulo.
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el quinto capítulo en formato pdf.
La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 5: La huida.

El día se estaba acabando para Juliana un tanto extraño por un lado había conocido a un señor que decía que era su abuelo y por otro lado había leído una de las cartas que había pasado milagrosamente por debajo de la puerta, y por curiosidad la abrió y se puso a leerla, no daba crédito a lo que leía, se trataba de una carta que su padre había escrito a su madre. Averiguó que la carta iba dirigida a su madre, una vez que había averiguado a quien iba dirigido se dispuso a ver la dirección del remitente donde ella supuso que aquel sería el lugar donde se encontraría su madre. Para ello solo le faltaba una única cosa, el medio de transporte que la llevase hacía su madre.

Minutos más tarde de lo sucedido, su amiga Cristina, se dirigió al cuarto de baño, cogió su móvil y se puso en contacto con una persona, concretamente con Pascual. ¿Qué relación tiene Cristina con Pascual?

Una vez terminada la conversación del móvil, Cristina se dirigió a la habitación de Juliana.

Cristina: ¿Algún plan?

Juliana le contó a su amiga todo lo que iban a hacer, una vez que le había contado el plan llamó a su amigo Mengu. Un muchacho de unos 20 años de edad que tenía carné de conducir para que las llevara a Madrid.

A la mañana siguiente todo transcurrió muy seguidamente. Muy temprano nuestra protagonista se levantó de la cama, al lado de la cama tenía preparado desde anoche un bolso, no muy grande, de ropa. Además del bolso grande tenía un bolso más pequeño en su interior con montones de accesorios: maquillaje, tiritas, tijeras, y hasta tinte para el pelo. Una chica muy preparada.
El reloj de su mesilla marcaba las cinco y cuarto de la mañana, en la luz del cielo aún se veía las estrellas de una noche fría.

Juliana con delicadeza abrió la puerta de su casa y tres calles más abajo pudo apreciar como llegaba un coche. Se trataba de su amigo, Mengu. Reconoció el coche de su amigo, un Seat Ibiza de color gris. Cuando el coche había parado Mengu salió del coche para ayudar con el bolso a su amiga. Su amigo tiene la piel morenita, es de origen africano y tenía unos pelos rizados con greñas. Del lado de copiloto salió otra persona, se trataba de Satsuka. Una chica oriental muy guapa de unos 19 años de edad.

Tanto Mengu como Satsuka, son compañeros de Juliana de la facultad.

Satsuka: ¿Cómo estás cari?

Satsuka, habla perfectamente el español. Pues se crió desde muy pequeñita en España. Es hija adoptiva de dos padres españoles.

Mengu: He corrido como un rayo a tu llamada, no me creo que te vayas a marchar.

Mengu cogió los bolsos y los tres se dispusieron a marcharse hacía el coche. Juliana desvió la mirada a su casa, y se puso muy triste, pero luego con cara aventurera se puso en frente y prosiguió su camino. Unos minutos más tarde, Mengu metió en el maletero el bolso grande de Juliana.

Juliana: Es una historia un tanto larga, mejor os lo cuento por el camino. Oye, ¿dónde se encuentra Cristina? ¿No iba a venir?

Satsuka: Si, iba a venir. Pero me llamó hace una media hora de que se tiene que marchar a un pueblo.

Mengu: De todos modos, nos comentó que la recogiéramos allí. Nos pilla de camino a Madrid.

Juliana: Bien.

Mengu: Y ya de paso pararemos en ese pueblo para hacer una parada para desayunar.

Satsuka: Pues menos mal, pues tengo las tripas del estómago bailando salsa.

Los tres sonrieron al pesar del gran sueño que tenían.

Mengu: Oye, Juliana. ¿Tu padre no sabe nada?

Juliana: No te preocupes por él, le he dejado una nota.

Minutos más tarde el coche arrancó rumbo a Madrid. En busca de la madre de Juliana. Juliana se tocó el pecho, tenía alrededor del cuello un collar, en el que sujetaba su trozo del amuleto. Quería llevarse un recuerdo de la casa y se lo llevó para recordar de este modo a su padre. Pero lo que no sabe nuestra protagonista es que su madre es poseedora de otro amuleto.

Horas más tarde, nuestros amigos llegaron al pueblo donde se encontraría Cristina. El coche paró en la gasolinera del pueblo.

Juliana: Necesito ir al servicio.

Mengu: ¿Os podéis creer que he perdido el papel donde tenía apuntado la dirección y el bar donde estaría Cristina? Es que supuestamente ahí es donde la tendríamos que recoger.

Satsuka, se tocó la palma de la mano derecha en la cabeza.

Satsuka: ¡Tooooooooorpe!

Juliana: Bueno Mengu, no te preocupes. Tu mientras que lo sigues buscando yo voy a ir al servicio más cercano, ¿de acuerdo?

Mengu: Venga no tardes, en cuanto encuentre el papel y recoja a Cristina, nos marchamos a Madrid.

Juliana: De acuerdo.

Juliana salió del coche y se acercó a los cuartos de baño de la gasolinera pero se encontraba una limpiadora limpiándolos. Se adentró pueblo a dentro en busca de unos cuartos de baño. El pueblo era muy pequeño, seguro que encontraría un lugar pronto y eso la animaba. Había un señor muy anciano con su bastón y su boina, sacando a su perro y ella interrumpió su camino.

Juliana: Buenas días, señor.

Anciano: Buenos días, ¿qué te pasa florecilla?

Juliana: Disculpe, ¿sabes un lugar donde haya un servicio?

Anciano: Si claro, se encuentra en la calle de los remedios. Hay un bar que se llama, “Bar de las luciérnagas”. Se encuentra justamente subiendo esta calle y a la primera calle que te encuentres a la derecha, ahí.

Juliana: Mucha gracias.

Anciano: De nada.


Nuestra amiga, tuvo que correr un montón y al fin logró encontrar el bar. Se sujetó contra la pared del camino, y pudo escuchar como su respiración iba disminuyendo. Pero unos segundos más tarde se recuperó.

Juliana: El bar de las luciérnagas, al fin.

Y entró muy aliviada al dichoso bar.

Unas calles para abajo, se encontraba Cristina con Pascual, el abuelo de Juliana.

Cristina: ¿Se encuentra bien? ¿Cómo se encuentra mi tío Carlos?

Pascual: Ayer le eché un vistazo, y se encuentra muy bien. Pero por muy poco tiempo, Noemí está muy furiosa.

Cristina: Maldita lagarta.

Pascual: Ten cuidado, no vaya a aparecer detrás de ti. Y mi nieta, ¿cómo se encuentra?

Cristina: Estupendamente, pero me da rabia no ayudarla con lo de su madre.

Pascual: De todos modos gracias por decirnos que os dirigís para Madrid, la verdad es que se va a llevar una gran decepción al averiguar que allí no se encuentra su madre.

Cristina: ¿Y porque lo habéis hecho? ¿No querías que se reencontrara con su madre?

Pascual: Es que si se reencuentra con su madre, Noemí se enfadaría mucho. Y ya tenemos suficiente, no quiero que tu tío sufra más. Pero para ello tengo otro plan, espero que los Revlis no me descubran.

Cristina: Tranquilo, Noemí y sus secuaces estarán a lo mejor ocupados con otros temas. Sobre el plan, espero que funcione. ¿Y mi primo Mateo? ¿Dónde se encuentra?

Pascual: Ahora mismo se encuentra con Pedro, su ayudante. No andará muy lejos.

Cristina: Dale recuerdos míos, ¿vale?

Pascual: Se los daré. ¡Oye!, ¿hace frío, verdad?

Cristina: Cierto, ¿por qué no vamos al bar de las luciérnagas? Es allí donde he quedado con mis amigos para que me recojan.

Pascual: De acuerdo. Vamos a tomarnos un chocolate calentito.

Cristina y Pascual se sentaron en una mesa que se encontraba muy cerca de los servicios. Juliana había acabado en el cuarto de baño y pudo ver al señor misterioso que le llamó a la puerta de su casa y a su amiga Cristina.

Cristina: ¿Y si descubre que su madre no está allí?

Juliana se echó para detrás y se escondió en una cabina de servicio más cercana a ellos.

Pascual: Pues volverá a no tener nada, y se enojará tanto y regresará junto a su padre.

Juliana, susurrando en voz baja.

Juliana: ¿Mi madre no se encuentra en Madrid?

Pascual: Cristina, es mejor que la sigas investigando y me cuentes todos los pasos que hagáis. Es lo mejor para todos.

Cristina: ¿Dónde se encuentra su madre ahora?

Pascual: Es que no te lo puedo contar, pero si te lo digo no se lo cuente a ella, ¿de acuerdo?

Cristina: Te lo prometo.

Pascual: Se encuentra en un hospital del sur, concretamente en el hospital de Puerto Real, en Cádiz.

Cristina: ¿Tan lejos?

Pascual: Si.

Juliana al escuchar lo último que había dicho Pascual, aceleró y se fue corriendo de aquel lugar y se chocó contra un camarero que tenía una bandeja de tazas de café. Se levantó corriendo y prosiguió su camino corriendo nuevamente.

Cristina: ¿JULIANA? ¡JULIANA!

Ambos se quedaron de hielo al ver como Juliana se iba corriendo hacia afuera.

Cristina: ¿Estaba aquí en el bar? ¿Y que mosca le habrá picao?

Pascual: Ni idea, ve tras de ella. Y haber que le ocurre.

Cristina: Venga, gracias por todo. Te mantendré informado.

Pascual: Adiós.

Cristina salió corriendo tras su amiga.

Cristina: ¡Juliana! ¡PARA! ¿QUÉ TE PASA?

Juliana, muy asustada miraba para detrás. De repente siente como su cuerpo dejó de responderla y cayó hacía el suelo rápidamente haciéndose daño en las rodillas. Con las pocas fuerzas que le quedaba se escondió entre los contenedores de basura que había por el camino. Cristina a toda velocidad iba camino hacía abajo en la búsqueda de su amiga.

Minutos más tarde cuando ya pudo levantarse Juliana, prosiguió su camino hacia el coche de Mengu. Juliana había llegado antes que Cristina al coche, y se metió dando un gran portazo al coche. Allí estaba durmiendo Satsuka, y Mengu estaba limpiando la parte delantera del coche.

Mengu: ¿Qué ocurre?

Juliana: ¡ARRANCA! ¡MENGU! ¡¡ARRANCA!!

Mengu: ¿Y Cristina?

Satsuka: ¿Qué pasa?

Se estaba despertando.

Juliana: ¡¡¡ARRANCA!!!

El coche arrancó y cuando llegó Cristina, el coche ya se había ido.

Cristina: ¿Por qué se han ido? ¡NO LO ENTIENDO! ¡JODER!

En la casa de Juliana su padre había descubierto la nota que su hija le había dejado encima de su mesilla de noche, y lo lee:



¡Hola Papá!

Me voy de casa y es mejor que no
te cuente a donde me he marchado.
Pronto tendrás noticias mías, gracias
por todo.

Nos volveremos a ver.

Juliana.

Al terminar de leer la carta, su padre se alarmó. No sabía que hacer en ese preciso momento.

Carmelo: ¡Joder! Se ha escapado de casa, es mejor que la busque.

Pero de repente alguien entró en la casa, se trataba de Nuria, la hermana de Carmelo.

Nuria: No hace falta que la busques, sé a donde se ha ido.

Carmelo: ¿Cómo?

Y de repente apareció Cristina detrás de Nuria.

Media hora antes de presentarse en la casa de Juliana. Cristina, volvió a donde se encontraba Pascual. Muy asustada y enojada.

Pascual: ¿Qué ha pasado?

Cristina: Se han ido sin mí. ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!

Pascual: ¿Qué pasa?

Cristina: Ya sé lo que ha pasado.

El rostro de Cristina se la cambio, tenía una cara de preocupación.

Pascual: ¿Cómo?

Cristina: Creo que se ha enterado de nuestra conversación y se dirige para Cádiz.

Pascual: ¿Cómo? Es muy peligroso que vayan allí.

Cristina: Pues ya están de camino. Yo tengo un plan, te mantendré informado.

Entonces Cristina contó todo lo que había pasado a Carmelo y a Nuria, incluyendo también sobre el secuestro de su tío Carlos.

Carmelo: ¿A Cádiz? ¿Mi hija?

Nuria: Hermano, no te preocupes, ya te llamaré con lo que sea. ¡Vámonos Cristina!

Carmelo: ¡NO! ¡YO VOY!

Nuria: ¡NO QUIERO QUE TE PASE NADA MALO, MALDICIÓN!

Dijo furiosa, Nuria.

Carmelo: Ya sabía yo, que Pascual no era trigo limpio.

Cristina: Pero lo está haciendo por mi tío, Carmelo.

Carmelo: No lo creo.

Nuria cogió del brazo a Cristina, y se marcharon.

En un desguace de coches, Noemí entró en una habitación donde se encontraba Carlos, con un móvil en la mano.

Noemí: ¡Tu sobrina es una pedazo de inútil! Nos vamos para Cádiz. ¡COGERLO!

Entraron dos hombres anchos de cuerpo y se lo llevaron a cuesta.

Noemí: Esto no va a quedar así, ¿qué se ha creído? Tengo que ir al hospital antes que Juliana. Gracias Pedro por la información.

A las afueras de la casa se encontraba a escondidas detrás del jardín Mateo y Pedro. Pedro se encontraba colgando el móvil. Y Mateo tenía una cara de preocupación, ¿por qué tiene esa cara de preocupación?

Continuará…

No te pierdas el último capítulo, de la primera temporada.

sábado, 4 de junio de 2011

La Amanplesna. Capítulo 4: Reencuentros inesperados.

¡Hola!

Continuamos con las aventuras de Juliana y demás personajes en la Amanplesna. Llega este cuarto capítulo donde ocurren algunos que otros reencuentros totalmente inesperados para nuestra protagonista. Y además veremos algunos momentos en años atrás que nos aclarará el distanciamiento entre el padre de Juliana y ese misterioso señor que llegó a la casa. La busqueda está a punto de dar comienzo.

Disfrutar mucho de este cuarto capítulo.

Un saludo.

La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 4: Reencuentros inesperados.
  • Sinopsis: En este nuevo capítulo podremos ver como Juliana se encuentra con un señor que le dará algunas pistas sobre su madre, ¿de quién se puede tratar? Además podremos ver como es el distanciamiento entre el padre de Juliana con este señor. Este misterio se resolverá en este capítulo. Además el final de este capítulo promete daros una gran sorpresa. No os perdaís detalles de este capítulo, pues pronto comenzará la búsqueda.
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el cuarto capítulo en formato pdf.
La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 4: Reencuentros inesperados.

Llegaba el atardecer y las nubes se escondían detrás del sol. Juliana y Cristina se iban a poner a ver una película, acompañados de unos helados cuando de pronto alguien llamó al timbre de la casa. Juliana con delicadeza se levantó del sofá del salón y se dirigió a abrir la puerta y saber de quien se trataba.

Cuando abrió la puerta, se encontró con un señor canoso y debido a la edad debería de ser bastante mayor.

Juliana: ¡Hola, señor! ¿Deseas algo?

Pascual, que así se llamaba aquel señor, se quedó muy sorprendido al ver el rostro de nuestra amiga.

Pascual: ¿Nieta?

De repente una gran impotencia recorría a toda velocidad por el cuerpo de Pascual y este no pudo aguantar más y rápidamente la abrazó. Revoleando de este modo al suelo todas las cartas que tenía sujeto en su mano derecha.
Juliana se quedó asombrada, tenía los brazos hacía abajo, no sabía cómo reaccionar. Pero lo que no sabe ella es que estaba a punto de conocer a su abuelo, el padre de su madre. Al pequeño rato Juliana levantó sus dos delgados brazos e intentó separarse de aquel señor.

Juliana: ¿Nieta? Creo que se está confundiendo.

Pascual se encontraba muy emocionado.

Juliana: Disculpe, ¿me conoces de algo?

Pascual: Pues... si. Me recuerdas mucho a mi hija.

Juliana: Vaya, me alegro que yo te recuerde a tu hija. Pero, ¿te puedo ayudar en algo?

Pascual: ¡Ah, si!

Pascual recogió todas las cartas que estaba tiradas en el suelo. Y en un pequeño acto de curiosidad observó el fondo de la casa, parecía estar como buscando algo o alguien.

Pascual: ¿Se encuentra tu padre en tu casa?

Juliana: No, no se encuentra en casa. Si quieres le dejo un recado.

Pascual estaba muy contento de ver de nuevo a su nieta, y le vino a la mente una hermosa escena.

Volviendo unos años atrás. En un hospital, se encontraba Pascual más joven y sin el pelo canoso mirando a través de un cristal una habitación con algunas incubadoras y allí con cara de felicidad estaba mirando a su pequeña y recién nacida nieta, pero de repente la cara se le cambió. Su rostro se volvió pálido y luego ha preocupado.

Pascual: (Susurrando) ¡Ojala! Se encuentre algún remedio.

Al decir esa frase, sintió como si alguien le diera unos toques en su hombro derecho. Se trataba de una enfermera.

Enfermera: No te preocupes, mis compañeros están haciendo todo lo posible para que ese problema desaparezca.

Pascual: Debe de haber alguna forma, ¡DEBE DE HABERLA!

Pascual, golpeó fuertemente el cristal.

Enfermera: No te preocupes.

Pascual: Quiero hacer todo lo posible para que ella pueda..., pueda sentirse mejor.

Enfermera: Claro que sí, ya verás que todas tus acciones no serán en vano.

Pascual: No entiendo como de repente de ser más sana que una manzana, comienza a emitirse en ella signos de malestares y debilidad.

Enfermera: No te preocupes, pronto se hallará las respuestas a todos esos problemas de tu pequeña.

Pascual: Voy a visitar a mi hija, a ver como se encuentra.

Enfermera: No, mejor visítala mañana. Debe de estar todo un día en reposo.

Pascual: Comprendo.

Enfermera: Bueno, me tengo que seguir trabajando. Y anímate. Se encontrará el remedio.

Pascual se dirigió a descansar sobre una de las sillas de la entrada principal del hospital y allí llegaba Carmelo más joven, con un gran ramo de flores.

Pascual se levantó de la silla y se puso delante de Carmelo.

Carmelo: ¿Aún no se lo has dicho?

Pascual: No, no quiero que mi hija sufra. Tú ya sabes como es Julia con estas cosas, se lo toma todo muy a pecho.

Carmelo: Entonces lo haré yo.

Pascual: ¡NI TE ATREVAS!

Carmelo: Pero..., ¡es su hija! Debe de saber su estado. Y además no entiendo porque le prohibiste a los médicos de que no se lo dijera.

Pascual: No quiero que sufra.

Carmelo: Pascual, ¡por Dios! ¡Estás loco! ¿Cómo puedes ocultar estas cosas?

Pascual: Como le digas algo, cualquier cosa. Voy a hacer a todo lo posible para que no la veas más.

Carmelo: Te recuerdo que ella y yo, somos marido y mujer.

Pascual: Pues te recuerdo que yo soy su padre. Y haré todo lo que yo quiera.

La escena de un Carmelo enfurecido y un Pascual con los puños cerrados se desvanecía. Después de recordar aquel acontecimiento, volvía a ver a su nieta en la actualidad de nuevo delante de él. A lo lejos se podía oír el motor de un coche, se trataba de Carmelo que venía de trabajar en la universidad. Salió del coche con una carpeta azul, donde tenía archivado todos sus documentos. Pascual lo observaba con desdén.

Juliana: ¿Señor?

Interrumpió Juliana.

Pascual: Perdona, estaba por las nubes. Pero no me llames señor, llámame...



Carmelo interrumpió a Pascual.

Carmelo: ¿Qué haces aquí? Juliana, entra en casa.

Juliana: ¿Cómo? ¿Papá que está pasando aquí?

Carmelo, cogió el brazo de su hija, la metió dentro del salón y cerro la puerta del salón y luego echó el pestillo.

Juliana: ¡PAPÁ, ABREME! ¡PAPÁ, ABREME!

Pascual: Tengo derecho a ver a mi nieta.

Juliana puso la oreja si podía oír lo que pasaba pero las voces de Carmelo y Pascual no llegaban al salón.

Y en voz baja, habló Carmelo.

Carmelo: ¿Y yo? ¿Nunca te has preguntado que yo tengo derecho de ver a mi mujer?

Pascual: Por tu culpa, está en ese lugar.

Carmelo: El numerito lo formaste tú.

Y ahora aparece otro recuerdo de años atrás, cuando Carmelo entra con el ramo de flores en la habitación del hospital donde se encontraba reposando del parto Julia.

Carmelo, dejó el ramo de flores en un jarrón y lo echó agua. Observó a su mujer, acostada con su largo cabello rizado rubio y clarito.

Carmelo: Cariño, ¿estás despierta?

Julia: ¡Cari! Hola. ¿Qué tal se encuentra nuestro bebé?

Carmelo: Muy bien, pero me gustaría hablarte de ella.

Y resoplando por haber corrido tanto llegaba Pascual, el padre de Julia.

Pascual: ¡Carmelo! ¡Cállate! ¡NO LE DIGAS NADA!

Julia se inclinó en la cama, se sentó y con cara de preocupación miró a los dos.

Julia: Carmelo, ¿qué está pasando? ¡Dime lo que me tengas que decir!

Pascual: No hija, por favor no le escuches. Se encontrará un remedio.

Julia: ¿Un remedio? Por favor, no me asustéis. ¿De qué estáis hablando?

Carmelo: Joder. A ver cariño, a nuestra hija unos síntomas de malestares generales por el cuerpo, afectándole al aparato respiratorio. ¡LO SIENTO TE LO HE TENIDO QUE DECIR! ¡NO VEÍA NADA COHERENTE DE QUE NO TE LO DIJERAN!

Julia no respondía, tenía la mirada fijada en frente suya, esas palabras le cayeron como si fueran relámpagos.

Pascual: ¡Hija! ¡No le escuches! Se encontrará un remedio de salvarla, los médicos me lo han dicho.

Julia se puso en las manos en la cabeza poco a poco.

Julia: ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡NOOOOOOOOOOOOOOO!

Julia se estaba despeinando con sus propias manos, y se estaba dando golpes sobre su cabeza. Rompió todos los cables que la agarraban de sus brazos. Y acto seguido se levantó de la cama.

Julia: ¡MI HIJAAA! ¡MI HIJAAAA! ¡NOOOOOOOO! ¡MI HIJAAA! ¡NOOOOOOOOOO! ¡ME DIJERON QUE HABÍA NACIDO EN PERFECTA CONDICIONES!¡NO POR FAVOR! ¡SEÑOR NO TE LA LLEVES! ¡NO POR FAVOR! ¡NO TE LA LLEVES! ¡SEÑOR NO TE LA LLEVES! ¡POR FAVOR!

Su cuerpo se paró de moverse por toda la habitación y se sentó en una esquina de la habitación temblando de miedo.

Carmelo: Cariño, no te pongas así. Todo se solucionará. Tienes todo mi apoyo.

Juliana: Carmelo… Sabes que nos ha costado mucho tenerla. Es mi tesoro. Es mi hija.

Juliana sujetó su cabeza entre las manos y miró al suelo.

Pascual se dirigió a Carmelo y este le dio un puñetazo en toda la cara. Y la cara de Carmelo estaba sangrando.

Pascual: Vete de esta habitación. ¡ENFERMERAS! ¡ENFERMEROS!

Carmelo: ¡Estás loco!

Pascual: Por tu culpa mira como has dejado a mi hija, ¡ENFERMEROS! ¡ENFERMERAS! ¡¡Llevarse a este hombre!!

Unos médicos cogieron por los brazos a Carmelo.

Pascual: Llamar a la policía, estaba a punto de hacer daño a mi hija.

Carmelo: ¿CÓMOO?

El recuerdo se desvanecía cuando las enfermeras y los enfermeros se llevaban a Carmelo.

Carmelo: Eso fue lo que ocurrió. Pero gané la protestad de mi hija en el juicio. Y ahora conseguiré a tu hija, cueste lo que cueste. ¡ES MI MUJER!

Pascual: Estás totalmente equivocado.

Pascual revoleó de nuevo todas las cartas. Y una de ellas entró por la rejilla de abajo de la puerta del salón. Juliana pudo observar como una carta había entrado y la cogió sin pensárselo.

Juliana: Esta es una de las cartas que tenía aquel señor.

Cristina: ¿Qué pasa?

Cristina dejó los helados encima de la mesa y agarró por la cintura a su amiga.

Pascual: ¿Ves esas cartas? Esas cartas llegaron a la clínica de salud mental, pero ninguna ha pasado por mi hija.

Carmelo: No creo.

Pascual: Pues si debes de creer, dentro de tres semanas nos iremos. Y tu nunca más volverá a saber de ella.

Carmelo: Pascual, debemos de hacer algún trato.

Pascual: Eso mismo te lo dije en el juicio, pero no me escuchaste. Así que ahora es mi jugada, yo me quedo con mi hija y tu con tu hija.

Carmelo: La encontraré, tarde o temprano, la encontraré.

Pascual: ¡Hasta la vista! Incrédulo.

Pascual abrió la puerta de su coche y Juliana pudo verle como se marchaba a través de la ventana del salón.

Carmelo cerró la puerta de su casa.

De repente Carmelo se le vino un recuerdo. Cuando salió de una comisaría y llegó a su casa totalmente desolado por el acontecimiento ocurrido. Alguien llamó al teléfono de su casa y se trataba de la misma enfermera que atendió a Pascual.

Carmelo: ¿Quién es?

Enfermera: Hay un remedio para curar a tu hija. La Amanplesna.

Carmelo: ¿Cómo?

Enfermera: Acércate cuando puedas al hospital, te proporcionaré toda la información para su búsqueda. No te arrepentirás.

Carmelo: De acuerdo, allí estaré.

La enfermera colgó el teléfono y se puso delante de un espejo. Abrió ampliamente una sonrisa. Acto seguido su cara y todo el cuerpo se derretía lentamente. Se convirtió en la vieja anciana.

Anciana: Todo marcha como lo había planeado en un principio. Buscará la dichosa planta, y yo tendré la inmortalidad.

Tras unas horribles risas se convirtió en una sombra y desapareció de la habitación.

Volviendo a la actualidad, vemos a Juliana con una carta en sus manos y a una amiga totalmente curiosa para saber lo que ocurría tras la puerta.

Cristina: ¿Por qué nos ha cerrado aquí dentro tu padre? ¿De qué estaba hablando tu padre?, no nos hemos enterado de nada. ¿Qué pone esa carta?

Juliana abrió la carta. Y se puso a leerla. Al terminar la carta, leyó el remitente. Estaba bastante sorprendida, no daba crédito a lo que estaba leyendo. La carta se le cayó al suelo. Juliana se sentó en el sofá y con las manos temblando se tocó el pelo y miró a su amiga.

Cristina: ¿Qué te pasa Juliana? ¿Qué has leído?

Cristina volvió a coger la carta y la leyó.

Querida esposa mía:

Esta es la carta número sesenta y dos que te mando.
Estoy investigando en una posible curación para nuestra hija, Juliana.
Se trata de una planta que se encuentra cerca de los pirineos, pero no encuentro la localización exacta.
Allí se encuentra una gruta y en su interior hay una planta que hace grandes milagros, cura cualquier problema de salud.
Corren rumores de que esta planta cura cualquier enfermedad. Nuestra hija por fin se curará.
La Amanplesna apagará todas nuestras dudas, pero necesito estar a tu lado.
Julia necesito de tu compañía, sin ti no soy nadie. Necesito estar a tu lado.

Te amo para toda la vida, esposa mía.

Te quiere: Carmelo.

Al terminar de leer la carta, Cristina miró el remitente.

Cristina: ¿Es aquí donde se encuentra tu madre?

Juliana: Si, Cristina.

Levantó la cabeza y miró por la ventana.

Juliana: Mañana a primera hora, llamaré a Mengu a ver si me puede llevar a Madrid. Voy a encontrar a mi madre.

Cristina: ¿Y tu padre?

Juliana: Me escaparé de casa. Necesito ir a ese lugar, quiero estar con ella.

Carmelo entró al salón y Juliana se escondió la carta por detrás.

Carmelo: Hija, perdona por lo de antes.

Juliana: No te preocupes, papá. Me voy a mi habitación, ¿me acompañas Cristina?

Cristina: Si, un momento que voy a ir al cuarto de baño.

En el cuarto de baño, Cristina marcó un número de teléfono en su móvil. En esta escena solo se ve los labios de Cristina.

Cristina: Pascual ha funcionado. Hemos tenido suerte. Mañana estaremos en Madrid.

Continuará…

No os perdáis detalles del próximo capítulo.