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La Amaplesna. Capítulo 2: Recuerdos Olvidados.

¡Hola!

Ha llegado el momento de presentaros el segundo capítulo de mi historia, La Amanplesna, en su primera temporada. Aquí en este nuevo capítulo se va a ver nuevas tramas de la historia, y por supuesto nuevos personajes que estarán en la historia a partir de este capítulo.

Espero que esté de vuestro agrado.

Disfrutar mucho de este segundo capítulo.

Un saludo.

La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 2: Recuerdos Olvidados.
  • Sinopsis: En este nuevo capítulo aparecerá nuevas tramas y nuevos personajes. Podremos ver como reacciona Mateo al ver a Juliana después de tanto tiempo, pero en realidad algo ocurre a Mateo. También veremos la aparición de un misterioso grupo que irán detrás de nuestros protagonistas, ¿a qué puede ser debido?
  • Descarga: Pincha aquí para descargar el segundo capítulo en formato pdf.
La Amanplesna. El Secreto de una Familia. Temporada 1. Capítulo 2: Recuerdos Olvidados.

Nos encontramos en unos grandes almacenes. La lluvia empezó a azotar cada vez con más fuerza y dos chicas agarradas de las manos corrieron sin descansar desde los aparcamientos hasta al interior del centro comercial donde se dirigían.

Nuria: ¡Vaya lluvia que nos ha caído encima!

Nuria, una mujer de unos 35 años de edad. Tiene el cabello rizado de color morado y corto, delgada. Es la tía de Juliana, nuestra protagonista. Hermana de Carmelo, el padre de Juliana.

Cristina: ¡Uy, Uy, Uy! Que mojón más grande es esta lluvia.

Cristina, una chica de unos 21 años de edad. Amiga íntima de Juliana. Cabello un poco largo, morena. Y es de aspecto rellenita, y tiene un carácter muy divertido.

Nuria: ¡Tienes todo el peleo empapado!

Cristina: Jo..., con la calentita que estaba en mi camita.

Nuria: ¿Pero no me dijiste por teléfono que querías venir para comprar el regalo?

Cristina: Ya, el cumpleaños de Juliana es muy pronto. Pero si yo lo compro todo a última hora. ¡Y no pasa nada nadita nada!

Nuria se rió.

Nuria: ¡Que graciosa eres! Venga tenemos que comprar el regalo.

Cristina: Vamos a entrar ahí en la tienda de ropa.

Nuria: Venga.

Se dispusieron a mirar algunas prendas de ropa. Como si fuera un mercadillo.

Cristina: ¡Mira esto! Pero que cosa más cutre.

Nuria: Es muy bonito, es una falda preciosa, pero algo corta.

Cristina: Por eso es cutre. Yo paso de gastarme tanto dinero para un trapo como este.

Nuria: ¡Mira que precioso vestido ahi en el fondo!

Ambas vieron un hermoso vestido azulado con varios tonos del color azul, un precioso vestido.

Cristina: ¡Que chulaaaaaaa!

Las dos fueron hacía el traje.

Dependienta: ¿Os gusta? Es un traje muy vendido.

Cristina se fijó en el precio y se acercó a Nuria. Y le dio un codazo.

Cristina: Es un huevo de cara, tía.

Nuria: Da igual, ¿cuánto es señorita?

Dependienta: 150 Euros. Un momentito me llaman.

La dependienta salió un momento a su mostrador debido a una persona que la había llamado.

Nuria se quedó petrificada.

Cristina: (Se acercó al oído de Nuria) ¿Lo ves que te dije?

Un hombre con una bandolera de la flor de lis al revés pasaba muy cerca de ellas, y se le cayó una fotografía.

Nuria: Señor, se le ha caído…

Nuria se sorprendió al ver la flor de lis al revés que tenía grabada la bandolera. Seguidamente observó la fotografía y se trataba de su hermano con su hija Juliana. Y detrás venía el nombre de Nuria con sus apellidos, donde aparecía ella y además ponía que ella tenía un fragmento del amuleto.

Nuria agarró a Cristina y se metieron en un cambiador de ropa.

La dependienta regreso a atenderlas, pero se habían ido.

Dependienta: Ya es la octava persona de hoy que se asusta con el precio.

Cristina: ¡Ayy! ¿Pero qué haces? ¿Qué ha pasado? ¿Tanto miedo te ha dado el precio para meterte aquí? Ni que los euros te comieran.

Nuria: ¡Sh…! Calla, calla.

Nuria abrió con cuidado la cortina del cambiador y vio que aquel hombre estaba viendo algunas prendas de ropa, pero más tarde se marchó.

Nuria: No puede creer que vayan detrás del amuleto. Y va a por mi hermano.

Cristina: ¿Perdona has dicho algo?

Nuria: ¿Ehmm? Nada, nada. Podemos salir.

Se acercaron de nuevo al vestido y lo compraron. Cuando salieron de la tienda, se dirigieron hacía la casa de Juliana. A darle el regalo.

Eran cerca de las once y media de la mañana y el hombre del coche aún estaba sentado y esperando a que Juliana saliera de su casa. Una vez que Juliana al fin había salido de la casa, Mateo salió del coche. Cogió una cámara fotográfica y empezó a hacerla fotos.

Mateo: Con estas fotos, ya tengo la prueba necesaria de que la he encontrado. Será suficiente.

Mateo cogió una pistola de la guantera y salió del coche.

Llegó al jardín de Juliana y entonces escuchó de nuevo una canción, una canción que le traía muy buenos recuerdos.

Juliana: (Cantando) Si siembras una ilusión, y la riegas con tu amor y el agua de la constancia, brotará en ti una flor y su aroma y su calor te arroparán cuando algo vaya mal... Y si te sientes perdido, con tus ojos no has de ver. Hazlo con los de tu alma y encontrarás la calma, tu rosa de los vientos seré.

Al escuchar esa canción, Mateo se cayó al suelo. Y empezó a tener un fuerte dolor en su cabeza.

Mateo: ¡ARGGGGGGG! Me duele toda la parte de arriba de la cabeza.

Juliana paró de cantar y salió de su jardín y fue en su ayuda.

Juliana: ¿Le ocurre algo caballero?

Se miraron a la cara.

Juliana: ¿Cómo...? ¿Eres...?

Mateo muy asustado se le cayó el arma al suelo. Y cogió el arma que estaba en el suelo.

Juliana se sorprendió al ver el arma.

Mateo se fue corriendo hacía el coche. Juliana le siguió.

Juliana: Muchacho. Un momento, por favor.

Pero el coche se fue a gran velocidad.

Juliana: Vaya..., se marchó.

Entró nuevamente en su jardín y empezó a toser gravemente. Y cayó de rodillas.

En ese preciso momento había llegado, Cristina y Nuria. Cristina tiró el regalo al suelo y se acercó corriendo al cuerpo de su amiga. Y la ayudó a levantarse.

Cristina: ¿Qué te pasa?

Juliana se incorporó con dificultad.

Juliana: Nada, en serio no te preocupes.

Carmelo salió de la casa.

Carmelo: ¿Qué ocurre? ¿Qué son esos gritos? ¡HIJA! ¿Te ocurre algo?

Carmelo muy asustado se acercó rápidamente a su hija.

Juliana: Soltarme en serio. Que estoy muy bien.

Juliana empezó a saltar para probar su salud. Y de repente cayó hacía un jardín que tenía de margaritas.

Carmelo, Nuria y Cristina muy alarmados dieron un grito al ver que el cuerpo de Juliana cayó rápidamente hacía el jardín de margaritas.

Pasaron unas horas más tarde después del susto. Y el Doctor fue a casa de Juliana a examinar su estado.

Carmelo: Doctor, ¿cómo se encuentra mi hija?

Doctor: Carmelo, ya te lo dije en el hospital. Tu hija no se encuentra muy bien de salud, su respiración por la nariz es totalmente nula. Su aparato respiratorio no funciona para nada bien.

Carmelo: Entonces, eso que me dijiste.

Doctor: Si Carmelo, sus años de vida se está reduciendo de manera descomunal.

En la otra sala de la casa se encontraba Nuria y Cristina. Donde más tarde Carmelo se acercó a ellas y le contó todo lo que le había contado el doctor, Cristina no pudo evitar arrojar una lágrima. Carmelo le contó la mala noticia a su hermana y esta puso sus dos manos en la boca.

Carmelo: Gracias por todo doctor.

Doctor: Lo que necesita ella es reposo absoluto hasta mañana. Se está recuperando poco a poco. Y no me tienes que dar las gracias para eso estamos los médicos. Llámame para lo que sea.

Abrió la puerta y este se marchó.

Carmelo se fue a su cuarto, se encontraba solo. Y no pudo evitar de dar un puñetazo contra su escritorio y montones de hojas cayeron al suelo.

Cogió una y vio la imagen de la flor de lis, una flor de lis roja con puntos blancos, llamada “La Amanplesna”.

Carmelo: Debo de seguir con la investigación y empezar la búsqueda. ¡Debo de hacerlo!

Toc, Toc.

Nuria: ¿Se puede?

Carmelo: Pasa hermana.

Nuria: (Le ayudó a coger las páginas del suelo) ¿Estás todavía con la investigación?

Carmelo: Si, no pararé hasta encontrar la Amanplesna.

Nuria: Pero, no pudieron encontrarla. Recuerda que es muy difícil encontrarla y podrías correr peligro. Quizás sea toda una leyenda.
Carmelo: ¡¡No me hables como si fuera un inútil!!

Gritó Carmelo. Y volvió su mirada hacía un dibujo de una flor de lis al revés.

Nuria: De eso te quería hablar también. Parece que en realidad van detrás de ti.

Carmelo: ¿Cómo lo sabes? Lo sabía, gracias a esa mochila quemada que encontraron en mi antigua casa. Sabía que había un grupo extraño detrás de mí investigación.

Nuria: Te cuento, hermano. Cuando estuvimos en el centro comercial, pude ver como a un hombre se le caía una fotografía fue a cogérsela y entonces a raíz de ahí me di cuenta de todo. En la dichosa fotografía pude ver que estabas tú con mi sobrina, y yo en el reverso y con un garabato indicaba que yo tengo una pieza del amuleto.

Y Nuria sacó de su bolsillo, un símbolo distinto al que tenía Juliana, era otra pieza del amuleto.

Carmelo: Debes de proteger esa pieza con tu vida, hermana. Aquí no la podremos reguardar. Es muy peligroso. En el cuarto de mi hija tengo escondido una pieza, otra la tienes tú.

Nuria: ¿Y cuantas piezas hacen falta para conseguir el amuleto?

Carmelo: Son cuatro.

Nuria: Una la tengo yo, otra la tienes tú, otra ellos, la que te robaron hace varios años. Y, ¿la otra?

Carmelo: Si, esa me la robaron cuando estuve viviendo en Jaca. Y la última...

Nuria: ¿Pero? ¿Dónde esta la cuarta?

Mientras tanto en el otro cuarto, se encontraba Juliana tumbada y se estaba despertando y en una silla se encontraba su amiga Cristina.

Cristina: ¡Hola! ¿Has dormido bien?

Juliana: ¿Qué me ha pasado?

Cristina: Nada, no te preocupes. ¿Por qué mueves los pies?

Juliana: Es que necesito ir al cuarto de baño.

Cristina: ¿Te estás meando?, ¿eh? ¡jajajaja!

Juliana se puso colorada.

Cristina: Venga te acompaño hasta la puerta.

Juliana: Vale, pero yo puedo ir sola, ¿eh?

Cristina: ¡A callar! Yo te acompaño.

Juliana de repente se paró en seco y se puso a escuchar la conversación que tenía su tía con su padre.

Cristina: ¿Qué estás escuchando? Déjame que soy un poco cotilla.

Cristina también puso la oreja en la puerta para escuchar la conversación.

Mientras tanto en el interior del estudio, Nuria seguía la conversación con su hermano Carmelo.

Nuria: ¿Me vas a decir quien tiene la cuarta pieza?

Carmelo: La tiene...

Nuria: ¡Demonios! ¡Dilo! ¡Ya!

Carmelo: Mi esposa, Julia.

Juliana se quedó de piedra al escuchar esa frase de su padre.

Cristina: ¿Tú tienes madre, Juliana? ¿Juliana me estás escuchando?

Cristina empezó a mover a Juliana, pero estaba firme, como una fría estatua. Sus ojos estaban desorbitados, no podía imaginar lo que había escuchado.

Juliana: ¿Yo ten...go ma...dre?

En la mejilla izquierda se le cayó una lágrima.

Juliana: ¿No estaba muerta?

Y en la otra mejilla se le cayó otra lágrima.

Cristina: Juliana, que te pasa. ¡Háblame! ¡Juliana! ¡Juliana! ¡Ayudarme!

Nuria y Carmelo, se acercaron a donde estaban Cristina y Juliana.

Carmelo: ¡Mierda! Se acabó enterándose.

Carmelo agarró por el brazo a su hija y esta movió su brazo rápidamente.

Nuria: Juliana...

Cristina: ¡Háblame! ¡Juliana! ¡HÁBLAME!

Y aquí termina este capítulo, el padre de Juliana no le queda más remedio de decirle toda la verdad a su hija.

¿Cómo reaccionará su hija?

No os perdáis detalles del próximo capítulo.

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