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Especial Halloween 2010: Telmo, y la calabaza de la luz. Capítulo 1.

¡Hola a todos/as!

Como ya os comenté por el blog, hoy es halloween y para ello en mi blog lo voy a celebrar con un cuento muy especial que he llevado a cabo, se título: Telmo, y la calabaza de la luz.

Este cuento estará dividido en dos partes, una primera parte en este año, y el desenlace de este cuento tendreís que esperar a halloween del 2011.

Una vez que lo vayaís a leer, vereís que va a haber un final muy abierto y por eso quiero llevar a cabo la otra mitad que será puesto para el año que viene.

No os cuento nada más y es mejor que podaís leerlo por vosotros mismos.

Un saludo.

Telmo, y la calabaza de la luz. Capítulo 1: La noche de las sorpresas.
  • Sipnosis: En este primer capítulo podemos ver como nuestro valiente y pequeño amigo de diez años, Telmo, se encuentra a una calabaza parlante en los pies de su cama. Muy sorprendido, llega a un acuerdo con la calabaza parlante y lo que no sabe nuestro pequeño amigo es que ese trato con la calabaza le va a llevar a una mágica y misteriosa noche de halloween.
  • Descarga: Pincha aquí, para poder descargar el capítulo en formato pdf.
  • Nota: No te pierdas el desenlace de este cuento, en su segundo capítulo para Halloween del 2011. Y este vídeo es aquel que me ha ayudado a inspirarme para llevar a cabo este cuento, un vídeo muy simpático y que me ha gustado un montón.
Telmo, y la calabaza de la luz. Capítulo 1: La noche de las sorpresas.

Un niño delgado con el pelo lacio y de color rubio iba caminando por un camino que estaba totalmente a oscuras, no sabía por donde seguir, se encontraba perdido.

Siguió caminando a oscuras y llegó a una alargada alfombra de color naranja, al pisar la alfombra, grandes columnas se levantaron a los lados de la alfombra, el niño se encogió por el susto y comenzó a andar a pasos ligeros por aquella extraña alfombra, y llegó a una puerta enorme.
Al lado de la puerta había una campana, y tiró de la cadena que sujetaba a la campana. La puerta se abrió lentamente, el niño entró por la puerta y vio la entrada de una gran mansión, había cuadros de personas con capas, otros cuadros de personas con sombreros de brujas y brujos, en vez de una mansión el niño se decía a sí mismo que parecía el castillo del conde drácula.
En el hall de esa gran mansión había un pequeño cultivo, un cultivo con tierra oscura de color negra y al lado y con la cabeza agachada se encontraba un jardinero con su mono de color azul y su camisa de cuadros de color rojo y negro. El pequeño dio unos toques al jardinero y la cabeza se despegó de su cuerpo rodando por la entrada de la mansión, muy asustado pudo observar que el cuerpo del jardinero era de mármol blanco. El niño agarró el rastrillo que llevaba el hombre en sus manos y pudo ver una nota que decía:

“Coge de mi bolsillo un paquete de semillas, y siémbrala en la terraza de la mansión, por favor”. 

El pequeño metió la mano en el bolsillo izquierdo del jardinero y pudo tocar algo blandito y se asustó.

Telmo: ¡Ahhhh! ¿Qué es esto?

Telmo, tenía en sus manos una tarántula y la tiró hacía el pequeño cultivo.
Metió nuevamente su mano pero en el otro bolsillo y allí encontró el paquete de las semillas de calabaza.

Subió por las escaleras de la mansión pero de repente las escaleras comenzaron a partirse detrás suya, y corrió sin parar cuesta arriba.

Al llegar en lo alto de las escaleras pudo ver dos puertas, al lado de cada puerta tenía dos antorchas. Acto seguido entró en la puerta de la derecha y entró en una gran sala. Era el comedor de la mansión.
Se asombró al ver la cantidad de telas de arañas, apenas podía ver con claridad aquel lugar, encendió un candelabro con una de las antorchas de afuera, y pudo ver como los sirvientes de la mansión se encontraba convertidos en mármol blanco, y pudo ver alguien sentado en un trono. Se trataba de un adolescente de unos dieciséis años de edad, convertido también en mármol. Apenas pudo distinguir su cara debido a todas las telas de arañas que tenía, pero al quitarle las telas de arañas, las puertas del comedor comenzó a cerrarse poco a poco, el niño muy asustado dejó las telas de araña y se dirigió a la entrada y por poco se queda él también dentro del comedor.

El pequeño se dirigió ahora a abrir la puerta de la izquierda y vio una amplia terraza, al llegar al balcón de la terraza pudo ver un amplio jardín con luz, flores, y mariposas volando sobre los manzanos de aquel hermoso jardín. El niño se extraño que este lugar fuera el único que no se encontraba a oscuras, a su lado vio una pequeña maceta que tenía una tierra de color marrón, tuvo la idea de abrir el paquete de las semillas de calabazas, pero al abrirlo se dio cuenta de que solo había una única semilla, y la plantó.

Una vez que había plantado la semilla en la maceta tuvo la idea de echarle un poco de agua, y vio que en el jardín había una pequeña fuente. A su derecha en el balcón de la terraza había una escalera que podía bajar al jardín. Al lado de la fuente había una pequeña jarra plateada, la agarró y la llenó de agua. De repente pudo escuchar como algo o alguien le estaba vigilando, pero no hizo caso de lo que había ocurrido y se volvió a la terraza de la mansión, subiendo por las escaleras por donde había bajado.

Telmo, agarró bien la jarra y la inclinó a la maceta y dejó caer el agua. El agua que caía sobre la tierra de la maceta era hermosa, totalmente transparente. Una vez que había regado la maceta con el agua de la jarra, la maceta comenzó a vibrar, la puerta que daba a la terraza comenzó a cerrarse, Telmo no le dio tiempo a salirse de la terraza, observaba con ojos lleno de miedo como la maceta comenzaba a vibrar sin parar, y comenzaba también a escupir tierra, y segundos más tarde la maceta se paró.

Telmo se acercó al balcón de la terraza de nuevo, y pudo ver una extraña sombra detrás de un árbol del jardín que no le paraba de mirar. Vio como esa extraña sombra levantó el brazo y el jardín se quedó totalmente a oscuras, entonces la maceta comenzó a vibrar nuevamente, y el balcón poco a poco se quedaba a oscuras.

Telmo: Todo esta desapareciendo. Me voy a caer al precipicio.

De la maceta salió una gran semilla, y luego un pequeño arbusto que dio una gran calabaza de color naranja.

Telmo comenzó a flotar, y la calabaza también. Todo el balcón de la terraza y también incluida la maceta habían desaparecido.

La calabaza se dio la vuelta, abrió unos pequeños ojos y una boca.

Calabaza: ¡BOO!

Telmo se asustó y se cayó al suelo. Abrió los ojos poco a poco y pudo ver que se había caído al suelo de su habitación y arriba estaba su cama.

Telmo: Uf, menos mal. Que susto, todo ha sido una horrible pesadilla.

Al levantarse del suelo, se resbaló con algo redondo y se dio la vuelta, se trataba de la misma calabaza.

Calabaza: ¡Ey, tú! Ten cuidado con mi ojo.

Telmo: ¡Ahhhhhhhhh! ¿Qué haces tú aquí? ¡Tú estabas en mi sueño! ¡Largo! ¡Largo!

Calabaza: Tranquilo amigo, estoy aquí para echarte un cable.

De repente la madre de Telmo se dirigió hacía su habitación.

Madre de Telmo: ¿Ya te has levantado?

Telmo metió a la calabaza debajo del edredón de su cama.

Telmo: Si mamá, es que tengo muchas ganas de vivir la magia de esta noche. La noche de Halloween. Pasa.

Madre de Telmo: Muy bien, escucha te tengo un disfraz bastante chulo que te va a gustar. Está colgado en tu armario. Póntelo, que voy a coger la cámara. Y te voy a hacer montones de fotos.

Una vez que la madre de Telmo se marchó de la habitación, él abrió su armario con mucha ilusión y vio su disfraz para la noche de Halloween.

Telmo: ¿QUEEEEEEE?

A los pocos minutos podemos ver a Telmo vestido de ángel, frente al espejo que tenía en su habitación. Y la calabaza dando brincos salió del edredón y comenzó a reírse.

Calabaza: ¡JAJAJAJAJAJA! ¿Dónde está el arpa angelito? ¡JAJAJAJAJA!

Telmo: Calla, Ruperta. Calabaza: ¿Ruperta? ¿Quién es Ruperta?

Telmo ya comenzó a coger confianza con la calabaza.

Telmo: ¿Por qué estás aquí? Ahora quiero que me expliques todo.

Calabaza: El sueño que has tenido pronto tendrá una explicación, pero antes te ayudaré y luego me ayudarás tú a mí.

Telmo: Es increíble como puedo estar hablando con una calabaza.

Telmo comenzó a andar sin parar por toda su habitación y de repente escuchó varios golpecitos en la puerta.

Madre de Telmo: ¿Hijo? ¿Se puede?

Telmo corriendo cogió a la calabaza y lo metió debajo de la cama.

Madre de Telmo: ¡Ainss…, mi niño! ¡Que guapo! ¡Vas a estar maravilloso!

Telmo: Mamá, me niego a ponerme este disfraz.

Madre de Telmo: Pues si no te pones este disfraz nos vas a salir por la noche a pedir caramelos. Tú decides.

Telmo: ¡Vaya…!

La madre de Telmo, cogió su cámara de fotografía y no paro de hacerles fotos a s u hijo.

Telmo: Mamá, mis compañeros de clase se van a reír un montón de mí.

Madre de Telmo: Anda, Telmo no te preocupes. Si tus compañeros son unos angelitos también.

Telmo: Si claro, sobre todo angelitos.

Madre de Telmo: Venga, no te quejes. Y pronto ve a la cocina a desayunar.

Una vez que su madre se había marchado, cogió la calabaza y lo puso encima de la cama.

Telmo: Ahora quiero que me digas como me puedes ayudar tú a mí.

Calabaza: Sé que has pasado mucho con tus compañeros de clase, y yo sé de una manera que vas a salir victorioso.

Telmo: ¿Cómo?

Calabaza: Aún no, debes de decidir. Truco o Trato. Elige.

Telmo: No comprendo, ¿truco o trato?

Calabaza: Dí, truco o trato. Telmo: Vale, trato.

De repente, de la calabaza salió un rayo de color naranja y recorrió sin parar por toda la habitación. Y a fuera de la casa una niña pequeña que paseaba por al lado de la casa, se asustó, salió corriendo, y se chocó contra un árbol.
Una vez que el rayo recorrió por toda la habitación entró en el cuerpo de Telmo y desapareció.

Calabaza: Bien, como has elegido trato. El truco será para tus amigos no tan amigos.

Telmo: ¿Qué le vas a hacer?

Calabaza: ¡Shh! Espera a que llegue esta noche.

Así fue, el día del 31 de Octubre había pasado muy rápido para nuestro amigo Telmo, y llegó la noche más terrorífica del año. Nuestro amigo Telmo salió de su casa vestido de angelito, y su madre se había vestido de caperucita roja.

Telmo: Adiós mamá, y ten cuidado que no te coma el lobo.

Madre de Telmo: Tranquilo que aquí tengo mi spray de telas de araña.

Y la madre de Telmo sacó un enorme spray del tamaño de un extintor, relleno de telas de araña para decorar.
Telmo se despidió de su madre y de debajo de su túnica de angelito llevaba a su amigo la calabaza.

Calabaza: Tu madre es muy divertida, Telmo.

Telmo: Si, un montón.

Le respondió Telmo de modo muy irónico.

Telmo: Pero aún así la quiero mucho.

De repente una pandilla de conocidos de su colegio le dio un gran golpe en la espalda.

Zascu: ¡Mirad! Aquí está el angelito de nuestro colegio.

Telmo: Dejarme en paz.

Telmo comenzó a andar, y luego a correr. Lo siguieron hasta un camino sin salida en mitad del pueblo.

Julio: De aquí no te marchas, ¿verdad Zascu?

Zascu: Cierto, te vamos a coger y te vamos a colgar en lo alto de aquel cubo de basura.

Telmo: ¡DEJARME!

De la calabaza salió un gran rayo de color naranja y transformó a todos los componentes del grupo menos a Zascu, en estatua de mármol de color blanco.

Calabaza: ¡Huyamos, Telmo! ¡Vámonos! ¡Ahora!

Zascu se quedó con los ojos pegados en sus amigos convertidos en estatua de mármol. Pero este cogió de las alas a Telmo.

Zascu: ¿Qué ha hecho tu calabaza?

Zascu, arrebató la calabaza a Telmo.

Telmo: ¡Dámela!

Zascu comenzó a zarandear a la calabaza.

Zascu: ¿Qué cosa endemoniada es esta? ¿Una calabaza parlante? ¡Devuelve a mis amigos a la vida! ¡Estúpida calabaza parlante!

Calabaza: Eso no te lo crees ni tú.

Zascu: Te voy a empotrar contra esa pared, maldita calabaza endemoniada.

Zascu comenzó a levantar el brazo, y Telmo no alcanzaba para salvar a la calabaza.

Telmo: Zascu, devuelve a mi calabaza. No le hagas nada, por favor. ¡Devuélvemela!

Zascu: ¡Cállate, enano!

Calabaza: ¡Oh, Oh!

Zascu arrojó a la calabaza contra la pared, y Telmo se dio prisa y se puso delante de la calabaza pero esta rebotó contra el suelo y se hizo en montones de trozos de calabaza.

Zascu: Se acabó, me voy de aquí. Llamaré a la policía, inmediatamente. ¡Le contaré todo! Telmo con la cabeza baja, sintió una gran furia en su interior.

Telmo: No te muevas de ahí, Zascu.

Zascu: ¿Cómo?

Del corazón de Telmo salió un gran rayo de color naranja y este se convirtió en una estatua de mármol de color blanco.

Telmo: ¿Qué he hecho? He convertido a Zascu en una estatua y no sé como…

Telmo volvió a su amigo que se había partido en montones de trozos, y de repente una gran luz salió de la calabaza y esta desapareció. La ciudad comenzó a vibrar como si hubiera un gran terremoto.

Salió del callejón sin salida, y pudo sentir que en dos calles más arriba la vibración era más fuerte. Nuestro amigo muy asustado vio como montones de ciudadanos se había convertido en estatua de mármol de color blanco, no daba crédito a lo que veía con sus ojos.

Telmo: No puede ser.

El suelo comenzó a romperse en sus pies. Se dirigió corriendo a su casa y pudo ver como dos niños disfrazados de duendes habían llamado a su casa y le atendía muy feliz su madre, pero también ellos eran estatuas de mármol.
Telmo comenzó a llorar.

Telmo: ¿Qué está ocurriendo?

Las casas de su alrededor comenzaron a derrumbarse y arrastró la estatua de su madre hacía el aire libre, en ese preciso momento el temblor se hacía aún más grande. Telmo muy asustado se dirigió a un lugar seguro, se marchó de su casa y dejó allí a la estatua de su madre.

Pero algo muy malo estaba a punto de suceder su casa se estaba derrumbando debido al gran temblor que había en la ciudad, y la casa al caerse rompió la figura de su madre en montones de trozos pequeños de mármol. Telmo muy asustado volvió a su casa corriendo y pudo ver como el cuerpo de su madre era ahora trozos de mármol.

Telmo: (Tartamudeando) Ma…má…

A lo lejos en la carretera y flotando Telmo observaba a una persona que ponía los pies en la tierra, y de repente la tierra paró de temblar.

Esa persona era muy extraña, llevaba una capucha muy alargada y tenía una larga barba de color blanca que le llegaba hasta la cintura. Sus ojos eran de color celestes, y llevaba una larga túnica de color verde.

Aquel señor muy sonriente cogió el brazo de Telmo, y ambos desaparecieron de la ciudad.

Continuará…, en Octubre del 2011. El Desenlace.

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