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Cuento: El Misterio Mágico de la Navidad. Capítulo 2: Sorpresas para navidad.

¡Hola a todos/as!


Os presento el desenlace de este pequeño cuento que comenzó el martes pasado, hoy llega su segundo capítulo y con ello el final. Un final muy emotivo. Deciros que al escribirlo, sentí como se me ponía los pelos de punta, ojalá que esa navidad la tuviera todo el mundo.

Una navidad mágica, con ilusiones, alegría y felicidad.

Con ello os deseo que paseís una feliz noche buena, ¡nos vemos!

Dedicatoria: Se lo dedico a todas las personas que no están pasando una buena navidad, y decirles que tienen todo mi cariño y que les deseo una muy buena felicidad para ellos/as y sus familias.

Por otro lado se lo dedico a mis sobrinos, en especial a mi ahijado "Stéfano".

Cuento: El Misterio Mágico de la Navidad.

Capítulo 2: Sorpresas para navidad.


En el capítulo anterior los dos elfos llamados Dominic y Gruper, se apoderaron de la bola especial de nuestro pequeño amigo Stéfano y este le sorprendió en el momento en el que se llevaban su bola preferida.

Stéfano: ¡Vosotros dos!

Dominic: ¿A nosotros?

Gruper: ¡Oh, Oh! Nos ha visto.

Dominic se acercó al televisor donde se encontraba Stéfano. Y se dispuso a inventarse algo para que no se dieran cuenta de que ellos eran elfos.

Dominic: Mira “muchachín”, nosotros somos de la mafia…

Stéfano le interrumpió.

Stéfano: Si claro, y yo soy del FBI. Por eso estoy aquí escondido a ver lo que hacéis vosotros, ¡no te digo!

Gruper, le dio un codazo a su compañero.

Gruper: Nos ha descubierto.

Dominic: Mira somos elfos, ayudante de nuestro jefazo, Papá Noel. Hemos venido a llevar esta bola que tiene mi compañero entre sus brazos para llevarlo a las estrellas.

Gruper: Eso, eso.

Stéfano: ¿Pero porque se la tenéis que llevar a las estrellas?

Dominic se acercó al rostro del pequeño con las cejas fruncidas.

Dominic: Para que acumule un gran poder, el poder de las estrellas de la noche de navidad.

Gruper: Solo estará acumulando hasta que tengas siete años.

Stéfano: Pues ya tengo siete años, ¿eh?

Dominic: ¿En serio? ¡GRUPEEEER!

Gruper se escondió debajo de la almohada de Stéfano que tenía escondido detrás del televisor. Dominic se acercó, metió la mano y sacó a su compañero de un jalón de orejas.

Dominic: ¿Has reparado la calculadora especial de edades en el taller de Papá Noel?

Gruper: Ups, se me olvidó.

Dominic: ¿Se te olvidó? A mi se me va a olvidar de que te vas a quedar sin regalos de navidad.

Gruper: No, por favor.

Gruper se puso de rodillas.

Stéfano les interrumpió.

Stéfano: Oye, no enfadaros que estamos en navidad. ¡Hay que ser felices y pasarlo bien!

Dominic: Entonces, este año es el último año que no las llevaremos.

Se puso la mano en la barbilla, pensando.

Gruper: Echaré de menos, llevar la bola a las estrellas de la navidad. Estos siete años han sido fantásticos, ¿verdad Dominic?

Gruper se acercó le dio un gran abrazo y le quiso dar un beso.

Dominic: ¡Ey!

Dominic alzó sus brazos y lo separó.

Dominic: No me seas un besucón, pareces la babosa del primo Gregorio.

Gruper: Pues a mí me encanta mucho jugar con la babosa, es tan “suaaave”.

Dominic y Stéfano: ¡Puag!

Dominic: Dejemos de hablar tanto, y vámonos Gruper. Nos espera un buen camino que recorrer. Pero antes...

Se escondió la mano derecha en el bolsillo derecho. Algo tenía en el puño, se acercó a Stéfano y se lo sopló en la cara.

Stéfano: ¿Qué me habéis echado? Tengo, tengo..., sueño.

Stéfano se cayó al suelo, y se quedó dormido.
Los elfos se desvanecieron del salón y de repente apareció el padre de Stéfano, Nick. Entró al salón a oscuras, lo cogió en brazos y lo metió en su cama.

Nick se acercó a su cara y vio una especie de purpurina dorada, sonrió y se marchó de la habitación. Se dirigió al salón y se acercó a la ventana, en la barandilla se encontró a Dominic y a Gruper.

Ambos elfos se arrodillaron.

Dominic: Todo está punto para lo planeado, jefe.

Gruper: Si, Nick. O mejor dicho...

Dominic y Gruper: Nicolás. Papa Noel.

Nick: ¡JOU JOU JOU! Sois muy traviesos, pero habéis hecho un buen trabajo durante todos estos siete años. Nos vemos en la noche de navidad, como todos los años.

Dominic y Gruper: Si señor.

Nick: Levantaos amigos míos, y ahora a divertiros.

Llegó la cena de noche buena, la familia de Stéfano estaba al completo. Stéfano con gran ilusión le contó a sus primos lo sucedido en esa misteriosa mágica noche de navidad.
Al terminar la cena, después de hermosos villancicos, la familia se despidieron, y Stéfano se volvió corriendo a su cama pues sabía que Papa Noel le iba a traer montones de regalos para él, pero lo que no sabe nuestro pequeño protagonista es que esta noche de navidad seria muy especial para él.

Se encontraba durmiendo en su cama y unas chispas de color azul y violeta giraban alrededor de su cuerpo y flotando fue hacía el salón. Sus ojos aún estaban cerrados. Su cuerpo se apoyó en la ventana de la terraza, Dominic el elfo abrió la ventana y este le dio un pequeño golpecito en la nariz.

Dominic: Despierta dormilón.

Stéfano: ¿Qué pasa? ¡AYYY!

Se asustó, al ver al pequeño elfo.

Gruper: ¡Shhh! Vas a despertar a tu madre.

Stéfano: ¿Y mi padre que...?

Dominic: Tu padre está...

Dominic y Gruper a la vez señalaron hacía una preciosa luna llena y pasó fugazmente un carruaje precioso con renos que le indicaba el camino. Encima montado con su traje típico iba Papa Noel.

Stéfano: ¿Papá?

Nick: Si mi pequeño, yo soy Papa Noel. ¡SORPRESA!

Stéfano se puso muy feliz, los pequeños elfos le invitaron a subirse al carruaje, el pequeño se puso al lado de Papa Noel y los pequeños elfos detrás con el saco de los juguetes.

Stéfano: Papá, digo..., Papa Noel. ¿Tienes alguna mantita o algo? Es que tengo un poco de frío.

Y Papa Noel le ofreció un mantón de color rojo con los filos verdes.

Stéfano: Gracias.

Nick: ¡Llegó el gran momento!

El carruaje se paró muy cerquita de las estrellas y Papa Noel le dio la bola a su hijo.

Stéfano: ¡Mi bola preferida!

Nick: Quiero que leas la frase que pone la bola.

Stéfano: Si me la sé de memoria, pone "La magia de la navidad siempre se encontrará más allá de las estrellas".

Nick: Así es, ahora acerca la bola a las estrellas y con su luz verás una sorpresilla.

Stéfano no pudo aguantar las lágrimas de la ilusión que tenía y además del frió que hacía. La luz de las estrellas entró en su bola de navidad como si fuera un río que le entra su agua por primera vez, recorrió poco a poco por todo el dibujo que tenía debajo de la descripción y apareció un hermoso dibujo.

Se trataba de su abuelo que le agarraba de su mano y acto seguido de su madre y su padre vestido de Papa Noel. Su alegría era infinita.

Stéfano: (Abrazando a Papa Noel) ¡Es el mejor regalo que he tenido en mi vida! Por fin sé el secreto que se esconde en mi bola.

Al achucharle, observó que tenía un pequeño paquete dentro del traje.

Stéfano: ¿Qué tienes ahí, Papa Noel?

Nick: ¡JOU JOU JOU! Recuerda que soy tu padre, ¿eh? ¡JOU JOU JOU!

Stéfano se sonrojó.

Nick, sacó de su pecho un pequeño paquete y se lo dio a Stéfano.

Stéfano: ¿Qué es?

Nick: Un regalo muy especial para tu madre, se trata de la muñeca de trapo que nunca recibió.

Stéfano: ¿En serio? ¡GENIAL!

Era la primera vez que Stéfano estaba tan alegre, abrazó a Papa Noel y se quedó dormido.

A la mañana siguiente.

Carla: ¡Cariño! ¡Despierta! ¡Ya están aquí los regalos! ¡Ha venido Papa Noel! ¡Corre!

Carla despertó a su hijo y estaba muy feliz, tenía entre sus brazos la pequeña muñeca de trapo. Stéfano al verlo se puso muy contento y abrazó a su madre.

Se fueron corriendo al salón a abrir los regalos, pero de repente alguien llamó a la puerta.

Stéfano abrió la puerta y se trataba de su padre. Stéfano le dio un codazo a su padre, pues tenía el gorro en el bolsillo y se veía. Su padre le guiño un ojo y se lo puso en la cabeza. Pero a todo esto, a Carla no le importaba pues estaba radiante de felicidad al ver a su familia tan feliz.

Ahora sí, todos estaban muy felices comiendo un tronco de navidad de chocolate que les había traído Nick, se pusieron a cantar villancicos de navidad sin parar, con gran alegría e ilusión.

¡Feliz Navidad!

Fin.

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