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Una sociedad de estatuas.

¡Hola a todos/as!

Os presento un pequeño relato que hice para una red social de mi facultad. Me acuerdo de ese día como si fuera ayer, yo me encontraba en un momento de bajón y gracias al pequeño texto que os voy a poner a continuación me levanté para arriba, lo puse en la red social de mi profesora Beatriz y hoy en día ese texto me dá muy buenas vibraciones.

Al final os quiero adjuntar un vídeo que mi profesora me enseñó que está relacionado con el texto que os voy a poner, espero que os guste como a mí me gusta cada vez que lo leo.

Una sociedad de estatuas.

Todos.

Todos formamos en su conjunto montones de estatuas, pero estatuas de distintos valores.

- Unas estatuas de papel: Que con un soplido, se derrumba al suelo y no encuentra la cuerda para poder levantarse de nuevo.

- Unas estatuas de madera: Que aunque se mantienen en pie, siempre hay alguién que te tira.

- Unas estatuas de piedra: Que están de pie siempre, pero solo sirven para ser los meados de muchos perros. Pues todo en la vida, no son logros.

Mi conclusión, pienso que en esta vida no debemos de ser una estatua de piedra, porque si somos de piedra, pronto se nos abrirá una grieta y te meten la navaja por detrás si hace falta.

O te hacen grafitis, palabras a tus espaldas que no te gustaría que te dijeran de tí.

A mí me gustaría ser una estatua de madera, que aunque me matengo de pie, al menos tengo fundamentos para no estar siempre en un mismo lugar y así poder transportarme a cualquier lugar, a nuevos lugares que me gustarían visitar, ver nueva gente, nuevos amigos, nuevas culturas, nuevos horizontes. Si, poder moverme y ser feliz.

Pero sé que siempre habrá alguién que te empuje, pero al menos, puedo levantarme.

Realizado: Por Francisco Pelayo.



Nota: Gracias a todo el apoyo de la red social de "Sociología de la Educación", a mis compañeros/as de clase y a los que realmente me quieren. Gracias.

Nos vemos en la próxima actualización. Cuidaros y ser felices.

Comentarios

  1. Muchas gracias Curro, por acordarte de una pobre profesora como yo.
    Beatriz

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